“LA ANTÁRTICA ES INESTABLE: SI BAJAS LA GUARDIA, TE NOQUEA”: LOGÍSTICA DEL INACH REVELA LOS DESAFÍOS DE OPERAR EN EL CONTINENTE BLANCO
Desde Punta Arenas, puerta de entrada a la Antártica, se coordinan complejas operaciones científicas que dependen de una logística precisa y adaptable. Así lo refleja la experiencia de Pablo Espinoza Gallardo, profesional del Departamento de Expediciones del Instituto Antártico Chileno (INACH), quien ha participado en campañas en el glaciar Unión y recientemente en una expedición hacia la base del monte Vinson, la cumbre más alta del continente. La campaña, desarrollada en marzo de 2026, tuvo como objetivo instalar un sensor para ampliar la red de monitoreo climático en el interior antártico.
El operativo contó con el apoyo del Ejército, la Armada y la Fuerza Aérea de Chile, además de la Dirección General de Aeronáutica Civil y la empresa Antarctic Logistics and Expeditions (ALE), evidenciando la magnitud de la coordinación necesaria para este tipo de misiones científicas en condiciones extremas. El trabajo logístico implicó la preparación de carga, campamentos, rutas y comunicaciones durante aproximadamente tres meses. En terreno, el equipo —integrado por unas 12 personas— avanzó desde el glaciar Unión hacia el monte Vinson, instalando campamentos intermedios antes de que las condiciones meteorológicas obligaran a retroceder.
“Al final, quien tiene la última palabra es la Antártica y, en particular, la meteorología”, explica Espinoza. La logística en este tipo de expediciones exige prever cada detalle: desde el transporte de equipos que superan los 40 kilos, hasta el retorno obligatorio de todos los residuos, en línea con los estándares ambientales del continente. A esto se suma la necesidad de operar en un entorno con grietas, condiciones cambiantes y largas distancias, donde la comunicación permanente —mediante radios, teléfonos satelitales e internet— resulta crítica.
Espinoza subraya que la planificación de estas campañas puede comenzar con hasta un año de anticipación, considerando variables físicas, psicológicas y médicas de los equipos. Sin embargo, advierte que nunca hay certezas absolutas. “Como logísticos no podemos subestimar nada.
La Antártica es inestable: si bajas la guardia, te noquea”, afirma, destacando la importancia de la preparación ante escenarios adversos.
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