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Javi Castillo: el equilibrio posible entre la maternidad, la vocación y el deporte
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22:00 · Chile

Javi Castillo: el equilibrio posible entre la maternidad, la vocación y el deporte

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Javi Castillo: el equilibrio posible entre la maternidad, la vocación y el deporte Para Javiera Castillo, la vida no se divide en etapas ni en etiquetas: se vive en simultáneo. Entre consultas, entrenamientos y la crianza de sus hijos, ha logrado levantar un proyecto personal y profesional marcado por la independencia y el sentido. Desde su experiencia como mamá hasta su trabajo en el área de la salud estética y su compromiso con el deporte, su trayectoria da cuenta de una convicción profunda: las mujeres pueden construir su propio equilibrio.

Vivir Bien la destaca en el Mes de la Mujer por el aporte que realiza para que las personas —hombres y mujeres— puedan sentirse más confiadas con su cuerpo. "Atenderse conmigo es un proceso curativo del alma y también del cuerpo". ¿Quién es Javiera Castillo fuera del box de atención?

La Javi Castillo fuera del box es, ante todo, mamá: de Íñigo, de 12 años, y de Santiago, de 9. También es atleta amateur de crossfit en Los Ángeles, disciplina que practica hace cinco años. Como mujer, me defino como alguien que ha podido demostrar que sí se puede: ser mamá, entrenar, y al mismo tiempo desarrollarse como profesional independiente.

¿Qué cosas te mueven en lo personal? Poder mostrar que como mujeres somos capaces de muchas cosas: llevar una casa, asegurar que nuestros hijos tengan lo que necesitan y también preocuparnos de nosotras mismas, de nuestra salud física y mental. Parte de mi trabajo es ayudar a otras mujeres a sentirse mejor, y he intentado hacerlo tanto con el ejemplo de mi vida como desde lo laboral.

Vocación y construcción y profesional ¿Cómo nace tu interés por la kinesiología? No nació desde un interés inicial. En el colegio tenía habilidades de liderazgo —fui presidenta del centro de alumnos— y participaba activamente en deportes.

Mi papá visualizó que debía estudiar en Los Ángeles por temas familiares, y justo ese año se comenzaba a impartir Kinesiología en la Universidad Santo Tomás. Él, muy astuto, me matriculó. No fue una decisión totalmente voluntaria al inicio, pero una vez dentro me gustó, me fue bien y la disfruté, así que hoy estoy feliz con esa decisión.

Mirando hacia atrás, ¿cómo ha sido tu camino para llegar a lo que haces hoy? El camino ha sido largo y con varias etapas. Comencé trabajando en el servicio público durante siete años en un CESFAM, donde estaba a cargo de actividades comunitarias de rehabilitación, principalmente con adultos mayores y personas con ACV, Parkinson y artrosis.

Luego, por motivos familiares, me trasladé a Osorno, donde estuve un tiempo sin trabajo. Ahí surgió la oportunidad de certificarme como instructora de autorescate acuático, enseñando a niños en Osorno y Puerto Varas a prevenir el riesgo de ahogamiento. Tras la pandemia, con el cierre de las piscinas, regresé a Los Ángeles y nuevamente quedé sin trabajo.

Sin embargo, en Osorno conocí la criolipolisis, lo que me permitió iniciar mi actual camino en el área estética, adquiriendo un equipo y comenzando a ofrecer este servicio. ¿Qué desafíos has enfrentado como mujer en el área de la salud? Siento que no he enfrentado grandes dificultades por ser mujer; al contrario, ha sido una ventaja.

Nunca me he limitado y siempre he buscado demostrar que las mujeres podemos hacer lo que nos propongamos, por lo que en mi experiencia no han existido grandes barreras. Maternidad y mirada del cuidado ¿Cómo ha influido la maternidad en tu forma de entender la salud y la rehabilitación? Ser mamá en Chile sigue siendo un desafío.

Sin embargo, he logrado construir un camino de independencia que me permite equilibrar el trabajo con la presencia en la vida de mis hijos: acompañarlos en sus actividades, llevarlos y retirarlos del colegio. Ese siempre fue uno de mis principales objetivos. ¿Sientes que ser mamá cambió tu relación con los pacientes?

Sí. En mi trabajo actual, ser mamá ha sido clave, ya que la mayoría de mis clientas son mujeres que no están conformes con alguna parte de su cuerpo. Desde la empatía —y entendiendo que muchas también son madres— puedo comprender mejor sus procesos y acompañarlas.

¿Cómo logras compatibilizar la exigencia laboral con la crianza? Gracias a la independencia he podido equilibrar ambos ámbitos, aunque al principio no fue fácil. Trabajé mucho, incluso de lunes a lunes, adaptándome a los horarios de mis clientas.

Este proceso comenzó en pandemia, con jornadas extensas, pero con el tiempo logré mayor estabilidad. Trabajo con sentido ¿Cómo describirías la experiencia de atenderse contigo? Atenderse conmigo es una experiencia terapéutica.

Los profesionales de la salud muchas veces nos convertimos en terapeutas, porque compartimos y conocemos las historias de nuestros pacientes. Por eso, es un proceso curativo tanto del alma como del cuerpo. Actualmente te dedicas al área estética, ¿en qué consiste tu trabajo?

Trabajo en estética corporal no invasiva, específicamente con criolipolisis, un procedimiento que aplica frío a bajas temperaturas para reducir células grasas y facilitar su eliminación. El objetivo es ayudar a las personas a sentirse más confiadas con su cuerpo. Desde tu experiencia, ¿qué impacto tiene lo emocional en estos procesos?

Más que una recuperación emocional, mi trabajo apunta a que las personas se sientan mejor consigo mismas. Muchas llegan con inseguridades respecto a su cuerpo, y el tratamiento contribuye a mejorar su autoestima. Atiendo principalmente mujeres, pero también hombres.

Autorescate Acuático Eres instructora de autorescate acuático, ¿qué te llevó a especializarte en esto? En Chile hay muy pocos instructores. Cuando vivía en Osorno, surgió la oportunidad de trabajar en un centro kinésico con piscina temperada.

Investigando, conocí esta área y decidí formarme. Viajé a Argentina, donde viví tres meses para obtener la certificación y llevar esta especialización a Osorno. Desde tu experiencia, ¿cómo se vincula este aprendizaje con la maternidad?

Hoy no ejerzo como instructora, ya que en Los Ángeles existen otros profesionales y la normativa limita la cantidad por zona. Sin embargo, fue una experiencia muy significativa, porque permite ayudar a prevenir el riesgo de ahogamiento en niños. ¿Por qué es importante que las familias consideren estas habilidades?

Porque entregar herramientas a los hijos para salvar sus vidas en una emergencia es invaluable. Enseñar habilidades acuáticas es tan importante como usar una silla de seguridad en el auto. Deportes y estilo de vida El deporte también es parte de tu vida, ¿qué lugar ocupa en tu día a día?

Ocupa un lugar fundamental. Entreno todos los días y ha sido muy sanador tanto física como emocionalmente. Aunque uno crea que el deporte cansa más, en realidad entrega energía, genera redes de apoyo y permite compartir con personas que tienen una misma motivación.

¿Cómo influye tu experiencia como deportista en tu trabajo? Ser deportista me permite transmitir disciplina a mis pacientes. Demuestra que pequeños cambios sostenidos en el tiempo pueden generar grandes resultados, y eso es clave en los procesos que acompaño.

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