Kast ejecuta forzado ajuste ministerial para salvar su agenda legislativa
A solo 68 días de haber asumido el mando, el Presidente José Antonio Kast sorprendió al espectro político nacional al efectuar el primer cambio de gabinete de su administración. Este movimiento táctico no solo busca oxigenar la gestión del Ejecutivo, sino que responde también a una necesidad crítica de desactivar la tensión política, especialmente en los sectores de la derecha, y asegurar el avance de la agenda legislativa en un Congreso que se ha mostrado desafiante. Las piezas que salieron del tablero ministerial fueron la titular de Seguridad, Trinidad Steinert, y la vocera de Gobierno, Mara Sedini, ambas independientes.
En el caso de Steinert, su salida se interpreta como el reconocimiento de una apuesta fallida; su perfil técnico de exfiscal no logró traducirse en la “muñeca política” necesaria para enfrentar la arena parlamentaria. El ajuste de gabinete fue comunicado a los presidentes de los partidos políticos dos horas antes por llamados telefónicos. El Gobierno de José Antonio Kast se hallaba en medio de una tensión estratégica.
Por un lado, analistas y sectores políticos insistían en la existencia de una erosión en la credibilidad del equipo ministerial, particularmente en el área de seguridad El argumento central de quienes consideraban necesario un cambio de gabinete era la aparente pérdida de control sobre el “caballito de batalla” del Gobierno: la seguridad pública. Según datos recientes, un 64% de la ciudadanía percibe que no existe un plan concreto en esta materia, una desconfianza que alcanza incluso al 35% de los votantes de derecha, según la última encuesta Criteria. El ocaso de las ministras peor evaluadas La exministra de Seguridad, Trinidad Steinert, concentraba las críticas debido a su perfil técnico de exfiscal, el cual –según expertos– carece de la “muñeca política” y la sofisticación comunicacional necesaria para enfrentar al Congreso.
Su desempeño en medio de una “lectura escolar” evidenció dificultades para improvisar sin minutas técnicas. La gestión de Steinert se vio empañada por la falta de un plan de seguridad concreto –pese a ser un pilar del “Gobierno de emergencia”– y por constantes roces con el Ministerio Público. A esto se sumó la presión de un inminente fallo negativo de la Contraloría General de la República por oficios enviados a la PDI mientras aún era fiscal en Tarapacá.
Por otro lado, la salida de Mara Sedini se atribuye a un desgaste evidente y a la decisión pragmática del Mandatario de no dilatar una remoción necesaria para mejorar la gestión. Un gabinete de biministros y mayor peso político El nuevo diseño del Ejecutivo apuesta por la eficiencia operativa mediante la consolidación de la figura de los biministerios, lo que reduce el número total de secretarios de Estado de 24 a 22. Esta estructura ya estaba contemplada en el diseño original de la campaña y ahora se concreta para fortalecer la conducción política.
Claudio Alvarado se mantiene como una figura central en el Ministerio del Interior, pero ahora asume adicionalmente las funciones de la vocería de Gobierno, concentrando un poder comunicacional y político significativo. El vacío dejado por Steinert en Seguridad será ocupado por Martín Arrau, militante del Partido Republicano y uno de los ministros mejor evaluados hasta la fecha. Para cubrir la vacante en el MOP, el Presidente nombró a Louis de Grange como biministro de Transportes y Obras Públicas.
Con estas modificaciones, el gabinete operará con tres biministros, incluyendo a Daniel Mas en las carteras de Economía y Minería. La premura del ajuste, que dejó “perplejos” a funcionarios de Palacio y dirigentes de la oposición que esperaban cambios solo después de la Cuenta Pública del 1 de junio, tendría una explicación táctica inmediata. Perspectivas y reacciones Según interpretan en el oficialismo, este miércoles se vota un paquete económico crucial (la denominada Ley Miscelánea) en la Cámara de Diputados.
El Ejecutivo decidió adelantar la salida de Steinert como una concesión estratégica o “caramelo” para calmar el descontento de Chile Vamos y contener el “fuego amigo”, garantizando así los votos necesarios para evitar obstáculos en el trámite legislativo . Sin embargo, el reajuste también expone una crisis de coordinación en el Segundo Piso de La Moneda. El equipo de asesores, liderado por Alejandro Irarrázaval, enfrenta duras críticas por fallas en el “casting” de ministros y por una gestión que no logró anticipar conflictos internos.
El impacto inicial del cambio parece ser positivo para los intereses del Gobierno. Figuras de la oposición como Franco Parisi han manifestado su satisfacción con las nuevas designaciones, lo que sugiere una ventana de oportunidad para que el Ejecutivo logre alinear los apoyos necesarios y sortear el estancamiento legislativo. No obstante, el costo en credibilidad podría ser alto, ya que admitir fallas en el diseño original a solo dos meses de asumir proyecta una imagen de debilidad interna que La Moneda intenta mitigar apoyándose en su histórica victoria electoral del 58,2%.
Queda por determinar si esta nueva arquitectura de biministerios y la salida de los perfiles técnicos peor evaluados permitirán una estabilidad duradera o si se trata simplemente de un alivio momentáneo frente a una crisis de gestión del Gobierno.
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