La inédita final femenina que tendrá el Masters de Madrid
La herencia por la corona del WTA 1000 de Madrid que el pasado año cayó sobre los hombros de la número uno del mundo, la bielorrusa Aryna Sabalenka, acabará en una sucesora inesperada, la joven rusa Mirra Andreeva (8 del mundo) o, sobre todo, la ucraniana Marta Kostyuk (23). En una competición en la que las principales favoritas descarrilaron del cuadro femenino precipitada y apresuradamente, la pupila de Conchita Martínez, con 19 años recién cumplidos, y Kostyuk, que ha ganado todos los partidos sobre tierra batida que ha jugado, han aprovechado la situación. Sabalenka, uno del mundo, y la kazaja Elena Rybakina, segunda, cayeron en cuartos de final; la número tres, la polaca Iga Swiatek, en tercera ronda; y la estadounidense Coco Gauff en octavos.
Por el camino quedaron su compatriota Jessica Pegula o la italiana Jasmine Paolini, como la ucraniana Elina Svitolina. Sin tanta repercusión como las anteriores, Kostyuk y Andreeva han atravesado por el torneo hasta alcanzar la final que se disputará este sábado y en la que esta última, que el lunes será la séptima jugadora del mundo haga lo que haga en el último partido de la Caja Mágica, parte como evidente favorita. La pupila de Conchita Martínez jugará en Madrid su séptima final en busca de su sexto trofeo, el tercero en 2026, para dar lustre a un recorrido sobre arcilla casi impecable.
De doce partidos que ha jugado, ha ganado once. Sólo perdió ante Rybakina, en Stuttgart. "No me considero la favorita para el partido porque sé que quien llega a una final es una rival difícil.
He aprendido a no preocuparme por la clasificación de mi rival ni por su apellido", afirmó la rusa, que el miércoles cumplió 19 años. Sin embargo, el único cara a cara entre ambas terminó del lado de la ucraniana. Fue meses atrás, a principio de año, en pista dura, en Brisbane.
La ucraniana, que no había perdido un solo set en Madrid hasta jugar con Anastasia Potapova en las semifinales, acumula diez partidos ganados en polvo de ladrillo. Eso la llevó a conquistar el torneo de Rouen, hace una semana, el primero de 2026 y el segundo de su carrera junto al de Austin que consiguió en 2023. Será su sexta final.
Perdió las de San Diego en 2024 y este año en Brisbane, donde previamente ganó a Andreeva. "Aquella fue en una cancha completamente diferente y una superficie distinta, como todo lo demás. Fue un partido muy difícil.
Estoy feliz porque al fin y al cabo es una final", opina la ucraniana, que califica a Andreeva como "una jugadora muy sólida que golpea la bola muy fuerte y tiene un saque muy potente. Serán condiciones muy diferentes", apuntó la jugadora de Kiev, de 23 años.
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