La gran oportunidad para Chile y Perú con el cobre frente a la escasez global y volatilidad del dólar
El mercado internacional del cobre atraviesa una fase de transformación acelerada, marcada por una demanda creciente, tensiones geopolíticas y señales de presión sobre el dólar estadounidense. En este escenario, Chile y Perú se encuentran ante una oportunidad histórica para capitalizar la posible debilidad de la divisa estadounidense y la escasez de concentrados, factores que podrían impulsar nuevamente los precios del metal. Así lo reflejan las cifras y testimonios de diversos referentes del sector, que ponen en perspectiva el rol estratégico de ambos países en el suministro global de cobre.
Protagonismo andino En los próximos años, Chile, Perú y Argentina concentran una cartera de proyectos de cobre que supera los 130. 000 millones de dólares, según reportó BNamericas. Esa cifra podría permitir que el eje andino domine cerca del 50% de la oferta mundial antes de 2033.
Chile, primer productor global con aproximadamente el 25% del suministro, alcanzó en 2025 una producción de 5,4 millones de toneladas, mientras que Perú superó las 2,8 millones, lo que representa el 35% de la oferta mundial, que ese año sumó 24 millones de toneladas, de acuerdo a cifras oficiales. La integración regional se fortalece con iniciativas como el “Proyecto 51”, promovido por Chile y Perú, que busca abastecer el 51% del cobre mundial en los próximos 15 años, así como avanzar en la industrialización de este recurso para responder a la demanda de industrias tecnológicas de última generación. Dinámica de inversiones Rumbo Minero informó que Chile y Perú concentran más de 168.
000 millones de dólares en inversiones mineras proyectadas, lo que los consolida como destinos prioritarios de capital en América Latina. Según Francisco Lecaros, presidente de la Alianza Minera de América Latina (ALMA), “Chile cuenta con una cartera de proyectos mineros estimada en 104. 000 millones de dólares hacia el año 2032, mientras que Perú registra inversiones cercanas a los 64.
000 millones”. Esta perspectiva de inversiones responde a la expansión de tecnologías asociadas a energías renovables, electrificación y movilidad eléctrica, que demandan volúmenes crecientes de cobre y otros minerales críticos. “La región posee importantes reservas de minerales estratégicos, lo que ha despertado el interés de inversionistas internacionales provenientes de Europa, Estados Unidos y Asia”, sostuvo Lecaros, citado por Rumbo Minero.
Desafíos regulatorios El potencial de Chile y Perú se enfrenta a obstáculos normativos y riesgos vinculados a la tramitación de permisos y el avance de la minería ilegal. Lecaros advirtió que estos factores pueden impactar el desarrollo del sector: “Es necesario impulsar políticas públicas que aceleren las inversiones mineras y fortalezcan la trazabilidad de los minerales”. En el caso de Perú, la incertidumbre política y la falta de consensos han frenado nuevas inversiones mineras.
Rómulo Mucho, exministro de Energía y Minas, manifestó en entrevista con Canal N: “El Perú está detenido en las inversiones. No somos la panacea en el mundo, pero tenemos una rica geología, tenemos recursos”. Mucho subrayó la importancia de la estabilidad política, jurídica y tributaria para atraer capital y advirtió que “las inversiones no vienen por decreto”.
El exministro se refirió también a la necesidad de consensos legislativos: “Las leyes tienen que ser de mutuo reconocimiento, de mutuo consenso entre todos los actores. Porque estaríamos atacando a la actividad, al motor económico de nuestro desarrollo, porque la minería es la más importante. Sus cifras lo demuestran”.
Exportaciones y concentración Durante 2025, las exportaciones peruanas de cobre sumaron 28. 130 millones de dólares, con un crecimiento del 19,3% respecto al año anterior, según datos del Ministerio de Energía y Minas. El repunte respondió principalmente al aumento del precio internacional del cobre, que experimentó una variación interanual del 43,1%.
Este incremento compensó una leve caída en el volumen exportado, confirmando la influencia de los precios en el valor de los envíos. El destino de las exportaciones peruanas mantiene un alto nivel de concentración: China absorbió el 75,6% del valor total exportado, seguida por Japón con el 6,1% y España con el 3,5%. En conjunto, estos tres mercados representaron el 85,2% de los envíos cupríferos, lo que evidencia la dependencia de Perú respecto a la demanda asiática y europea.
Riesgos y oportunidades Las proyecciones indican que para 2030 la producción mundial de cobre alcanzaría cerca de 33 millones de toneladas, mientras que la demanda podría incrementarse un 50% hacia el final de la década, de acuerdo con estimaciones de S&P y la Agencia Internacional de Energía (AIE). La AIE anticipa un déficit de suministro del 30% para 2035, impulsado por la electrificación de sectores clave y la expansión de la industria tecnológica. En ese contexto, la integración regional y la colaboración entre Chile, Perú y Argentina toman relevancia estratégica.
Cristián Cifuentes, Líder Senior de Estudios y Contenidos del Centro de Estudios del Cobre y la Minería (CESCO), señaló a BNamericas: “La gran riqueza que existe en la Cordillera de Los Andes, que une a los tres países, es razón suficiente para pensar en una integración. Tiene todas las condiciones para convertirse en la plataforma minera integrada más grande del hemisferio”. Agregó: “La integración es importante, particularmente porque Argentina en estos momentos no puede seguir ampliando su desarrollo minero sin los conocimientos técnicos que Chile tiene.
Perú, en cambio, ya es uno de los principales consumidores de los proveedores chilenos de servicios mineros”. El dólar, los precios y el atractivo El interés global por el cobre de origen andino persiste, aun cuando los precios han fluctuado por la volatilidad de los costos energéticos y las presiones inflacionarias. Los fabricantes de China, principal consumidor mundial, han triplicado sus compras, mientras que los inventarios en las bolsas de metales se incrementan.
Pese a la presión bajista derivada de conflictos en Medio Oriente, la fragmentación del entorno internacional y los riesgos logísticos han elevado el atractivo de jurisdicciones mineras con trayectoria y capacidad exportadora comprobada. En palabras de Cifuentes, “en el nuevo espacio geopolítico, marcado por la necesidad de minerales para la transición energética mundial, se obliga a hablar más sobre integración y dejar de discutir sobre liderazgos”. De cara al futuro, la posible depreciación del dólar y la escasez de concentrados aparecen como factores que podrían alentar un nuevo ciclo alcista en los precios del cobre, fortaleciendo la posición de Chile y Perú como actores centrales en el abastecimiento mundial del metal.
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