URGENTE.CL
● EN VIVO
ÚLTIMA HORA
Mi canción favorita de Lollapalooza
BREAKING
SISMO
07:53 · Chile

Mi canción favorita de Lollapalooza

Compartir

Hay un poema de Fabián Casas que va sobre cómo las cosas que amamos son, en el fondo, una forma lenta de despedida. Pensaba en eso cuando Lollapalooza dejaba escapar los primeros acordes de Back on you, un secreto a voces oculto en The Crux, el último disco de Djo. Djo, para los que no leen revistas de cultura pop o no tienen sobrinos adolescentes, es Joe Keery.

El tipo del jopo perfecto, Steve Harrington en la serie Stranger Things. Un muchacho que podría haberse quedado a vivir para siempre en la comodidad de ser un meme de los ochenta, facturando en convenciones tipo Comic Con y firmando muñecos Funko. Pero no.

Eligió el camino difícil de la redención pop. Se puso unos lentes oscuros, armó una banda y se dedicó a hacer psicodelia sintética y pop de habitación. Históricamente, la cultura pop suele mirar con escepticismo a los actores que lanzan carreras musicales.

Pero Djo logró sortear este prejuicio mediante una estrategia de separación de imagen. Al usar un alter ego, pelucas, lentes de sol y una estética retro, Keery obligó a la crítica y al público a enfocarse en la música por encima de su estatus de estrella de Netflix. Esto le permitió construir una base de fans desde el underground, tocando en festivales y forjando respeto en la prensa especializada antes de alcanzar la masividad (tiene tres álbumes de estudio).

Djo encapsula muy bien las tendencias que dominan el pop alternativo actual. Antes de Lollapalooza Chile, llegaron sin escalas a la banda sonora del videojuego EA Sports FC 26, una vitrina de ensueño para cualquier proyecto que se precie de contemporáneo, y suman millones de reproducciones y trends en las redes del momento. Su música mezcla synth-pop, rock psicodélico, toques de funk y una producción que recuerda al timbre nasal y el fraseo de Ric Ocasek de The Cars.

Esta curatoría sonora resuena perfectamente con una generación que consume música anclada en la nostalgia, pero con una calidad de producción de alta fidelidad. Pero volvamos a Back on you. El tema tiene la vibra exacta de los créditos finales de una película indie de los noventa.

Es como si Keery supiera que todos estamos actuando un papel y, de repente, ya cansado, decide bajar el telón. Empieza con un coro precioso y luego va mutando. Un usuario de Reddit decía hace un tiempo que el solo de guitarra del final sonaba al Steely Dan de los setenta.

Y tiene razón. Pero más allá del preciosismo técnico, lo que hay aquí es una emoción cruda, la de un tipo tratando de rasguñar algo verdadero. Casas dice que la literatura semeja al karate porque trata de saber pararse frente al abismo con la guardia alta, pero el corazón expuesto.

En la música pop, cuando Keery canta en este tema, se siente la vulnerabilidad de alguien que está tratando de recuperar su propio eje en medio del ruido blanco de la fama. The Crux es, en el fondo, un disco sobre crecer. Sobre darte cuenta de que los veintitantos se fueron de las manos, que las relaciones se rompen y que de pronto eres un adulto caminando solo por la calle donde antes vivía alguien muy querido.

“Tengo que dar un gran saludo a tres cosas: esta banda, este equipo y a ti”, dice el cantante escoltado por el plexiglás de una pantalla acústica de batería. Es raro y fascinante pensar que un tipo que es una superestrella global está ahora mismo en un escenario del parque O’Higgins, transpirando la gota gorda, tratando de conectar con cientos o tal vez miles de chilenos a través de un sintetizador y un bajo con groove. Pero eso es lo que hace que Back on you funcione tan bien como cierre.

Es una canción sobre volver. Volver a uno mismo, a los afectos de base, a la madera noble de las cosas simples cuando todo alrededor se vuelve demasiado rápido y plástico.

¿Te pareció importante esta noticia?

Compártela y mantén informado a Chile