Lewis Capaldi protagoniza uno de los shows más emotivos de Lollapalooza: “Prometo volver”
Lollapalooza tiende a ser un reencuentro con los estelares de la música, y en el caso de Lewis Capaldi, es una nueva oportunidad para mostrar al mundo que aún tiene mucho que ofrecer. El artista escocés se presentó previamente en la versión argentina y brasileña del festival, luego de un show en Glastonbury y un receso de dos años que lo mantuvo alejado de los escenarios. Esto debido a complicaciones con el tourette, síndrome con el que vive hace años.
Ahora, vuelve con aire renovado y EP recién estrenado, aunque por debajo de la superficie aún se mantiene ese nerviosismo a que todo suceda de nuevo y que al final del camino no pueda cantar. Así ha dicho en algunas entrevistas y en How I´m feeling now, documental de Netflix en el que explica cómo su salud mental comenzó a ser un problema en la rutina y los desafíos que tuvo que sobrepasar para volver al rubro que le entregó fama. Con dos discos de estudio más las versiones extendidas de ambos, llega a Lollapalooza con la promesa de protagonizar uno de los momentos más emotivos de la cita, con un pop melancólico repleto de baladas y letras potentes.
Sube la banda y entonan los primeros acordes. El escenario se mantiene vacío cerca de un minuto, esperando la entrada del protagonista. Lewis Capaldi entra caminando, tan sencillo como su cercana propuesta musical.
Sin dar mucho más espacio comienza a interpretar Survive, una canción muy potente que habla de cómo intenta sobrevivir a toda la adversidad y cómo también, logró volver a los escenarios, lugar al que pertenece. Rápidamente es ovacionado. Muchas personas se suman al gran grupo que lo ve con curiosidad.
Quizás no conocen sus canciones pero su voz es hipnótica, tan limpia y potente que invita a detenerse y escucharlo. Sus letras tienen mucho que ver con la superación personal y el agradecimiento. Varias con alusiones religiosas, algo que también repiten artistas como Alex Warren, Hozier y Benson Boone.
“Hola a todos. Gracias por estar acá. Es mi primera vez en Santiago y hace calor, igual no sabía qué esperar, pero estoy muy feliz de estar aquí con ustedes”, dice desde el escenario en su típico tono entretenido y sarcástico.
Esto luego de cantar Forever, otra de las muchas nostálgicas, que emocionó rápidamente. Antes de cantar la última palabras el público lo interrumpe con ruidosos aplausos y gritos. Capaldi se saca el audífono y escucha con expresión de sorpresa y, ahí, se reflejan los primeros rastros de emoción, con ojos brillantes.
Es una cita para sentir y dejarse llevar. “No tengo canciones felices así que espero que estén bien con esto. Quienes se las sepan, canten conmigo, y quienes no, pues cállense”, dice y desata risas.
Su tipo de música se acerca bastante a lo que hace Ed Sheeran, por ejemplo, aunque sin el beat que el pelirrojo ha sumado en sus últimos proyectos. También se asemeja a Niall Horan, ex One Direction con el que comparte una cercana amistad. Las guitarras y las presentaciones acústicas son su mejor aliado y la fuerza de su discografía se encuentra en la honestidad de los temas y la emotividad al momento de la interpretación.
Y en esto último, Capaldi es maestro. Tiene una voz que destaca sin importar que tan lejos del escenario estés, profunda y amplia, que fluye entre altos y bajos con aparente sencillez. Así pasa por temas como Bruises y Wish you the best.
Sus apariciones públicas se gestaron de a poco. Presentaciones en festivales pequeños, generalmente benéficos y sin anuncio previo. Asistencia a shows de entrevistas y similares para volver al training de cantante.
Una de estas fue al The Graham Norton Show, en un episodio que reunió a personalidades como Domhnall Gleeson, Cillian Murphy, Greta Lee, Jodie Turner-Smith, Karen Chuang y Taylor Swift; mientras promocionaba The life of a showgirl. En algún momento de esa conversación grupal, Gleeson dijo que le gustaría bailar en algún video musical de la rubia y así sucedió. En el video de Opalite aparecen todos los invitados de ese día, incluido Capaldi, que interpreta a un fotógrafo.
“¿Quienes esperan a Chappell Roan? ”, pregunta. Un gran grito sale de la masa.
“Yo también. Estaré ahí junto a ustedes”, afirma entre sonrisas. Su trabajo no es solo la voz sino que cambia de guitarras varias veces, la mayoría acústicas.
Además, está acompañado de batería, guitarra eléctrica, piano y trompetas. Lo clásico para animar los sentimientos en medio de letras nostálgicas. Su vestimenta es simple: unos jeans, polera blanca lisa y una chaqueta color café que combina con su cabellera un poco pelirroja.
En su muñeca derecha, la pulsera de “Artista” color rosado. Ha dicho que le gusta mucho el escenario, pero que al mismo tiempo, es uno de sus mayores enemigos. Se pone un poco nervioso a ratos, tiene que estar mirando el setlist y preparándose para el tema que viene, pero una vez que comienza, su talento no se pasa por alto, es de las grandes voces del presente.
Se sienta en el piano para interpretar The Day That I Die, una canción que comenta, escribió en sus momentos más oscuros. “Cómo saben, tuve que tomar un break de dos años de los escenarios, pero ahora estoy bien, mi vida se siente bien”, asegura. Tiene algunos himnos para quienes disfrutan de este tipo de música: Someone you loved, Before you go y Love the hell out of you, esta última perteneciente a la banda sonora de Romper el círculo, adaptación cinematográfica de la novela de Colleen Hoover, y que se extraña en el coreado setlist.
La última es Someone you loved, en el último coro se saca el micrófono y lo guarda en el bolsillo de su chaqueta, con notable emoción pide al público que cante para él. Se corona rápidamente como la primera candidata a presentación más emotiva de Lollapalooza 2026. “Prometo volver lo más pronto que pueda.
Hicieron que esta primera visita fuera muy especial”, cierra.
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