La abundancia de especies disminuyó en un 75%: revelan grave deterioro a la biodiversidad en fiordos de la Patagonia
“Hay un daño grande y permanente que queda escondido bajo la superficie”: la Patagonia chilena sufre una crisis silenciosa que alerta al mundo Lo que ocurre bajo las aguas prístinas de la Patagonia chilena ha comenzado a generar una señal de alerta global. Así lo revela una publicación de Rock and Pop fechada hoy, basada en más de veinte años de monitoreo científico. Según el medio, científicos y activistas denuncian un deterioro drástico en la biodiversidad de los fiordos, un ecosistema único en el mundo que enfrenta una presión sin precedentes debido a la salmonicultura y el cambio climático.
La bióloga alemana Vreni Häussermann, quien ha dedicado dos décadas al estudio de los invertebrados marinos en Chile, advierte sobre la invisibilidad de esta crisis. “Hay un daño grande y permanente, y simplemente queda escondido bajo la superficie, por eso nadie se preocupa”, explica la investigadora, destacando que el aislamiento de la zona dificulta tanto la fiscalización como el estudio científico. Sus investigaciones se realizan en cooperación con el Instituto Alfred Wegener (AWI) de Alemania.
Los monitoreos en el fiordo Comau arrojan cifras alarmantes. Según la publicación, en solo diez años la abundancia de especies dominantes disminuyó cerca de un 75%, y varias especies que antes eran comunes han dejado de verse. El exceso de nutrientes —alimento no digerido y heces—, junto con antibióticos y químicos, genera sedimentos que asfixian a especies filtradoras como los corales de agua fría, un laboratorio natural único en el mundo.
El activista chileno-alemán Peter Hartmann, de la agrupación Aisén Reserva de Vida, calificó la intervención de estas aguas como una “gran irresponsabilidad” según DW. Además, cifras del movimiento Salvemos la Patagonia indican que el 30% de las concesiones salmoneras (408) se ubican actualmente dentro de parques y reservas nacionales. “La Patagonia es un símil de la Amazonía.
Históricamente ha habido una tremenda depredación del mar”, sentencia Hartmann. El llamado de los expertos es urgente. Häussermann trabaja actualmente en un análisis de biogeografía para subdividir la Patagonia según sus comunidades marinas, aportando evidencia crítica para establecer Áreas Marinas Protegidas efectivas.
Sin un cambio profundo en la forma de producir y un aumento en la fiscalización estatal en estos territorios aislados, el daño bajo la superficie —como advierte la científica— podría volverse irreversible para las futuras generaciones.
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