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La importancia de restaurar la ecorregión mediterránea de Chile
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01:48 · Chile

La importancia de restaurar la ecorregión mediterránea de Chile

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En el Día Mundial de la Diversidad Biológica, es clave poner atención en uno de los lugares más valiosos y, al mismo tiempo, más amenazados del país: la ecorregión mediterránea de Chile. Esta zona, que se extiende desde la región de Coquimbo a La Araucanía, constituye uno de los cinco puntos críticos de biodiversidad identificados por Conservation International en América del Sur, ya que sus paisajes combinan un alto grado de endemismo con niveles significativos de amenaza. En ellos conviven más de 3.

500 especies de plantas vasculares nativas, de las cuales cerca de la mitad son endémicas, junto a una fauna única, especialmente reptiles, donde más del 65% de las especies no existe en ninguna otra parte del mundo. Sin embargo, esta riqueza natural enfrenta hoy un escenario crítico. La ecorregión mediterránea de Chile está sometida a múltiples presiones, como el cambio de uso de suelo, la expansión urbana, prácticas productivas no sostenibles y los efectos cada vez más intensos del cambio climático, entre otras.

Según el Informe del Estado del Medio Ambiente 2020 del Ministerio de Medio Ambiente de Chile, hacia el año 2100 estos ecosistemas experimentarán cambios significativos en su biodiversidad, dada su alta sensibilidad a estas transformaciones. A pesar de los esfuerzos impulsados por el país, persisten brechas importantes en capacidades institucionales, financiamiento e información. Y sin acciones decididas, estos procesos podrían volverse irreversibles en diversas zonas.

Frente a este escenario, la restauración de paisajes emerge como una respuesta estratégica. Más que recuperar ecosistemas degradados, propone una gestión integrada que permite restablecer la biodiversidad, recuperar servicios ecosistémicos como la regulación hídrica y la fertilidad de los suelos, y fortalecer los medios de vida de las comunidades locales. Este enfoque hace posible articular conservación y producción, promoviendo soluciones basadas en la naturaleza que contribuyen a sistemas agrícolas y forestales más sostenibles y resilientes, y contribuyendo, a la vez, a promover escenarios más favorables para el ejercicio de diversos derechos humanos como el acceso al agua, la salud, la alimentación o a un medio ambiente sano.

En este contexto, Chile ha asumido un compromiso relevante a través de sus Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional, que contempla la restauración de un millón de hectáreas al año 2030 mediante el Plan Nacional de Restauración de Paisajes (PNRP). Como FAO, contribuimos estratégicamente a este esfuerzo país, apoyando el diseño e implementación de políticas públicas, fortaleciendo capacidades institucionales y articulando conocimiento técnico y experiencias internacionales. A través del Proyecto GEF Restauración de Paisajes, implementado por la FAO, ejecutado por el Ministerio del Medio Ambiente, junto a la Corporación Nacional Forestal (CONAF) y financiado por el Fondo para el Medio Ambiente Mundial (GEF), trabajamos para crear condiciones habilitantes que permitan escalar la restauración a nivel nacional, conectando los compromisos globales con su implementación efectiva en los territorios.

Este proyecto, ejecutado en seis paisajes piloto que abarcan 23 comunas y seis regiones de la ecorregión mediterránea de Chile, ya está impulsando acciones concretas de restauración y manejo sostenible en paisajes agroforestales, integrando la recuperación de la biodiversidad con la mejora de los medios de vida locales. Una muestra de ello es la conformación de 11 Comités Locales de Restauración de Paisajes y seis Comités Regionales, que hoy articulan a instituciones, organizaciones, comunidades, académicos, y actores productivos en torno a la gestión del paisaje y la implementación de estrategias concretas en cada territorio. Asimismo, más de 2.

000 personas han sido capacitadas en restauración, monitoreo de acciones de restauración y en prácticas sostenibles, mientras que en terreno ya se han ejecutado más de 80 obras de alto impacto, como iniciativas de conservación de agua y suelo, reforestación con especies nativas, control de especies exóticas y cortafuegos. También se está apoyando la elaboración de las planificaciones ecológicas terrestres de las regiones de Coquimbo, Maule, Ñuble y Biobío, que permitirán definir prioridades de conservación en dichos territorios. Estas acciones, desarrolladas en la ecorregión mediterránea de Chile, están orientadas a recuperar su biodiversidad, revertir procesos de degradación y fortalecer la resiliencia de los territorios y sus comunidades frente a la degradación de sus ecosistemas.

En el Día Mundial de la Diversidad Biológica, el llamado es claro: proteger la ecorregión mediterránea de Chile no es solo una tarea ambiental, sino una decisión estratégica para el desarrollo sostenible del país, y la restauración de paisajes representa una oportunidad concreta para avanzar en esa dirección. Más que una opción, es una inversión en resiliencia, bienestar y futuro, donde la articulación entre el Estado, las comunidades, el sector privado, y la cooperación internacional, como la que impulsa FAO, resulta clave para transformar los desafíos ambientales en oportunidades concretas que mejoren la calidad de vida de las personas.

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