La UC cae en la trampa de Boca Juniors y tiene un debut amargo en la Copa Libertadores
Después de largos cuatro años, Universidad Católica tuvo su regreso a la Copa Libertadores. Lo hizo abriendo las puertas de su joya, el Claro Arena, ante un rival de linaje: Boca Juniors. Ante los xeneizes, el cuadro de la Franja arrancó su trigésima participación en el principal torneo de clubes de la región.
Este esperado estreno fue con una amarga derrota de 2-1. Ambos elencos llegaban a este duelo con el ánimo elevado, luego de sus recientes victorias a nivel doméstico. Pero la Libertadores es otra cosa.
Otra exigencia, otra intensidad, otra mentalidad. Hipotéticamente, Católica contaba con el plus de la cancha sintética de su estadio, aspecto al cual los argentinos no están acostumbrados y que fue el subtexto de la (desmedida) presión xeneize en tener 2. 000 hinchas en Las Condes.
Daniel Garnero apostó para salir con el mediocampo reforzado, con la inclusión de Gary Medel y Cristián Cuevas, dejando a Eugenio Mena como lateral izquierdo. El sacrificado fue Matías Palavecino. El Pitbull jugó de Jhojan Valencia, y el colombiano jugó de Medel (uno en el eje, el otro de interior).
La UC salió sin un creador y se notó. El 4-1-4-1 contempló también a Montes y Giani bien abiertos. Primó la cautela.
Fue un típico partido copero, con harta refriega. En los 8′ saltaron chispas, con un encontrón entre ambos elencos tras una fea falta en contra de Justo Giani, desestimada por el juez Gustavo Tejera. Esa acción pudo haber marcado un quiebre, porque los cruzados se exasperaron.
Se irritaron en exceso y reclamaban cada acción, algo que no era negocio en este tipo de partidos. Esto, independiente a lo discutible de los cobros del uruguayo. Boca tenía paciencia para elaborar.
Se tomaba su tiempo. También la UC le permitía aquello, al no presionar alto. La primera llegada acabó en el 1-0 de los argentinos, de Leandro Paredes, mediante un remate desde fuera del área.
Le quedó la pelota tras un rechazo fallido de Díaz. El campeón del mundo en Qatar 2022 fue el mejor del partido. Con libertad para trasladar y generar, fue el faro de claridad para Boca.
Católica nunca lo pudo bloquear. Pese a la idea de juntar a Valencia, Medel y Cuevas, la UC no logró imponerse o disputar el mediocampo. Esa zona fue comandada prácticamente todo el duelo por los azul y oro (con Ascacibar, Paredes y Delgado).
En el primer tiempo, el local no remató al arco. Giani, desconectado. Y Zampedri, desasistido.
Montes le ponía empeño, más no claridad. Si bien se pensaba en que Palavecino era cambio cantado en el entretiempo, el primer en entrar fue Zuqui, por Medel. El ex 10 de Coquimbo ingresó más tarde.
La Católica esbozó una reacción, corriendo más riesgos en su campo. El punto es que nunca encontró la llave para hacerle daño a la zaga argentina. La más clara fue en los 55′, con un testazo de Zampedri que obligó a una gran estirada del portero Brey, tras un desborde de Montes.
La UC podía pelear el partido. Necesitaba serenarse, ser un equipo menos atarantado y empezar a manejar la pelota. Boca no es en absoluto un conjunto lírico.
No es ninguna maravilla. De hecho, no escatimó en hacer tiempo cuando fue necesario para bajar el ritmo. Pero con aquello le bastó para sacar adelante un partido ante un rival que le inquietó poco.
El oficio de Paredes fue clave para que el desarrollo del juego se inclinara hacia los xeneizes. En los 65′, llegó el 2-0 de Adam Bareiro, quien apareció libre por el segundo palo. En los dos goles, quedó retratado Juan Ignacio Díaz.
Ese golpe dejó casi nocaut a los cruzados. En lo que restaba del juego, apeló al empeño y al amor propio para rasguñar un descuento. No habían muchas ideas.
Luego de un tiro de esquina, cerca del epílogo, Juani Díaz se redimió al anotar el descuento. De manera inexplicable, la acción tuvo una eterna revisión en el VAR, frenando el impulso que había generado el gol en los locales. Se demoraron cinco minutos en analizar un supuesto off side.
Si bien el resultado no pasó por el arbitraje, el manejo de Tejera resultó más que cuestionable. El debut fue con derrota para Católica. Desde 2006 que los estudiantiles no ganan en un estreno en fase grupal.
Y hace 25 años fue la única vez que derrotó a Boca (Mercosur 2001). Tropiezo para Garnero y compañía, que la próxima semana deberán viajar a Brasil. U.
Católica: V. Bernedo; D. González (90′+3, D.
Corral), B. Ampuero, J. I.
Díaz, E. Mena; J. Valencia (87′, D.
Valencia); C. Montes (55′, M. Palavecino), G.
Medel (46′, F. Zuqui), C. Cuevas (87′, J.
Martínez), J. Giani; y F. Zampedri.
DT: D. Garnero. Boca Juniors: L.
Brey; M. Weigandt (76′, J. Barinaga), L.
Di Lollo, A. Costa, L. Blanco; S.
Ascacibar, L. Paredes, M. Delgado, T.
Aranda (90′+4, M. Pellegrino); A. Bareiro (76’, M.
Giménez) y M. Merentiel (70′, A. Herrera).
DT: C. Úbeda. Goles: 0-1, 16′, Paredes, remate desde fuera del área; 0-2, 65′, Bareiro, define libre por el segundo palo; 1-2, 83′, Díaz, captura rebote luego de un córner Árbitro: G.
Tejera (URU). Amonestó a Zampedri, Valencia, Zuqui, Cuevas (UC); Paredes, Blanco (BOC). Estadio Claro Arena.
Asistieron 20 mil personas, aprox.
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