La historia de la avenida más emblemática de La Serena
La actual avenida Francisco de Aguirre, uno de los paseos más reconocidos de La Serena, tiene su origen en la antigua Quebrada San Francisco, por donde antiguamente escurrían aguas lluvias que desembocaban en el mar. Fue en 1855 cuando comenzó su transformación, tras la canalización del cauce, dando paso a un incipiente paseo peatonal que con el tiempo se consolidaría como un eje urbano clave. En sus inicios, destacaba por su vegetación, con álamos y acacias que acompañaban el recorrido.
Ya en 1911, en el marco del Centenario de la República, se construyó en su acceso — en la intersección con Balmaceda — una portada de mármol que se mantiene hasta hoy como uno de sus hitos patrimoniales. Sin embargo, su configuración actual se debe principalmente al denominado Plan Serena, impulsado entre 1946 y 1952 durante el gobierno de Gabriel González Videla. En ese periodo, la avenida fue remodelada e incorporó su sello distintivo: un bandejón central peatonal adornado con esculturas de mármol de Carrara, bancos de piedra y una estética de inspiración clásica.
En total, se instalaron más de 30 estatuas de influencia grecorromana traídas desde Europa, consolidando el lugar como un verdadero museo al aire libre que conecta el centro de la ciudad con el Faro Monumental. Con el paso del tiempo, la avenida también ha sido escenario de cambios. En la intersección con la ruta 5 se levantó un monumento en honor a Francisco de Aguirre, figura clave en la refundación de la ciudad en 1549.
No obstante, la escultura fue retirada en 2019 tras reiterados actos vandálicos durante el estallido social. Hoy, la avenida Francisco de Aguirre se mantiene como un punto de encuentro para residentes y turistas, además de un espacio habitual para actividades culturales y celebraciones, reafirmando su valor histórico, urbano y patrimonial.
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