MEPCO, inflación y los salarios reales
La reciente modificación al Mecanismo de Estabilización del Precio de los Combustibles (MEPCO) introduce un cambio de alto impacto que trasciende con creces el ámbito energético. Al ampliar el margen de ajuste de los precios en escenarios de volatilidad externa, se habilita un traspaso más rápido y profundo hacia el conjunto de la economía, con efectos inmediatos sobre el costo de la vida. Este fenómeno no opera con rezagos prolongados.
Los mercados reaccionan de forma casi instantánea: ajustan precios, revalorizan contratos y anticipan mayores costos futuros. Así, el encarecimiento de los combustibles comienza a reflejarse tempranamente en transporte, distribución y bienes esenciales, configurando un escenario en que las expectativas inflacionarias se corrigen al alza antes incluso de que las estadísticas oficiales lo registren. En ese contexto, cualquier respuesta pública que sea parcial o tardía difícilmente logrará contener un proceso que ya está en curso.
Para una economía como la chilena, donde múltiples precios y contratos se encuentran indexados, este tipo de shocks no sólo impacta el nivel de precios, sino que compromete la exitosa trayectoria de los ingresos reales que ha tenido nuestro país por más de 2 años. De hecho, existe un riesgo cierto de interrumpir la reciente recuperación del poder adquisitivo de los trabajadores, con efectos directos sobre el bienestar de los hogares y la demanda interna. Lo anterior obliga a situar este debate en el plano que corresponde: el de la distribución de costos frente a perturbaciones económicas.
No es indiferente quién absorbe estos ajustes, y menos aún cuando las decisiones regulatorias contribuyen a amplificarlos. En este escenario, inquieta la falta de definiciones claras y oportunas por parte del Gobierno del Presidente José Antonio Kast respecto de medidas que amortigüen el impacto sobre las familias. Más aún, cuando en paralelo se instalan diagnósticos que relativizan instrumentos como el salario mínimo, debilitando una de las principales herramientas de resguardo frente al encarecimiento de la vida.
La discusión que se avecina en materia salarial no puede soslayar este nuevo cuadro macroeconómico. Ignorar la velocidad y magnitud de estos efectos sería, en la práctica, trasladar el costo del ajuste a quienes tienen menor capacidad para enfrentarlo.
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