Jaime Bassa (FA): "Hay dos derechas, una democrática y una autoritaria. Hoy gobierna la autoritaria"
Cambió el escenario, pero no el desafío. El diputado Jaime Bassa (FA) transita una nueva etapa política con la sensación de que los grandes debates del país siguen abiertos. De la Convención al Congreso, ha pasado por dos de los espacios más determinantes del último ciclo político, pero con una inquietud constante: la dificultad de construir acuerdos en un escenario cada vez más fragmentado.
Hoy, desde su escaño, observa un país que cerró un proceso, pero que aún no logra articular un nuevo pacto social. Entre definiciones y autocríticas, en conversación con este medio el abogado y profesor de Derecho Constitucional proyecta también el futuro de su partido, el Frente Amplio: reconoce la derrota electoral, defiende la cohesión y asegura que el sector sigue preparándose para volver a gobernar: “El partido está permanentemente preparándose para poder ejercer el poder”. Un diagnóstico que cruza pasado, presente y futuro, pero que vuelve siempre al mismo punto: cambió el escenario, pero no el desafío.
De la Convención al Congreso Hoy, Bassa tampoco usa corbata porque nunca le pareció relevante. Hace años, enfrentó críticas por asistir sin ella cuando fue invitado como experto al mismo espacio donde hoy trabaja. “La dignidad republicana no se juega en la forma de vestir, sino en la seriedad de hacer política dejando de lado esos resabios de clase”, dijo entonces, en coherencia con su manera de entender la política.
—Pasó de la Convención al Congreso, ¿cómo ha sido esa transición? “Han sido escenarios muy distintos. La Convención trabajó en un contexto marcado por el estallido social de 2019, por un desgaste que venía arrastrándose mucho tiempo, pero con un mandato muy acotado que era redactar un texto constitucional en un año.
Ahora, el contexto político y social es muy distinto. También el mandato es muy distinto. Hoy formamos parte de un órgano permanente, con la responsabilidad de legislar para varios períodos y darle continuidad al trabajo del Estado”.
—¿Qué aprendizaje de la Convención está aplicando hoy? “Aprendí mucho en términos de diálogo político y técnica legislativa. Son dos aristas de un mismo proceso y ese cruce es bien interesante.
A mí, al menos, me sirvió mucho mi paso por la Convención y lo estoy efectivamente aplicando también ahora en el Congreso. ” —¿Sigue creyendo que Chile necesita una nueva Constitución? “La pregunta sigue abierta.
Efectivamente, hubo un mandato que emana del plebiscito del 25 de octubre de 2020 en esa línea, pero más que un nuevo texto constitucional, el país necesita un nuevo pacto social. Ser capaces de reconocer a los distintos sujetos políticos que conviven en este país, reconocernos en condiciones de igualdad y dialogar a partir de esa igualdad para poder construir juntos. ” —¿Por qué ese pacto no se ha logrado?
¿Cómo se puede llevar a la práctica? “Es que ese es el punto, eso es lo difícil. Si uno mira lo que ocurrió en ambos procesos, uno podría poner en común que el primero tuvo una propuesta marcada más bien hacia la centroizquierda, más bien progresista, mientras que la segunda propuesta del 2023 fue una propuesta manejada directamente por la derecha y por el veto del Partido Republicano.
Y ambas propuestas entre sí no dialogan, no tienen puntos de encuentro. Y hoy día estamos viendo lo mismo con el actual gobierno. Estamos viendo una tensión entre las derechas, entre la derecha más hegemónica que gobierna y la derecha democrática y liberal que acompaña.
El diálogo hoy requiere reconocer las diferencias de la sociedad chilena. Hay mucho discurso de trinchera y poca capacidad de encuentro. Eso es complejo en una sociedad tan diversa como la nuestra”.
—¿Y por qué? ¿Hay un exceso de ideología? “La palabra ideología está muy manoseada, yo no creo que sea un problema tener convicciones ideológicas.
Lo que yo creo que falta es reconocer que tenemos en la sociedad una serie de intereses que son contrapuestos, pero que tienen legítimamente la expectativa de ser defendidos y, por lo tanto, tienen que convivir. Y a mí me da la impresión de que los sectores más acomodados del país no son conscientes de que la estructura de la sociedad depende también de que las necesidades y los intereses de los sectores más empobrecidos y más postergados, también tienen que ser reconocidos y protegidos. Entonces, si la balanza está muy desequilibrada, vamos a tener una inestabilidad social bien estructural, que se proyecta sobre todo el aparato estatal.
Por ejemplo, en el déficit fiscal estructural, se proyecta esa presión sobre la dificultad para proteger derechos fundamentales, para la convivencia en la macrozona sur (…) Hay un problema, creo yo, bien estructural en la forma en la que está constituida nuestra propia sociedad. ” —Respecto de esa presión que menciona, ¿podría repetirse un escenario como el estallido social de 2019? “Es muy pronto para decirlo.
Yo espero sinceramente que la derecha más democrática logre hacer entrar en razón al gobierno y encauzar los conflictos sociales a través del diálogo y no de la represión e imposición de la agenda. Nosotros como Frente Amplio hemos abierto canales de comunicación con el gobierno, pero me parece que es clave que esos intentos de diálogo que hacemos desde la oposición se vean complementados con un diálogo democrático al interior del gobierno, entre las derechas, porque yo me imagino que los sectores liberales y democráticos están muy incómodos con una agenda como la que estamos viendo en estas primeras semanas de gobierno”. —Usted habla de diferentes derechas.
Habla de una derecha democrática, ¿cuál es la derecha que gobierna? “Yo creo que es evidente que hoy hay dos derechas. Una democrática, que desde los 90 ha avanzado en apertura al diálogo, a la democratización, una derecha que se abrió hacia el centro incluso, que participaron de muy buena fe del primer proceso constitucional con Evópoli, por ejemplo, sectores de Renovación Nacional y de la UDI, que fue muy complejo para ellos, pero igualmente empujaron la necesidad de encauzar institucionalmente el conflicto social del estallido de 2019 a través de la vía de la reforma constitucional.
Pero hay otra derecha, la autoritaria. El Partido Republicano, el Partido Nacional Libertario y el Partido Social Cristiano representan a una derecha autoritaria que reivindica la herencia de la dictadura y la figura de Augusto Pinochet. Esa no es una derecha democrática, es autoritaria (…) Y lo que hemos visto en este primer mes de gobierno, a propósito de la reforma tributaria que se presentó esta semana, es la imposición de la agenda ideológica de la derecha más autoritaria, que todavía cree, por ejemplo, en términos macroeconómicos, en la teoría del chorreo y que está demostrado que no funciona.
” Lo que hemos visto en este primer mes de gobierno, a propósito de la reforma tributaria que se presentó esta semana, es la imposición de la agenda ideológica de la derecha más autoritaria. - Jaime Bassa La agenda de José Antonio Kast —Con respecto al primer mes de gobierno de José Antonio Kast, ¿cuál es su impresión? “Tengo un sabor amargo de este primer mes, porque siento que el gobierno está empujando muy voluntariosamente una agenda política sobreideologizada.
Veo poco diálogo al interior del gobierno, veo poco diálogo entre las derechas. Soy testigo de primera línea de la ausencia de diálogo con la oposición. Y me preocupa, porque hay proyectos muy importantes que no pueden ser aprobados por un par de votos de diferencia en la Cámara.
Hay aspectos importantes que debieran tener un apoyo más transversal, porque si no termina consolidándose un tufillo refundacional que un gobierno que gana en segunda vuelta no tiene tanta legitimidad para implementar o para imponer. Y eso me preocupa de este primer mes. Veo mucho voluntarismo de una derecha autoritaria muy dogmática, muy apegada todavía a la herencia de Jaime Guzmán, muy poco permeable a lo que ha sido la democratización de la derecha de los últimos 35 años, y me preocupa la falta de diálogo social”.
—Y en ese sentido, ¿cómo ha visto la articulación de la oposición? “El trabajo de articulación está en desarrollo, con lo dinámica que ha sido la política de las últimas semanas. Y porque la oposición es muy diversa, y la agenda del gobierno también ha sido muy diversa, ha enfrentado muchas materias de forma simultánea siguiendo esta agenda de la ultraderecha internacional del copamiento normativo y del copamiento mediático.
Pero efectivamente la oposición es muy diversa, y me parece bien que lo sea diversa, porque aunque eso pueda dificultar la coordinación, la diversidad de la oposición permite enfrentar la cuestión política y enfrentar el diálogo con el gobierno, complementando distintas perspectivas y distintas posiciones. Eso me parece que es positivo (…) Yo creo que todavía queda, pero vamos muy bien encaminados. ” —Se ha visto a sectores de la oposición más abiertos al dialogo, y otro más radicalizados o cerrados, ¿cuál cree usted que debe ser el camino en ese sentido?
“Yo creo que no hay un solo camino, porque como decíamos recién, no hay una sola posición en el gobierno, no hay un solo proyecto en el gobierno, no hay una sola propuesta en el gobierno. Hay varias simultáneas, y hay cuestiones en las cuales derechamente no hay margen para conversar. Por ejemplo en materia de indulto para violadores de derechos humanos.
Pero en otras materias vinculadas, por ejemplo, con la relación entre medio ambiente y actividad económica, sí hay margen para dialogar. De hecho, yo mismo estoy en la Comisión de Medio Ambiente y hemos tenido un buen diálogo con el gobierno y con la presidencia de la comisión. Yo creo que es muy diverso, yo creo que es legítimo además que distintos sectores de la oposición tengan distintas posiciones según la materia de la que se trate, y por eso mismo no lo veo como un problema”.
Hay cuestiones en las cuales derechamente no hay margen para conversar, como de indultos para violadores de derechos humanos. - Jaime Bassa Después de La Moneda: autocrítica y hoja de ruta del Frente Amplio La derrota electoral marcó un punto de inflexión para el Frente Amplio. Lejos de un repliegue, Bassa proyecta un partido que se recompone sin renunciar a sus principios ni a su vocación de liderazgo.
—¿Con qué sensación se quedó al término del gobierno del presidente Boric? ¿Cómo evalúa hoy su gestión? “Yo creo que el gobierno del presidente Boric tiene una batería importante de logros que mostrar.
No quisiera entrar en el detalle, pero hay varias iniciativas interesantes que generan un impacto concreto en la calidad de vida de las personas, por ejemplo la ley Papito Corazón, por mencionar una. Y además, los números duros demuestran que el manejo macroeconómico del país entre el 2022 y el 2026 fue realmente extraordinario, pensando en la forma en la que se controló la inflación, que estaba desbordada, y bajó a niveles mucho más bajos. La forma en que se recupera la inversión, la forma en que se controla la presión al alza en el dólar, la forma en que se mejora la balanza comercial respecto a la relación entre importaciones y exportaciones (…) Entonces, yo creo que el país que entregó el presidente Boric es un país mucho mejor que el que recibió, y yo tengo la convicción de que la apreciación ciudadana de ese gobierno va a envejecer muy bien, va a ir mejorando a medida que pase el tiempo.
” —No obstante, el partido no logró dar continuidad al proyecto y perdieron la elección… “Efectivamente hay una derrota política importante que no podemos soslayar, que es el hecho de que la coalición de gobierno pierde la elección presidencial y le entrega la banda a la oposición. Yo creo que hay un análisis político que hacer todavía, que tiene relación con la dificultad que han tenido prácticamente todos los gobiernos, salvo Ricardo Lagos, de entregarle la banda presidencial a alguien de su coalición”. —¿Qué falló?
¿Cómo va a recuperar el Frente Amplio la confianza de la ciudadanía? “Hay un problema bien de fondo que tiene relación con la desconfianza que la ciudadanía tiene en sus instituciones de representación popular. Y por lo mismo, a mí me parece muy importante que todo el abanico político, no solamente el progresismo, trabaje en el fortalecimiento y en la recuperación de la confianza que la ciudadanía tiene y tiene que tener en nosotros (…) Pero bueno, la izquierda, la centroizquierda, tiene que hacer ese ejercicio de reflexión para entender cómo podemos mejorar la forma en la que la acción política llega hasta la ciudadanía, porque el gobierno del presidente Boric tuvo muchos avances, pero no fueron suficientemente valorados por la ciudadanía al momento de la elección presidencial”.
—Al reconocer esa derrota, ¿cuál es el desafío ahora? ¿El Frente Amplio busca volver al poder? “Si bien es pronto para adelantar la elección presidencial del 2029, el partido siempre está —diría que todo partido— pensando en cuáles son las mejores condiciones para darle gobernabilidad el país.
Y desde esa perspectiva, el partido tiene mucho que mostrar en términos de eficiencia en la gestión de lo público, en los gobiernos municipales que hoy día dependen del partido, que no son pocos, pero también pensando en la gestión pública durante el gobierno del Ejecutivo central propiamente tal. Y al mismo tiempo está el compromiso político, el compromiso ideológico con los sectores de la sociedad, con los trabajadores, con las familias (…) Y creo que esa combinación de factores debiera permitirnos posicionarnos como aspirantes al poder permanentemente, sobre todo cuando vemos a un gobierno que ejerce el poder pensando directamente en el beneficio de los grandes empresarios, como está pasando ahora. El partido está permanentemente preparándose para poder ejercer el poder.
Yo creo que es la forma más responsable de enfrentar la cuestión política. ” Tengo la convicción de que la apreciación ciudadana del gobierno de Boric va a envejecer muy bien, va a ir mejorando a medida que pase el tiempo. ” - Jaime Bassa —¿Se ve el Frente Amplio en un futuro liderando nuevamente un gobierno?
“Sí, yo no veo ninguna objeción a ello, al contrario. Tenemos cuatro años de aprendizaje en el Poder Ejecutivo, tenemos varios años de aprendizaje en gobiernos municipales, en gobiernos regionales. Hemos demostrado coherencia y cohesión política de una forma contracíclica respecto a otros partidos políticos.
Yo creo que el Frente Amplio tiene buenas posibilidades, buenas condiciones que ofrecerle al país para gobernar, y evidentemente eso va a ir mejorándose con el tiempo, pensando en que de aquí al 2029 el escenario será diferente. ” —¿Con qué liderazgos? ¿Podría ser de la mano quizás del mismo expresidente Boric o hay otros liderazgos?
“Es que hay muchos liderazgos que están emergiendo con buenas posibilidades nacionales. No quisiera dar nombres, pero yo creo que más o menos todos sabemos de quiénes estamos hablando, y esa es una buena señal política en general (…) El hecho de que haya varios nombres en condiciones de ser candidato presidencial da cuenta de la fortaleza política del proyecto del partido, y me parece muy bien que haya varios nombres, y espero que haya algunos más de aquí al 2029. ” —Pero deme uno… un nombre.
“No, no podría. Sería injusto con los que quedarían en el camino. Como digo, hay varios nombres sobre la mesa, me parece muy bien que así sea.
El mismo presidente Boric, también hay alcaldías con mucho liderazgo, hay gobiernos regionales con mucha experiencia. Yo creo que el partido, como Frente Amplio, tiene mucho que ofrecer a la ciudadanía. ” Lee también...
Boric inicia nueva etapa: abre su propia oficina y suma a excolaboradoras de La Moneda a su equipo Lunes 16 Marzo, 2026 | 11:18 —Sobre los pendientes que le quedaron al gobierno anterior, la condonación del CAE es uno de ellos, ¿hubo una brecha muy grande entre promesas y realidad? “La política real exige mucho más de lo que uno cree estando fuera. En los proyectos más complejos el trabajo prelegislativo toma tiempo y es necesario para tener proyectos serios, con financiamiento y apoyo social, escuchar a muchos actores sociales distintos y no solo poner en papel tus propias convicciones ideológicas.
Y en algunos casos durante el gobierno anterior, ese proceso prelegislativo fue más trabado y más lento que otros, y eso podría explicar que algunos proyectos se presentaran más bien tarde. Entonces, es cierto que a veces los tiempos de la política real dificultan el cumplimiento de algunos compromisos, pero también es cierto que muchas veces esos mismos tiempos son necesarios para generar un proyecto serio. Y muchas veces el diálogo social, el diálogo político, es mucho más lento que simplemente tomar decisiones desde La Moneda”.
Hay varios liderazgos que están emergiendo con buenas posibilidades nacionales (…) Yo creo que el Frente Amplio tiene mucho que ofrecer a la ciudadanía. - Jaime Bassa —¿Cómo están las cosas en la interna del Frente Amplio? ¿Hay cohesión en el partido?
“La bancada del partido dialoga mucho cotidianamente. Hay una articulación bien estrecha entre los 18 diputados y diputadas y los dos senadores. Tenemos reuniones semanales y se ha ido construyendo efectivamente una línea común para responder al gobierno, principalmente en defensa de las familias trabajadoras, en defensa de la clase media.
Y esa articulación ha sido bien sencilla, ha sido bien fluida, porque hay convicciones políticas e ideológicas que nos aúnan. Yo creo que eso se ha reflejado de muy buena forma en el proceso de unificación del partido, que a mí siempre me gusta destacar, porque en un contexto marcado por la división de partidos, el Frente Amplio, en un sentido contracíclico, ha estado apostando por juntarse, por trabajar juntos, por fusionar los tres partidos que teníamos antes de la constitución del actual partido. ” —A propósito de ese proceso de fusión de partidos que plantea, ¿cuál es el proyecto ideológico de hoy que tiene el Frente Amplio?
¿Hubo algún cambio respecto a sus orígenes? “Estamos actualmente en proceso de congreso ideológico, con el puntapié inicial que se dio en una sesión del Congreso del Comité Central del partido. Y estamos deliberando en torno a las decisiones y posiciones ideológicas del partido.
Yo diría que en general las bases ideológicas primarias de los tres partidos han confluido: ser un partido más bien socialista, feminista, con una clara orientación ecologista. Esos son los grandes titulares, ¿verdad? Pero las bajadas ideológicas concretas, en términos de proyecto, se están construyendo colectivamente en este proceso de congreso y me parece una buena señal”.
—A su partido se le carga una supuesta superioridad moral, ¿qué opina de esa etiqueta? “Las diferencias en política no son morales, son políticas, y moralizar el debate impide entrar en el fondo de los conflictos. ” —¿Por ejemplo?
“Un ejemplo puede ser la cuestión neoliberal, que es una de las críticas que de alguna manera han dividido aguas en algunos sectores de la izquierda. La crítica a la colonización neoliberal no es una crítica moral, es una crítica política que da cuenta de la dificultad de mantener identidades políticas cuando hay una hegemonía tan clara. Por eso, a mí siempre me ha preocupado que esas diferencias sean procesadas por cualquiera de los dos bandos en clave moral, porque eso nos impide entrar en el fondo del asunto (…) Y esa posición, si uno se pone, por ejemplo, del lado del trabajador o del lado del capital, del lado del centralismo o de la regionalización, es una decisión que se enturbia cuando la cuestión se moraliza.
Por eso me parece muy importante entender que esta es siempre una cuestión política, que las diferencias son políticas y que tienen un impacto en la forma en la que se ejerce el poder, no en la forma en la que se llevan adelante las conductas individuales de cada cual. ” Jaime Bassa y el clima del Congreso —¿Cómo ve el clima en el Congreso y el nivel y calidad en la discusión? “No tengo punto de comparación porque soy nuevo en el Congreso, pero me preocupa la forma en que públicamente se tratan algunos diputados o algunos sectores (…) Hay una dimensión de espectáculo —propia de la política contemporánea— muy fuerte.
Los medios de comunicación de masas permiten llegar a toda la población y eso, en sí mismo, tiene una dimensión de espectáculo. Pero lo que me ha llamado la atención es la beligerancia con que esa dimensión del espectáculo se ha llevado en el Congreso. Hay mucha agresividad y falta de respeto”.
—¿Se ha ido degradando el debate? Porque se ha dicho incluso que espacios como el programa Sin Filtro se trasladaron al Congreso… “Hay mucha agresividad, sobre todo en los sectores de extrema derecha o que efectivamente tuvieron presencia en programas como Sin Filtro, o algunos diputados que vienen de estos programas de YouTube, de la internet más profunda, y eso se nota. Yo creo que hay mucha falta de respeto.
” —¿Algún episodio en particular que le llamara la atención sobre ese clima? “Esta misma semana una de las diputadas del Partido Republicano se paró de su escaño y le gritó a la bancada del Frente Amplio: ‘Son todos delincuentes’. Hace unos días, a propósito de la renovación del estado de excepción constitucional, la diputada Naveillán se refirió en términos muy duros al gobierno, tanto así que yo mismo tuve que pedirle a la mesa que la llamara al orden.
Porque más allá de las diferencias políticas que tengamos, somos todos representantes del pueblo, somos todas autoridades elegidas democráticamente y merecemos un respeto mínimo. Y lo digo tanto por los diputados y senadores como por los propios ministros de Estado. Me parece muy preocupante que un diputado oficialista se refiera en tan duros términos a sus propios ministros, y eso, la verdad, es que yo no me lo esperaba.
Creo que si eso implica una degradación respecto de períodos anteriores, probablemente sí, pero yo la verdad es que no me lo esperaba. ” —¿Cuáles van a ser sus prioridades legislativas concretas? “En concreto, en la región tenemos un desafío muy importante durante este periodo legislativo, porque se viene la renovación de la licitación de los dos puertos principales, que son el puerto de San Antonio y el puerto de Valparaíso.
Ahí hay una cuestión importante que no es estrictamente legislativa, pero en la cual quiero estar muy atento. También tenemos algunos desafíos importantes vinculados con la implementación de nuevos programas de salud en la región y la renovación de los recintos hospitalarios. Y en términos más generales, hemos estado trabajando en cómo articular distintas propuestas que entre sí podrían parecer distintas, pero que van enfocadas a un mismo objetivo, como por ejemplo el fortalecimiento de las industrias creativas.
Y también, como integrante de la Comisión de Defensa, estoy bien metido en la capacidad que tiene la industria de Defensa de desarrollarse en el futuro, tanto los astilleros de Asmar como la misma industria de Famae. Yo creo que ahí hay una capacidad bien interesante que, en un contexto bélico, además, es casi una necesidad, pero también puede significar un empuje para el desarrollo de cierta industria en el país. ” Hay mucha agresividad, sobre todo en los sectores de extrema derecha o que efectivamente tuvieron presencia en programas como Sin Filtro - Jaime Bassa La candidatura de Michelle Bachelet —Y por último, ¿cómo ve la candidatura de la expresidenta Michelle Bachelet hacia la ONU?
“Yo creo que sería un hecho histórico y un honor enorme para un país como el nuestro llegar a la Secretaría General de la ONU, por lo que implica esa institución para la conservación del orden mundial vigente, que hoy día además está muy tensionado por los conflictos bélicos que ha protagonizado principalmente Israel. Entonces me parece muy interesante que un país pequeño como el nuestro, pero que ha servido de ejemplo y de laboratorio para muchas cosas en los últimos 50 años, pueda llegar a ocupar ese cargo, y que lo haga además una mujer chilena de la talla de Michelle Bachelet, me parece extraordinario. He visto muy bien su despliegue como candidatura y espero que le vaya bien”.
—¿Y qué le parece el manejo desde Chile y la negativa del gobierno a respaldarla? “Yo lamento mucho el error político que ha cometido el gobierno de Chile al no respaldar su candidatura. Yo creo que es un error, porque este es el tipo de cuestiones en las cuales uno ve si el presidente de Chile es jefe de gobierno de la coalición o es el presidente de la República, el jefe de Estado de todos los chilenos.
—¿Y qué es lo que se ha visto de esta decisión del presidente Kast? “Yo me temo que en esta decisión, como en tantas otras, se ha dejado de ver muy rápidamente que el presidente Kast es jefe de Gobierno de la coalición de derecha, y no está gobernando para todos los chilenos. Y a mí me preocupa, porque en un sistema presidencial como el nuestro necesitamos que el presidente de la República sea ante todo jefe de Estado y después jefe de Gobierno.
Es necesario que todos los chilenos nos sintamos protegidos y representados por nuestro presidente. Yo creo que la decisión de no respaldar a Michelle Bachelet es una decisión muy ideológica, muy de gobierno, y que no tiene nada de Estado”.
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