Kast, endeble. Bachelet, consistente
El mandatario retiró el respaldo a la candidatura de la expresidenta a la secretaría general de la ONU aduciendo que no hay seguridad de los votos a favor, porque hay muchos postulantes, por los gastos y las “diferencias con algunos de los actores relevantes” en este proceso, en lo que se interpretó como una alusión a Estados Unidos e Israel. Bachelet decidió continuar con su postulación, argumentando que “históricamente Chile ha buscado fortalecer el multilateralismo y ha sido capaz de trascender los ciclos políticos y las coyunturas”, y recalcando que “el compromiso con la cooperación internacional, la promoción de la paz y los derechos humanos, ha sido un sello que le ha dado prestigio y reconocimiento a nuestro país en el escenario global”. Se le abrió un flanco complejo al gobierno al quedar en una postura de abstención ante la elección de la secretaría general de la ONU, algo inédito y que deja a Chile, como Estado, fuera de ese proceso, sin voz.
En tanto, Michelle Bachelet se fortalece en el ámbito mundial con una candidatura que tiene respaldo de muchos países, algunos muy gravitantes, y continúa, pase lo que pase, como una voz en la escena internacional. “El Siglo”. Santiago.
24/3/2026. La línea explicativa del Presidente José Antonio Kast y la Cancillería chilena para retirar el respaldo a la candidatura de la expresidenta Michelle Bachelet a la secretaría general de la Organización de Naciones Unidas (ONU) se sustentó en el supuesto de no tener los votos, la dispersión de candidaturas y los costos. El mandatario sostuvo ante la prensa que “yo, en lo personal, pude conversar con la ex Presidenta Bachelet el día viernes, donde le anticipé cuál iba a ser nuestra decisión, y es una convicción de que, fruto de la dispersión de las candidaturas de personas del continente, iba a ser muy complejo tener los votos suficientes para que la presidenta pudiera ser electa en la ONU”.
Y amplio ese criterio: “Frente a esa casi realidad, de una competencia que se iba a desarrollar durante meses, que iba a tener un costo importante para nuestra nación, y viendo la situación actual, es que le plantee que no íbamos a respaldar su postulación”. Reafirmando su postura, sostuvo que “habían embajadas que ya estaban trabajando en esa candidatura, incurriendo en gastos, y previendo que el resultado no iba a ser el buscado, tomé la decisión de no seguir avanzando en esa línea y también se lo comuniqué en su momento al Presidente Gabriel Boric”. En definitiva, José Antonio Kast tomó la decisión porque no existe certeza de los votos que tendría Michelle Bachelet, porque había otras candidaturas, porque el proceso tendría costos y porque se estaba incurriendo en gastos.
Entre círculos diplomáticos se señaló de inmediato que todo gobierno sabe que una postulación de esa magnitud acarrea naturales costos de todo tipo y que nunca se tiene certeza de los votos. Lo que prima, se decía hoy, y también en ámbitos políticos chilenos, son convicciones políticas y valóricas, compromisos con la comunidad internacional, defensa de derechos, promoción de la paz, búsqueda de reformas en la ONU y en base de aquello se decidiría si un país apoya o no una candidatura a la Secretaría General. No por costos o queriendo tener seguridad de los votos a favor.
Sin embargo, ni Kast ni la Cancillería hicieron alusión a esos temas. Luego, la Cancillería, implícitamente, dio más luces de motivos que tendría el jefe del Ejecutivo para haber decidido el retiro de la candidatura de la expresidenta. “Hemos llegado a la convicción que el contexto de esta elección, la dispersión de candidaturas de países de América Latina y las diferencias con algunos de los actores relevantes que definen este proceso, hacen inviable esta candidatura y el eventual éxito de esta postulación”.
Entre esos “actores relevantes” estarían Estados Unidos e Israel, países con los que el gobierno de Kast, junto a los sectores de derecha, extrema derecha y conservadores quieren mantener la mejor de las relaciones. Hace un tiempo circuló la versión extraoficial de que el mandatario chileno no respaldaría una candidatura que no tuviese el visto bueno de la Casa Blanca. El Ministerio de Relaciones Exteriores no dejó las cosas ahí y señaló que “en consideración a la trayectoria de la expresidenta Bachelet y en el caso de que ella decida continuar con su postulación, Chile se va a abstener de apoyar a cualquier otro candidato en este proceso eleccionario”.
Esto significa que, como Michelle Bachelet anunció que seguirá con su postulación, apoyada de inicio por México y Brasil, Chile aparecerá en la ONU no apoyándola, absteniéndose. En el escenario diplomático y político abierto con esta decisión, el Presidente Kast apareció dando explicaciones y datos endebles considerando la importancia del tema a nivel internacional y nacional. Por lo demás, apareció sujeto a motivos menores, sin encarar el asunto en la perspectiva de Estado y más allá de consideraciones locales y coyunturales.
“Mi disposición a contribuir en este desafío permanece intacta” En contraste, la expresidenta Michelle Bachelet, conocida la decisión del gobierno, difundió un comunicado estableciendo conceptos, idearios y razones de peso para perseverar en su candidatura a la secretaría general de Naciones Unidas. En esa línea afirmó que “una candidatura de este nivel nunca es una tarea sencilla, pero los valores y principios que han marcado mi vida me llevan am asumir este desafío con responsabilidad y convicción”. Hizo ver que “históricamente Chile ha buscado fortalecer el multilateralismo y ha sido capaz de trascender los ciclos políticos y las coyunturas”.
Añadió que “el compromiso con la cooperación internacional, la promoción de la paz y los derechos humanos, ha sido un sello que le ha dado prestigio y reconocimiento a nuestro país en el escenario global”. Michella Bachelet sostuvo en el comunicado dado a conocer hoy, que “mi candidatura se inscribe en una visión compartida sobre la necesidad de fortalecer el sistema internacional y de contribuir, desde América Latina, a una Organización de las Naciones Unidas a la altura de los desafíos de nuestro tiempo”. Y luego, enfática, afirmó: “Mi disposición a contribuir en este desafío permanece intacta; por ello, continuaré el trabajo conjunto con los gobiernos de Brasil y México, quienes han postulado mi nombre reafirmando la naturaleza colectiva de este proyecto”.
La expresidenta recalcó que “una candidatura de este nivel nunca es una tarea sencilla, pero los valores y principios que han marcado mi vida me llevan a asumir este desafío con responsabilidad y convicción”. Quedó claro que la candidatura de Bachelet no dependería de lo que decidiera Kast y ella sostuvo argumentos desde una posición de Estado haciendo alusión a los temas de fondo y que gravitan hoy de manera decidida en el escenario mundial. En quince días se le abrió un flanco complejo al gobierno al quedar en una postura de abstención ante la elección de la secretaría general de la ONU, algo inédito y que deja a Chile, como Estado, fuera de ese proceso, sin voz.
En tanto Michelle Bachelet se fortalece en el ámbito mundial con una candidatura que tiene respaldo de muchos países, algunos muy gravitantes y continúa, pase lo que pase, como una voz en la escena internacional.
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