Mauricio Lizana, el empresario inmobiliario que une inversión y rescate de suelos
En el escenario inmobiliario, muchas conversaciones giran en torno a financiamiento, velocidad de venta o expansión urbana. Sin embargo, en el debate hay empresarios que están mirando el negocio desde otra perspectiva. Es el caso de Mauricio Lizana, quien ha construido su trayectoria combinando inversión inmobiliaria con una idea que cada vez gana más relevancia: el rescate y la revalorización de suelos.
quince años de experiencia en el sector, Lizana ha participado en distintas etapas del negocio inmobiliario, desde la comercialización hasta la estructuración de proyectos y la administración de activos. Esa experiencia le permitió comprender algo que hoy se refleja en su estrategia empresarial: el valor inmobiliario no siempre está en lo que ya está desarrollado, sino muchas veces en lo que aún no ha sido interpretado correctamente por el mercado. A partir de esa mirada surge el enfoque que hoy define el trabajo de su empresa, Inmobiliaria Toscana, especializada en proyectos agroresidenciales que buscan transformar terrenos subutilizados en desarrollos con identidad territorial y proyección de largo la inversión tradicional al rescate de suelos En el mercado inmobiliario chileno, la inversión históricamente ha estado concentrada en el desarrollo urbano: edificios, condominios o proyectos multifamily en zonas de alta densidad.
Sin embargo, durante los últimos años comenzó a emerger un interés creciente por otro tipo de activo como es el suelo rural estructurado como proyecto agroresidencial. Este fenómeno responde a múltiples factores. Por un lado, cambios en las preferencias habitacionales, con compradores que valoran más el espacio, la naturaleza y la flexibilidad de uso.
Por otro, un contexto económico que ha llevado a muchos inversionistas a diversificar sus activos fuera del modelo tradicional del departamento para renta. escenario donde el modelo impulsado por Lizana comienza a consolidarse. Sus proyectos buscan ordenar, planificar y dotar de identidad a terrenos que antes no tenían una estructura inmobiliaria clara, transformándolos en oportunidades de inversión y desarrollo.
y sus proyectos que combinan planificación y territorio A través de Inmobiliaria Toscana, Lizana ha impulsado una serie de proyectos agroresidenciales que comparten una característica central: no parten solo desde la lógica del terreno disponible, sino desde el análisis del territorio donde se insertan. Esto implica estudiar normativa, accesibilidad, factibilidad de servicios, identidad del entorno y proyección de desarrollo de la zona antes de estructurar el proyecto. enfoque, el suelo deja de ser simplemente un lote de tierra y pasa a convertirse en parte de un desarrollo con planificación y coherencia territorial.
A lo largo de su trayectoria, la empresa ha desarrollado proyectos inmobiliarios que ya han sido entregados, mientras otros se encuentran en ejecución o en etapa de lanzamiento. Ese crecimiento sostenido refleja una estrategia de expansión gradual, basada en el aprendizaje acumulado y en una lectura constante del mercado. mirada estratégica sobre el futuro del mercado Para Lizana, el auge de los proyectos agroresidenciales no es una moda pasajera, sino parte de una transformación más profunda en la manera en que las personas entienden la inversión inmobiliaria.
inversionista actual, explica, es más analítico que hace una década. Busca activos que combinen seguridad, proyección y claridad en la información. También está más dispuesto a explorar alternativas fuera de los modelos tradicionales, especialmente en un contexto donde el mercado urbano enfrenta ciclos más escenario, el suelo aparece como un activo que ofrece características distintas: menor carga de mantención, mayor flexibilidad de uso y una relación diferente con la plusvalía en el tiempo.
Pero Lizana advierte que no cualquier terreno se convierte automáticamente en una buena inversión. La planificación, la transparencia del proyecto y la coherencia territorial son factores determinantes para que ese potencial realmente se materialice. perspectiva, el desafío actual del rubro no pasa únicamente por construir más, sino por construir mejor, con proyectos que tengan sentido territorial, financiero y social.
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