Mercado valora mensaje de cautela del Central y asume pausa en movimientos de la tasa para el resto del año
El giro que evidenció el Banco Central a través del primer Informe de Política Monetaria (IPoM) del año respecto al de diciembre, fue valorado por el mercado. El nuevo escenario caracterizado por la incertidumbre causada por la guerra en Irán -que partió a fines de febrero- y el alza en los precios del petróleo llevaron al ente rector a ajustar al alza su pronóstico para la inflación a diciembre de este año, desde 3,2% a 4%, y a proyectar el regreso a la meta durante 2027. Y, al mismo tiempo, a recortar el cálculo de expansión del Producto Interno Bruto (PIB), desde un rango de entre 1,5% y 2,5%, a entre 2% y 3%.
A juicio del economista jefe de BICE Inversiones, Marco Correa, el IPoM da cuenta de un panorama local más desafiante, marcado por la alta incertidumbre externa, con efectos visibles en los precios de los combustibles y, por esa vía, en la inflación. “Este contexto complejiza la conducción de la política monetaria. En paralelo, el menor impulso del gasto público también incide en una moderación de las perspectivas de crecimiento”, comentó.
Desde Santander sostuvieron que el IPoM de marzo muestra un escenario “significativamente más complejo que el de diciembre” y destacaron la adopción explícita de un enfoque de evaluación reunión a reunión para la Tasa de Política Monetaria (TPM). La economista principal Bci, Francisca Pérez, subrayó el “mensaje de cautela” del Banco Central y su expectación por el desarrollo del escenario externo. Actividad e inflación No obstante, algunos analistas se distanciaron de las proyecciones económicas que entregó el instituto emisor este miércoles.
Correa indicó que si bien comparten el diagnóstico general del IPoM -de un escenario más exigente, con mayor inflación en el corto plazo y mayor dinamismo de la actividad- “lo consideramos algo más severo que nuestra visión”. De esta forma, proyectó que la inflación cerraría el año cerca de 3,5%. Aunque precisó que sería siempre que el shock de combustibles no se amplifique y que los precios del petróleo moderen su trayectoria en la segunda mitad del año.
En el caso de la actividad, prevé que el Producto crecería 2,7% este año, sujeto a la materialización de los avances en la agenda proinversión y que el entorno externo no se deteriore. “El escenario base del IPoM incorpora un menor impulso fiscal, lo que, junto con un deterioro en los términos de intercambio, explica el ajuste en el rango de crecimiento. No obstante, vemos elementos que podrían compensar parcialmente este efecto.
En particular, se están dando mejoras en las expectativas empresariales y avances de proyectos relevantes en minería, que podrían sostener una expansión mayor”, dijo. Santander también se diferenció del ente rector respecto al crecimiento tendencial proyectado de 1,9% y estiman que sería de 2,5%. En el caso del economista jefe para el Cono Sur de JPMorgan, Diego Pereira, coincidió con las principales proyecciones macroeconómicas del Banco Central.
En un reporte, indicó esperar un crecimiento de 2,5% para este año, no obstante precisó que según sus previsiones la inflación llegaría a un 4,4% anual en junio, mientras que la subyacente terminaría en 3,6% en 2026. El economista jefe de Banco Itaú, Andrés Pérez, revisó su previsión para la actividad de este año hacia algo por encima de 2%, pero precisó que “un avance más sustantivo en las medidas de reducción de permisos podría agilizar la inversión privada hacia el segundo semestre del año”. En Credicorp también coincidieron con los números del Central: proyectan un PIB de 2,4% en 2026 e inflación de 4% para finales de año.
Al igual que Pérez de Bci, estimó que la actividad crecería 2% y que los precios internos se ubicarían an 4%. Posible alzade la tasa Frente al curso de la política monetaria, Pérez de Itaú mencionó que “ante un escenario inflacionario que cambió bruscamente desde febrero, no queda otra alternativa que mantener la TPM en 4,5% y esperar tener más claridad sobre la resolución del conflicto en el Medio Oriente”. No obstante, sostuvo que es probable que las tasas de mercado sigan mostrando un alza moderada en los próximos trimestres.
Correa compartió la perspectiva y señaló que en el corto plazo, el espacio para nuevos recortes de la tasa será acotado, por lo que espera que se mantenga una pausa en los movimientos mientras persistan los efectos del shock externo. “Hacia adelante, y en la medida en que estos factores se disipen, lo que podría ocurrir hacia el tercer trimestre, se abriría nuevamente espacio para retomar gradualmente el proceso de normalización monetaria”, dijo. Pereira, en tanto, mantuvo su previsión de referencia de que la TPM se mantendrá estable a corto plazo, aunque los riesgos apuntan hacia subidas.
“No parece probable que los responsables políticos repitan los errores cometidos en 2021-22, cuando el argumento de la ‘inflación transitoria’ mantuvo la tasa de interés real exante en niveles profundamente negativos”, explicó. Mientras que Pérez de Bci precisó que un alza transitoria en la tasa no tendría gran impacto sobre la trayectoria de la inflación, que a fines de 2027 estaría cerca de la meta, por lo que prevé que durante de 2026 se mantendría en 4,5% sin cambios. “Y de ser necesario un alza preventiva, ante un mayor shock inflacionario por los precios internacionales de petróleo, esta alza debería materializarse antes de lo señalado”, destacó.
¿Te pareció importante esta noticia?
Compártela y mantén informado a Chile