La OCDE plantea que la guerra en Medio Oriente anula revisión al alza del crecimiento mundial y aviva la inflación
La escalada del conflicto en Oriente Medio ha desviado a la economía mundial de una senda de crecimiento más sólida, advirtió el jueves la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), ya que la práctica paralización de los envíos de energía a través del estrecho de Ormuz amenaza con disparar la inflación. La OCDE, con sede en París, señaló que la economía mundial se encaminaba hacia un crecimiento superior al previsto antes de que estallara la guerra en Medio Oriente, pero que esa perspectiva ha desaparecido prácticamente por completo. Esto en un momento en el que no se vislumbra con claridad un cese de las hotilidades en la crucial región para el suministro mundial de eneregía.
De hecho, esta mañana el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, instó a Irán a negociar un acuerdo antes de que sea "demasiado tarde", en circunstancias en las que Irán se ha negado a aceptar los términos de Washington, presentando sus propias condiciones para un final de la guerra. El organismo multilateral, específicamente, prevé que el crecimiento del PIB mundial se modere del 3,3% del año pasado al 2,9% en 2026, antes de repuntar ligeramente hasta el 3,0% en 2027, ya que el aumento de los precios de la energía y la naturaleza impredecible del conflicto contrarrestan los efectos positivos de la fuerte inversión en tecnología, la reducción de los tipos arancelarios efectivos y el impulso arrastrado desde 2025. Las previsiones de su informe provisional "Perspectivas económicas" se basan en la hipótesis técnica de que las perturbaciones del mercado energético se moderarán con el tiempo con una disminución gradual de los precios del petróleo, el gas y los fertilizantes a partir de mediados de 2026.
La proyección para 2026 no ha variado con respecto a la previsión de diciembre de la OCDE, pero los indicios preliminares desde entonces sugerían que el crecimiento del PIB mundial podría haberse revisado al alza en unos 0,3 puntos porcentuales en 2026 si el conflicto no se hubiera intensificado, una revisión que ha quedado totalmente anulada por el impacto de los combates. Con los precios de la energía disparándose, se prevé que la inflación del G20 sea 1,2 puntos porcentuales superior a lo esperado anteriormente en 2026, situándose en el 4,0%, antes de moderarse hasta el 2,7% en 2027. Detalle de las perspectivas En cuanto a las economías individuales, se prevé que el crecimiento anual del PIB en Estados Unidos se modere del 2,0% en 2026 al 1,7% en 2027, ya que la fuerte inversión relacionada con la inteligencia artificial se ve gradualmente contrarrestada por una desaceleración del crecimiento de los ingresos reales y del gasto de los consumidores.
La OCDE había esbozado una previsión del 1,7% para este año y del 1,9% para 2027 en diciembre, antes de la sentencia de la Corte Suprema. Ahora se prevé que la inflación general de EEUU alcance el 4,2% en 2026, 1,2 puntos porcentuales más que en la proyección anterior. En China, se prevé que el crecimiento se modere hasta el 4,4% en 2026 y el 4,3% en 2027, en línea con las previsiones anteriores de la OCDE.
Se prevé que el crecimiento del PIB de la eurozona baje al 0,8% en 2026, ya que el aumento de los precios de la energía lastra la actividad, antes de repuntar al 1,2% en 2027, impulsado por un mayor gasto en defensa. Esto supone una revisión a la baja considerable con respecto a diciembre, cuando la OCDE había pronosticado un crecimiento del 1,2% en 2026 y del 1,4% en 2027. En Japón, se prevé un crecimiento del 0,9% tanto en 2026 como en 2027 —sin cambios en ambos casos—, ya que el aumento del coste de las importaciones de energía contrarresta la sólida inversión empresarial.
La OCDE instó a los bancos centrales a mantenerse alerta y pidió a los Gobiernos que se aseguraran de que cualquier medida de apoyo a los hogares estuviera bien orientada y fuera de duración limitada.
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