Las rocas mandan
Señor Director: Durante tres décadas, el consenso global asumió que el poder había migrado hacia los datos y los algoritmos. Lo intangible gobernaba. Las rocas eran reliquia de otra era.
Esa ilusión acaba de quebrarse. En febrero, Estados Unidos convocó a 54 naciones para crear un bloque de minerales críticos del que China fue deliberadamente excluido. En marzo, Trump reunió en Florida a líderes latinoamericanos contra Beijing.
Dos foros, una señal: Washington rediseña alianzas con los minerales como eje. Beijing ya había restringido tierras raras y galio. Europa legisla contrarreloj.
La ironía fundacional es que toda la IA, toda la nube, todo lo que flota en abstracción etérea, se sostiene sobre minerales arrancados de la corteza. Sin ellos, los centros de datos son galpones vacíos y los algoritmos, ficción. En marzo, Chile y EEUU suscribieron una declaración de intenciones para la cooperación en minerales críticos.
El país tomó posición y el debate es legítimo; lo que ya no es opcional es la indecisión. Chile concentra una porción decisiva de lo que las potencias persiguen. Eso le concede algo infrecuente y que apunta a definir condiciones, no solo aceptarlas.
La geopolítica rara vez extiende esa carta dos veces.
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