La NASA bautiza cráter en Marte en honor a Antofagasta y explica su relevancia
El equipo de la misión Curiosity de la NASA nombreó informalmente "Antofagasta" en honor a una región y ciudad importante de Chile, cerca del desierto de Atacama, a un cráter en Marte. El hallazgo, realizado durante la última semana de exploración, sitúa a la región chilena en el mapa de la geología espacial. Según publicó la NASA, el cráter "Antofagasta" es de aproximadamente 10 metros de diámetro; no es solo una formación geográfica, para los científicos, funciona como un "taladro natural".
Al impactar contra la superficie, estos fenómenos exponen materiales que han permanecido enterrados y protegidos de la radiación solar corrosiva durante millones de años. Lo que hace a "Antofagasta" particular es que es joven; se estima que tiene menos de 50 millones de años, "lo cual es muy reciente en la escala geológica marciana, por lo que podría haber material dentro y alrededor del cráter que solo estuvo expuesto al entorno de radiación corrosivo y destructor de moléculas orgánicas de la superficie de Marte en un pasado muy reciente", detalla el comunicado. Curiosity detectó moléculas orgánicas resistentes en otras zonas, este nuevo objetivo representa una oportunidad única.
El equipo de la NASA espera determinar si el impacto fue lo suficientemente potente como para excavar rocas profundas y si estas son aptas para el sistema de perforación del rover. "Antofagasta podría ayudarnos a responder si existe una química más compleja en las profundidades de Marte", señalan desde el equipo de control. El camino hacia el cráter no ha estado exento de maravillas visuales.
El rover ha capturado imágenes de terrenos cubiertos por patrones poligonales que asemejan a un panal de abejas, una textura que se extiende por metros y que mantiene a los geólogos debatiendo sobre su origen. Además, Curiosity ha intensificado el monitoreo de la atmósfera. Con la llegada del verano marciano, el aire se vuelve más denso y polvoriento, lo que ha llevado a la búsqueda activa de los famosos "remolinos de polvo" (dust devils) en el horizonte.
Si el cronograma se cumple, el próximo martes Curiosity estará posado justo en el borde de Antofagasta. Las imágenes que lleguen a la Tierra ese día permitirán a los científicos —y al mundo entero— observar por primera vez el interior de este pequeño rincón del espacio que hoy lleva un nombre chileno.
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