La Roja de los US$ 100 millones
El último puesto en las Eliminatorias Sudamericanas fue un duro golpe para la selección chilena. Fiel reflejo de una transición que nunca se pudo fraguar, un equipo cansado con pocas ideas futbolística y con jugadores muy lejos de los clubes más linajudos, como era antaño. Sin embargo, se empiezan a ver brotes verdes para un nuevo proyecto.
En enero pasado, Lucas Cepeda dio el gran salto en su carrera. El viñamarino, jugador más regular de un Colo Colo en crisis, fue transferido al Elche de España, previo pago de US$ 3 millones por el 70% del pase. No fue el único chileno traspasado a la elite del fútbol europeo.
Felipe Loyola, exjugador de Huachipato fue transferido de Independiente de Argentina al Pisa de Italia. Cancelaron 1,55 millones de dólares por el préstamo de seis meses y, tras las promesas de compra en porcentajes, su valor de mercado se estiró sobre los 13 millones de la misma divisa. “Es muy bueno que Loyola se cotice a ese precio y es de esperar que siga creciendo en su trayectoria.
Es importante que las opciones jóvenes que aparezcan consoliden fuera de Chile, sobre todo en Europa. Las competencias de mayor exigencia les hará bien. El tema es no ser pesimistas, hay chicos en diferentes clubes en el torneo local”, dice Patricio Mardones, exjugador de la U.
Precisamente, Loyola asoma como uno de los grandes precios de este nuevo proceso. Sin embargo, el futbolista mejor tasado es el mediapunta Darío Osorio. El Midtjylland de Dinamarca puso un piso de al menos 15 millones de dólares por los derechos económicos de uno de sus principales futbolistas en vitrina, tras rechazar una oferta de 10 millones de parte de Liverpool.
Más cerca en el tiempo, el puntero Maximiliano Gutiérrez acaba de ser transferido desde Huachipato a Independiente, en la huella de Loyola. De acuerdo con los medios transandinos, el Rojo se comprometió a pagar 2 millones de la moneda estadounidense por la mitad de la carta. El ariete anotó en la victoria por 4-2 frente a Cabo Verde, en la gira por Oceanía.
La Tercera hizo el ejercicio de sumar las tasaciones de cada uno de los protagonistas de la última convocatoria de Nicolás Córdova. Un equipo que llega alrededor de los 100 millones de dólares. Al margen de los ya mencionados asoman otros igual de valiosos como Ben Brereton de Derby County (7), Guillermo Maripán de Torino (5) o Rodrigo Echeverría del León de México (4).
Las cifras, sin embargo, están muy lejos de la mejor época de Chile. En 2016, en pleno apogeo tras la obtención de la Copa América Centenario, el equipo que comandaba Juan Antonio Pizzi llegó a costar US$ 248 millones de la época. Entre las tasaciones más altas figuraban Alexis Sánchez (US$ 55 millones), Arturo Vidal (US$ 45 millones) y Claudio Bravo (US$ 20 millones).
Potente base para encender el optimismo en las clasificatorias que comienzan el próximo año, con miras a la Copa del Mundo de 2030 que coorganizarán España Portugal y Marruecos. “Debemos olvidarnos de esos jugadores de la Generación Dorada que nos dieron tanto éxito, apostar por los que tenemos ahora, hay algunos que han mostrado cierta personalidad. Hay al menos unos diez buenos futbolistas en el extranjero que son elegibles”, advierte César Vaccia, extécnico del equipo nacional.
Sin embargo, el entrenador que llevó dos veces al triunfo a la U en el Monumental aterriza esta nueva camada de figuras, todavía lejana a las escuadras más poderosas de Sudamérica. “Se hace esa comparación, cuando fuimos tan exitosos y la gran mayoría de esos futbolistas que dieron tanto éxito estaban en grandes equipos extranjeros, siendo titulares. Pero tenemos que ser conscientes de que tampoco tenemos jugadores de un nivel superlativo como Argentina, por ejemplo.
Un equipo campeón del mundo que tiene a Julián Álvarez en Atlético de Madrid, Cristian Romero en el Tottenham o Alexis Mac Allister en Liverpool, por nombrar algunos. Transandinos, brasileños y uruguayos conviven con esos valores en el primer mundo del fútbol. Todavía estamos muy lejos de eso”, dice el sanantonino.
Más optimista es el discurso de Mardones, quien agrega que “es muy auspicioso el hecho de que haya jugadores teniendo posibilidades de jugar fuera de Chile. Algunos, como Felipe Loyola, dieron el salto desde Argentina y eso ayuda mucho en sus carreras, porque les permite desarrollarse. Es otro elemento más para que arme un grupo relativamente bueno, que se proyecte para las próximas Eliminatorias Sudamericanas”.
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