“La tecnología, la innovación y la ciencia deben ser más transversales”
La secretaria de Estado visitó la Universidad de La Serena, su excasa de estudios, oportunidad en que recordó su formación académica y su paso por el Circo Minero. Además abordó los desafíos de la inteligencia artificial, haciendo énfasis en la capacitación y adaptación frente a los cambios que esta conlleva. La ministra de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación, Ximena Lincolao, desarrolló una intensa agenda en la Región de Coquimbo este jueves y viernes, la cual estuvo marcada por un recorrido por su alma mater: la Universidad de La Serena, visita en que recordó sus tiempos de estudiante en los campus Andrés Bello e Isabel Bongard y participaba en el Circo Minero.
-¿Cómo recuerda su paso por la Universidad de La Serena? “Terminé la carrera de Castellano y Filosofía el año 1992. Hice la tesis aquí en la Colina El Pino.
Tenía de profesor guía a Francisco Roco que todavía sigue enseñando. Fueron cuatro años y medio maravillosos. Salí con licenciatura en Castellano y Filosofía.
Teníamos clases en la colina y también en el campus de Humanidades. Fue una época muy maravillosa estar acá”. -Incluso se destacó participando en el Circo Minero.
“El Circo Minero era el lugar en que todos queríamos estar. Era creo el único como club extracurricular donde habían ingenieros con estudiantes de historia, de inglés, de castellano. Todas las carreras se mezclaban porque el denominador común era participar en el circo.
Yo estaba en la lira giratoria y fui ‘fakir’, pero también bailé, aunque no muy bien. Pero habían otros trapecistas que eran muy arriesgados. Y sigue siendo uno de los pocos circos mineros del mundo y el único que no tenía protección.
No sé si ahora habrán puesto protección, pero en ese tiempo no había red”. -Después de titularse ingresó a la vida laboral en el Colegio Andrés Bello Centro. “Sí, enseñé en el Colegio Andrés Bello y fue una experiencia muy linda.
Hugo Araya era mi rector en ese tiempo, todavía sigue involucrado con el colegio. Hoy (viernes) lo vi y también vi una alumna que trabaja ahora en el colegio y tengo otras alumnas que estoy en contacto”. -¿Qué la motivó a viajar a Estados Unidos?
“Bueno, fue la aventura, las ganas. También era joven. A veces, las oportunidades en los países no se dan como uno espera, y por eso es tan importante, desde este rol, acercarme a las personas y tratar de ayudar, especialmente a los más vulnerables, a que tengan una mejor trayectoria y más oportunidades laborales.
Yo me fui por eso, porque no las encontré. Y sí, me encantaba ser profesora, lo amaba, pero también quería otras cosas, quería crecer más. De hecho, cuando me fui no sabía que me iba a quedar; fui más bien a abrir los ojos.
Pensaba trabajar y hacer clases allá, pero cuando llegué se abrió un mundo de oportunidades”. -¿En Estados Unidos se valora más el mérito que acá? “Mérito totalmente.
O sea, en Estados Unidos si tú no trabajas duro es difícil surgir. Yo llegué sin conocer a nadie, hasta sin hablar inglés, sin conexiones, sin familia. Lo mismo cuando vine a La Serena.
También fue un poco así, porque venía de Santiago, no conocía a nadie. Entonces el moverse a un lugar nuevo abre los ojos y crea esas alertas de supervivencia que ayudan mucho en un proceso de crecimiento. La primera vez que yo emigré, lo hice a La Serena y me vine sola.
Cuando me fui a Estados Unidos también me fui sola. Tuve un trabajo; primero era asistente de la asistente de la profesora, después era profesora, después era coordinadora de padres. Después fui asistente de directora, después fui directora, después viceministra de educación, y etcétera.
Y después me cambié al mundo tecnológico, donde fui empresaria”. -¿Cómo se dio ese salto al área de la tecnología? “Porque yo era curiosa.
O sea, lo que te trae la universidad a veces, y eso lo trae la vida, es la curiosidad. Mi papá siempre nos hablaba, cuestionábamos preguntas simples de la vida. Y es un consejo también, de no tomar todo lo que se le da de la manera que se le da, sino hay que hacer preguntas, las cosas más simples, y al preguntar la persona crece.
Músculo inquisitivo, que es la base de la innovación. Eso yo lo tenía, y luego por casualidad hubo un problema que yo encontré, me apasioné con ese problema y me pregunté: ‘¿no hay una app, una aplicación para esto? No la había.
La creé y aprendí a crear tecnología”. -¿Qué tipo de problema era? “Había un problema ciudadano de comunicación entre las personas y sus legisladores.
A partir de eso, la primera creación fue un prototipo. Con los años, vino luego el desarrollo de una patente. Nosotros partimos al revés: a veces se piensa que primero se patenta y después viene la innovación, pero en nuestro caso fue al contrario, porque hoy en día la innovación puede surgir muy rápido.
Después aprendí, y seguí aprendiendo cada vez más. Con el tiempo, llegué a entender el modelo de negocios de una compañía tecnológica, desde la concepción del problema hasta la comercialización, incluyendo la venta del negocio o la compra de empresas, así como procesos de adquisición y fusión. En definitiva, aprendí todo el flujo comercial de la tecnología.
En los últimos años me he dedicado intensamente a la inteligencia artificial y a las aplicaciones basadas en ésta”. -Hoy en día, existe gran temor de que se pierdan muchos empleos por la IA, precisamente. “Claro, pero por eso es mucho más importante que la gente tome la responsabilidad también de capacitarse.
Hoy día uno se puede capacitar en línea. Claro, es absolutamente cierto que muchos empleos van a desaparecer, pero otros van a aparecer y ya están apareciendo, y entonces ahí está la oportunidad”. -Un tema recurrente en Chile es la falta de mujeres en áreas de ciencias y tecnología.
“En todas partes del mundo pasa. Los padres tienen que darle más legos a las niñas, tratar que los fines de semana, que a veces estamos mucho en Instagram y TikTok, que se usen esos momentos para estudiar. El conocimiento es algo individual, no se puede poner conocimiento en la mente de otra persona en forma forzada, y de ahí nace la curiosidad.
Yo creo que, poco a poco, podemos hacer un renacimiento cultural”. -¿Cómo le gustaría que la recordaran una vez culminada su gestión ministerial? “En el país a mí me gustaría ayudar a que la tecnología, la innovación y la ciencia sean más transversales, no que se vean como elementos insulares o verticales, pues son horizontales a todas las industrias.
Todas usan tecnología. Entonces no podemos pensar que la tecnología es nuestra enemiga; nosotros vivimos con ella, convivimos con la tecnología por décadas. No le podemos quitar el celular a una persona porque se muere.
Entonces tenemos que reconocer que convivimos con la tecnología y si yo puedo dejar un legado es que la tecnología debe ser nuestra amiga en el desarrollo económico y que nosotros sepamos tomar decisiones informadas sobre la tecnología. No que alguien nos lo diga”.
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