Karina von Baer, del grupo Agrotop, proyecta inversiones por US$ 25 millones en mejoras productivas y un fondo para financiar startups agrícolas
En el tablero de la agroindustria chilena, pocos nombres tienen el peso de Karina von Baer, presidenta de Agrotop, un holding agrícola dedicado a la siembra, procesamiento y exportación de avena, canola, aceites y semillas, entre otros. El grupo gestiona 70 mil hectáreas y produce 380 mil toneladas anuales de granos, con envíos a más de 30 mercados y una facturación de US$ 200 millones. La ingeniera agrónoma coordina además una red de más de 1.
200 agricultores entre Chillán y Puerto Varas. Desde esa posición hoy busca consolidar a Chile como un actor relevante en el mercado internacional. “Chile es el segundo exportador del mundo en avena procesada”, subrayó.
En entrevista con DF Regiones, la líder del conglomerado -que agrupa a firmas como Saprosem, Oleotop, Avenatop y Granotop- repasa un mercado que ha transitado desde los precios récord postpandemia a un ciclo de ajuste. “En el mundo de los granos, hemos tenido dos o tres años con niveles de precios relativamente bajos, y eso lo ha hecho difícil para muchos productores”, señaló. El diagnóstico coincide con la evolución de los mercados internacionales.
Tras el fuerte aumento de precios en 2022 -por disrupciones en el comercio global tras la invasión rusa a Ucrania-, el trigo superó los US$ 400 por tonelada, para luego retroceder a rangos cercanos a US$ 240 en 2023 y 2024. Y aunque a marzo de 2026 muestra cierta recuperación, el índice de cereales de la FAO se mantiene casi 20% por debajo de sus máximos de 2022. “En la avena tenemos una productividad que duplica a Canadá y eso demuestra la capacidad de los agricultores de Chile, además de la calidad del suelo y la cercanía a los puertos”.
Inversiónes y proyectos Pero Agrotop tiene una visión optimista y mantiene un plan de inversiones por US$ 25 millones para los próximos cinco años, concentrado en la zona centro-sur y con foco en cultivos como avena, maíz y otros granos. “La demanda está. El desafío hoy es la gestión, los costos y la productividad”, afirmó Von Baer.
Los recursos se destinarán a incorporar nuevas tecnologías, mejoras en procesos para aumentar la eficiencia operacional, además de nuevos proyectos y líneas de negocio. Entre ellos está el lanzamiento de un fondo de inversión enfocado en startups vinculadas al sector agrícola. “La innovación no es solo high tech, son aumentos de productividad constantes.
Hoy combinamos agricultura de precisión, satélites, drones e inteligencia artificial” (IA), explicó. A su juicio, los avances tecnológicos no dependen únicamente de grandes desarrollos, sino también de “mejoras continuas en los procesos productivos”. Hito para el mercado de la avena Esta cultura de innovación aplicada alcanzaría su máxima expresión en noviembre en Pucón, elegido sede de la 12ª Conferencia Internacional de la Avena.
El evento ratificaría a Chile como un exportador clave en este mercado a nivel mundial, destacando cómo el uso de IA y genética avanzada en los suelos volcánicos de La Araucanía está redefiniendo la seguridad alimentaria y la nutrición funcional en toda Latinoamérica, señaló. En su opinión, el hito valida la calidad de los suelos volcánicos del sur chileno e impulsa una nueva era de innovación en alimentos funcionales que proyecta a la avena nacional como el pilar de la seguridad alimentaria sostenible en Latinoamérica. Esta ventaja competitiva, dijo, se traduce en cifras concretas: “En la avena, tenemos una productividad que duplica a Canadá, por ejemplo, y eso demuestra la capacidad de los agricultores de Chile, además de la calidad del suelo y la cercanía a los puertos para exportar (...
) Todo eso proyecta nuestros campos y cultivos, y por eso soy muy optimista”. Economía minera Sin embargo, Von Baer identificó un factor que podría afectar la competitividad del sector en los próximos años: el impacto de un eventual superciclo minero. “El problema es que un superciclo minero puede hacer caer al dólar, y eso afecta la competitividad de los sectores exportadores que no son minería (...
) Tenemos que preguntarnos si le daremos una oportunidad de competitividad al agro. Frente a competidores como Canadá o Europa, el desafío es muy relevante”, enfatizó. El auge de la minería abre oportunidades de crecimiento para la economía chilena.
Pero también plantea una disyuntiva: cómo evitar que ese dinamismo termine desplazando a otros sectores exportadores. Para Von Baer, la respuesta no es solo empresarial, sino de política pública. “Si no nos preocupamos de eso Chile puede terminar siendo solo una economía minera”.
Seguridad y riego La empresaria sostuvo que la competitividad no depende solo del tipo de cambio, sino también de condiciones internas. “La inseguridad, los robos y las extorsiones encarecen todo el sistema. Aunque la ley antiterrorista ha dado algo de tranquilidad, el riesgo latente exige una mayor rentabilidad al negocio para compensar la incertidumbre”.
Según estimaciones del sector, estos factores han elevado los costos de seguros y logística entre 15% y 20% en algunas zonas. En paralelo, la empresaria planteó la necesidad de fortalecer la infraestructura hídrica. “Chile debería tener una política de riego más decidida.
Hay agua que se pierde y poca infraestructura para aprovecharla”, afirmó.
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