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Juan Carlos Rauld: “El Estado desprotege. Es una intervención cara con malos resultados”
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00:35 · Chile

Juan Carlos Rauld: “El Estado desprotege. Es una intervención cara con malos resultados”

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¿Cómo se manifiesta esta sobreintervención en la vida cotidiana de los niños, niñas y adolescentes? Con una multiplicidad de programas funcionando de manera desorganizada. La política pública de una manera ineficaz, con un gasto ineficaz,con una planificación de la política pública ineficaz y con una articulación de proyectos que generan sobreintervención en los niños, una sobreintervención que es un discurso como clínico-terapéutico de mala calidad absolutamente como general o estandarizado, para nada singularizado o individualizado en un niño.

Entonces, por ejemplo, tú tienes al mismo niño yendo, por ejemplo, a un programa de abuso sexual y yendo a un programa de familia de acogida y yendo a un programa de apoyo, por ejemplo, a la familia y después tienes al mismo niño yendo a un programa, por ejemplo, del CESFAM cercano a su comuna y al mismo tiempo, por ejemplo, puedes tener a la OLN o a la OPD encima o al mismo tiempo puedes tener como una articulación de distintos proyectos que incluso escapan, por ejemplo, como al servicio de protección. Todo funcionando de manera desarticulada porque no hay en Chile un, digamos, un trabajo articulado del intersector lo que los expertos llaman intersector, digamos, o sea que distintos ministerios, carteras ministeriales estén funcionando todas entre sí, todas mirando al niño de la misma manera eso no ocurre en Chile, desafortunadamente y al mismo tiempo, con la sobreintervención judicial todos estos casos están judicializados en contra de la voluntad de los niños. – En tu libro sostienes que la crisis de la infancia es política y estructural, más que una crisis técnica.

¿Qué responsabilidades concretas le atribuyes al Estado y a los gobiernos de turno en esta crisis? Una responsabilidad total porque la administración de la infancia es la gestión pública de todos los gobiernos tanto de izquierdas como de derechas (2:35) y en general el trato ha sido relativamente similar con mayor énfasis, por ejemplo, en la gestión en el gobierno de Piñera 1, por ejemplo en términos de una gestión más técnica, más tecnocrática mucho más centrada, por ejemplo, en ese tiempo, en los departamentos de justicia juvenil dada la muerte que se produjeron dentro de las cárceles para jóvenes. Me acuerdo que fue como, en el fondo, un joven que pide ayuda le pide ayuda a sus cuidadores que están mandatados por el Estado, por el Poder Judicial y este joven termina apuñalado y fallecido dentro de la cárcel y ahí tú tienes un claro ejemplo de una sobreintervención.

– Hablas de una desprotección como forma activa de poder. ¿Cómo se podría explicar cómo opera ese mecanismo tanto en las instituciones privadas como en las públicas? Porque la desprotección, lo que yo llamo desprotección es lo que los expertos, los técnicos, los tecnócratas, en este caso llaman protección, el servicio de protección se llama así mismo tiene como, digamos, la patudez de decir nosotros somos el servicio de protección especializado del Estado cuando en realidad lo que generan es pura desprotección.

Basta con que un periodista vaya y les pregunte a los niños o aplique una encuesta de satisfacción y les pregunte ¿Qué tan satisfechos se sienten con la intervención que realizan? Y los chicos te van a decir, no me gusta, me carga venir para acá o sí, me gusta, pero vengo obligado y acá los tíos que me atienden han construido todo un espacio, porque los profesionales hacemos lo mejor que podemos con las condiciones que tenemos para atender pero habría que preguntarle a los niños ¿Qué tan satisfechos se sienten con la atención que el Estado les da? Y evidentemente es una gestión deficitaria, costosa desde el punto de vista gubernamental, pero completamente ineficaz desde el punto de vista de su evaluación.

Si yo evalúo costo-beneficio, digo, es una intervención cara con malos resultados. – Bajo este mismo contexto, ¿de qué manera la tecnocracia y los sistemas de gestión han ido desplazando el cuidado real en las políticas de infancia? No sé si pareciera que la infancia pobre es una prioridad para Chile en mi opinión absolutamente no.

Porque obviamente todo el sistema está centrado como en la atención de los niños que resultan como más viables de atender o más caros para atender o más convenientes para las instituciones privadas para atender, por ejemplo es más conveniente atender un niño abusado sexualmente por ejemplo, que uno que tiene la necesidad de tener familia entonces tú tienes por ejemplo todo el país prácticamente con proyectos de reparación de maltrato porque han sido víctimas de abuso pero no tienes la misma política y el mismo presupuesto para financiar, por ejemplo el fortalecimiento del derecho a vivir en familia porque cuando un niño es abusado en Chile generalmente es separado del abusador o de su agresor eso es lo que debería ocurrir no siempre ocurre a veces es peor la desprotección en el niño el niño termina saliendo de su hogar y se va a una residencia, por ejemplo porque no lograron sacar al papá de la casa, por ejemplo o porque, no sé, no lograron sacar al hermano, al tío porque además hay violencia económica y la mujer que está ahí no puede como hacer nada porque está completamente como subyugada a su realidad material y entonces es el niño el que termina saliendo de la casa en vez de que salga el agresor. – Finalmente, ¿qué significa en términos concretos politizar el cuidado y cómo podría traducirse en políticas públicas reales? Politizar el cuidado significa empezar a cuestionar lo que se está haciendo con la niñez básicamente nos hemos acostumbrado los profesionales que trabajamos en este tipo de instituciones y en este tipo de problemáticas a que el fallecimiento sea algo habitual a que la hospitalización sea algo habitual a que el ensañamiento terapéutico sea algo habitual el servicio de protección por ejemplo lleva a cabo una serie de intervenciones como jurídicas, legales, mandatadas por el cuerpo judicial pero involuntarias desde el punto de vista del niño por eso habría que preguntarle a los niños qué tan satisfechos están con una intervención que es involuntaria.

Imagínate trabajar, por ejemplo, una terapia de abuso sexual o de agresiones sexuales de manera involuntaria tú no escogiste ir a terapia, te mandaron a ir a terapia y te mandó un juez y para que puedas salir de esa situación necesitas la opinión de unos expertos que son una dupla en general de psicólogos con trabajadores sociales o una triada con un abogado. Entonces se empieza a reemplazar el cuidado por la gestión por la tecnificación, por la profesionalización pero no por la calidad del cuidado si nos quisiéramos preocupar por la calidad del cuidado en la niñez estaríamos poniendo todo nuestro énfasis en las condiciones materiales de los niños. El problema es que el Estado desprotege, el Estado vulnera, el Estado no previene, no invierte.

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