La realidad del transporte público interurbano
Señor director: El ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, señaló hace algunas semanas que espera que la ciudadanía utilice más el transporte público ante el alza de los combustibles. Como estudiante universitario que vive en Buin y lo utiliza varias veces a la semana, sus dichos me confirman una preocupante desconexión con la realidad. El funcionamiento del transporte interurbano es paupérrimo: los buses pueden demorar horas y, cuando finalmente pasan, vienen colapsados, lo que ha fomentado el auge de los “buses piratas” para suplir una necesidad que no está siendo cubierta.
Por su parte, el tren Rancagua-Estación Central, aunque más acorde a su programación, es prácticamente imposible de abordar en hora punta: ¡el sistema no da abasto! Si esta es la situación en la Región Metropolitana, no quiero ni imaginar cómo es en otras regiones del país. Pretender que más gente utilice la locomoción colectiva mientras se baraja disminuir frecuencias del sistema Red y se cancela la extensión de la ciclovía de Nueva Alameda, me parece a lo menos contradictorio, y atenta contra la calidad de vida y la libertad de elegir cómo nos desplazamos.
El Gobierno debería potenciar el progreso, no implementar “anti-medidas” que dificultan las rutinas diarias. Además, las declaraciones del ministro no colaboran, sino que incrementan el malestar social. Espero, sin ánimo de ofender, que recapaciten y comiencen a pensar en quiénes realmente se ven afectados por estos sinsentidos.
¿Te pareció importante esta noticia?
Compártela y mantén informado a Chile