Matías Moreno, el gigante de hierro de Coquimbo
Hay triunfos que se celebran por una medalla. Otros, por una marca. Y existen algunos que trascienden ambos registros porque representan la confirmación de un proceso: el fruto de años de sacrificio silencioso y la irrupción de una promesa que comienza a transformarse en realidad.
Eso fue precisamente lo que vivió la Región de Coquimbo con la actuación del joven pesista Matías Moreno Bahamondes en los Juegos Sudamericanos de la Juventud Panamá 2026. A sus 16 años, el deportista formado en el programa Promesas Chile del IND se colgó la medalla de oro en la categoría 88 kilos, luego de protagonizar una final de altísimo nivel frente al venezolano Carlos Javier Guanare, en una de las competencias más electrizantes del certamen. La disputa fue una verdadera batalla de fuerza y nervio.
En el arranque, Moreno levantó 142 kilos, registro que en ese momento significó récord panamericano juvenil. Sin embargo, la respuesta del venezolano no tardó y elevó la exigencia con 145 kilos. Lejos de desmoronarse, el crédito porteño apeló a la serenidad que ha ido forjando con trabajo psicológico y años de roce internacional para guardar lo mejor en el envión, su especialidad más sólida.
Allí apareció su temple. Con una ejecución impecable, levantó 176 kilos, instalando nuevos récords panamericanos juveniles tanto en envión como en el total olímpico, alcanzando 318 kilos, suficientes para superar por cinco al representante caribeño y desatar el festejo de la delegación chilena. Fue además el 14° oro para el Team Chile en Panamá y una de las preseas más resonantes de la expedición nacional.
De regreso a casaCon un palmarés que ya incluye títulos nacionales en Sub 15, Sub 17, Sub 20 y Adulto, además de una docena de récords chilenos y ahora seis plusmarcas panamericanas, Matías Moreno Bahamondes se consolida como una de las grandes proyecciones del deporte nacional en el levantamiento de pesas. Ya de regreso en la zona, todavía con el cansancio acumulado por el viaje, el joven reconoció que la satisfacción supera cualquier desgaste. “Los objetivos estaban puestos y se logró todo.
Estoy contento de poder representar a la Región de Coquimbo de esta manera”, comentó con mesura, aunque sin esconder la felicidad por cumplir cada meta trazada. El deportista —quien se inició en 2019 en la halterofilia— explicó además que detrás de su seguridad sobre la tarima existe un componente mental clave. “Ha sido harto trabajo con mi psicólogo y eso me ayuda mucho a potenciar la confianza que ya tenía al momento de competir.
Después, con la adrenalina, uno se olvida de muchas cosas, pero en competencia el apoyo de la profesora Belén es demasiado importante; te ayuda a concentrarte justo en lo que necesitas”, relató. Y es que Matías sabe que esta conquista no representa una meta final, sino una estación dentro de un camino mayor. “Probablemente vamos a preparar todo acá en La Serena.
Gracias a Dios tengo bien equipado mi lugar de entrenamiento y además estaré cerca de mis profesores, que han estado conmigo desde que empecé”, sostuvo, proyectando ya su preparación para el Campeonato Mundial Juvenil de Levantamiento de Pesas que se disputará en julio en Colombia. Mirada técnicaUna de las voces más satisfechas tras la expedición fue la de su entrenadora, Belem Velásquez, quien acompañó de cerca cada intento en Panamá. La estratega no ocultó su orgullo por el cumplimiento del plan diseñado.
“Muy satisfecha. Fue una delegación muy comprometida y particularmente con Matías estamos muy contentos porque se dieron los pesos y las marcas que íbamos a buscar. Sobre todo, ese oro va en directa proyección al rendimiento que tenemos planificado para él este año”, explicó.
Velásquez fue incluso más allá al sostener que el panorama internacional comienza a abrir una puerta concreta hacia un objetivo mayor. “Nosotros trabajamos con totales olímpicos y la competencia fundamental del año es el Mundial. Estamos muy cerca del número que buscamos y que podría significar pelear un podio mundial”, advirtió, dejando en evidencia que el oro sudamericano no fue casualidad, sino la validación de un trabajo estructurado.
En el mismo sentido, el entrenador Juan Anrique —responsable del plan metodológico que se ejecuta en el Cendyr serenense— remarcó que los registros alcanzados por Moreno no tienen precedentes para un atleta chileno de su edad. “Sin temor a equivocarme, Matías es el deportista más avanzado que ha tenido Chile en esta disciplina considerando la edad que tiene y las marcas que está logrando. Esto recién está empezando”, afirmó.
El técnico añadió que Panamá fue considerado internamente como una competencia preparatoria, por lo que los 318 kilos alcanzados generan aún mayor expectativa. “Este es un deporte de números y estamos trabajando para llegar a un total olímpico de 330 kilos, que nos daría posibilidades reales de podio en el Mundial. Haber marcado 318 en un período no específico y probando pesos nuevos en tarima es tremendamente importante”, subrayó.
Pero la alegría del equipo regional no se agotó en Moreno. También viajó el joven Fabián Villalobos, quien en su primera experiencia internacional estuvo muy cerca de alcanzar el podio y dejó sensaciones positivas pese a no conseguir medalla. “Me sentí orgulloso de representar a mi país.
Estaba nervioso porque era mi primera competencia internacional, pero igual pude mejorar mis marcas”, expresó. Villalobos asumió la experiencia como una plataforma de aprendizaje. “Aprendí lo que es competir contra otros países, lo que se siente esa presión y todo el apoyo que entrega la selección.
Me servirá mucho para lo que viene”, agregó. El orgullo de sus padresSi en la tarima hubo concentración y potencia, en la tribuna se vivió una historia paralela cargada de emoción. Omar Moreno y Fabiola Bahamondes, padres del campeón, acompañaron a su hijo en Panamá y fueron testigos directos del momento más importante de su carrera.
“Llegamos agotados, pero felices. Ver cómo se dio la competencia fue impresionante. Esto es fruto del esfuerzo diario y del sacrificio de todos estos años”, señaló Omar.
Su madre, en tanto, confesó que el momento del oro fue imposible de describir. “Se escuchó mi grito en todo el gimnasio. Verlo con la bandera chilena y escuchando el himno es una emoción que no tiene palabras”, relató.
Ambos coincidieron en que este logro es parte de un proceso sostenido en el tiempo. “Esto recién comienza”, resumieron, convencidos de que el camino de Matías Moreno aún tiene mucho por recorrer.
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