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La ultraderecha chilena: militante del anticomunismo y del enemigo común
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12:13 · Chile

La ultraderecha chilena: militante del anticomunismo y del enemigo común

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El domingo 12 de abril del 2026 en la sección de entrevistas de El Mercurio, la Ministra de la Secretaria General de Gobierno plantea que “hay sectores de izquierda radicalizados para los que esta es una forma de acción. Y esto yo lo he dicho libremente, o sea, el Partido Comunista en sus principios cree en la revolución, cree en la lucha armada. No lo digo yo, lo dicen en sus principios.

Eso es innegable y esas cosas hay que cambiarlas. Nuestra sociedad no puede tolerar la violencia”. El miércoles 15 de abril del 2026 en la Camara de Diputadas y Diputados de Chile, aprobó proyecto de resolución presentada por la Bancada de la UDI donde se acusa al Partido Comunista y al Frente Amplio de haber avalado acciones que buscaban derrocar el Gobierno de derecha del entonces presidente Piñera.

La ultraderecha del siglo XXI es heredera ideológicamente del anticomunismo militante, del nazismo y fascismo del siglo XX, agresivo y radical; lo mantiene como un elemento central que conecta ambas épocas, presentándose como la razón de “ser” del movimiento y la justificación de su violencia verbal hoy, mañana no sabemos en qué más pueden avanzar. La retórica anticomunista es preconcebida y heredada, pero que se usa como leitmotiv de cohesión y tradición política en los sectores reaccionarios en Chile y en otras latitudes. En el caso de la ultraderecha latinoamericana y chilena, se alimenta de tesis anticomunista provocada por el auge del progresismo, al que identifican con populismo, comunismo y/o zurdos del carajo.

Señalan que, al igual que en la guerra fría, el concepto es relativo, usándolo para denigrar desde comunistas hasta demócratas reformistas. El fascismo clásico vivió del anticomunismo, ya que no fue un elemento periférico, sino una fuerza modeladora que impulsó la radicalización del nazismo desde su nacimiento ideológico hasta su práctica política. De hecho, su práctica política fue la destrucción del enemigo como forma «desinfección».

La idea del otro peligroso comunista vivo en el discurso de la ultraderecha chilena, apunta a crear por sinónimo todo aliado a la idea comunista es un enemigo, hoy son también esos enemigos, el inmigrante, el «zurdo» – el izquierdista o el o la feminista promotora de la ideología de género, la comunidad LGTBQ+, o el intelectual que promueve la democracia y sus mecanismos de resolución de conflictos, los pueblos indígenas. Estas proyecciones se sitúan como continuidades del ideario fascista del siglo XX así las plantea el intelectual italiano Antonio Scurati, la estrategia mussoliniana consistía en la instalación del miedo de otro peligroso, “la amenaza es gravísima, nos acecha, y es mortal; el peligro son los socialistas; son extranjeros, quieren invadir nuestro país; son extranjeros, pero están acampados en nuestro territorio. Debemos tenerles miedo”.

Y con voz maligna añade: “Pero no debemos limitarnos a tenerles miedo, debemos odiarlos; no basta con temer, debemos odiar”. Estas afirmaciones no caben duda de que se escucharon en los discursos de campaña presidencial y parlamentaria de los ultraderechistas en Chile y ahora se escuchan en las vocerías del gobierno y en las declaraciones del parlamento ambas instancias con representación de la ultraderecha activa y dirigiendo. En síntesis, aprendamos de la historia; en nombre de la democracia, la ultraderecha chilena comienza a cercar a los que defienden las ideas de la emancipación, la igualdad, la libertad y la democracia.

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