URGENTE.CL
● EN VIVO
Isabel Allende: “Los del Boom eran un club cerrado, todos hombres y las mujeres no participábamos para nada”
URGENTE
🏛️POLÍTICA
21:18 · Chile

Isabel Allende: “Los del Boom eran un club cerrado, todos hombres y las mujeres no participábamos para nada”

Compartir

La casa de los espíritus pudo no existir jamás. Antes que siquiera la leyera algún editor, era una mole de papel que Isabel Allende llevaba a cuestas en una bolsa de lona colgada al hombro, de la cual no se separaba jamás. Como una guagua que debía cuidar.

Pero un día, se le extravió. Desesperada, pensando en todo el trabajo que había detrás, comenzó a buscarla hasta que recordó que había ido a la peluquería, en Caracas, donde residía. “Cuando pude ir a bus-carla, la habían tirado a la basura y tuve que meterme en el basurero de la calle para sacarla.

Allí estaba, intacta, burlán-dose de mí”, así volvió a casa sintiendo un enorme alivio. Esa anécdota es parte de la vida de Isabel Allende Llona (83), pero también de su carrera como escritora. Y tras toda una trayectoria publicando, que la ha convertido en la autora en castellano más leída del mundo, se decidió a hacer algo que jamás había realizado: un libro dando recomendaciones para escribir.

Un acceso a su “cocina literaria”, mostrando a los lectores del mundo cómo es su proceso para darle vida a sus novelas. Una especie de taller literario en formato libro. Como Stephen King en Mientras escribo, o Mario Vargas Llosa en El vicio de escribir, la autora de Paula mezcló unas memorias de su vida junto con enseñanzas para el oficio de la narrativa.

Así nació su nuevo libro, La palabra mágica (Sudamericana). Fueron unas clases de escritura que realizó para la BBC las que le dieron a Allende el pie para comenzar. “No fue idea mía la verdad, porque la BBC tiene una cosa que se llama Masterclass, que son clases que dan sobre diferentes cosas.

Y entonces ellos hicieron una masterclass conmigo de 21 clases. Era, como quien dice, entregar todo lo que yo he aprendido en estos años de escritura para que le sirva a alguien que quiera empezar a escribir, o esté trancado con la escritura, o tenga miedo de empezar a escribir, esa fue la idea. Y entonces vinieron con un equipo que eran como 16 personas.

Instalaron rieles en la oficina, las cámaras iban y venían, yo tuve que estar sentada en la misma silla, mismo ángulo, misma ropa, mismo peinado durante toda la semana. Porque tenía que parecer que fuera un una sola clase, ¿Te fijas? Entonces cuando terminó eso, yo dije: ‘bueno voy a utilizar este material porque el copyright es mío’“.

¿Cómo fue el proceso de escritura de este libro? porque imagino que no es lo mismo que escribir novelas o libros de cuentos No pues. En este caso me hice una serie de preguntas, las escribí y me dije voy a tratar de contestarlas.

Cuando terminé el libro se lo pasé a la editora americana y ella dijo que había que agregarle al final de cada capítulo ideas que pudieran ayudar a un aspirante a escritor o escritora, cosa que yo no quería, porque sino, parecería un manual. Pero ella dijo que podemos hacerlo de manera que no parezca un manual, eso es útil. Esa manera de pensar tan americana, te fijas.

Yo no quería que fuera académico, sino para mis lectores habituales. Como Stephen King, en este libro usted unió el relato de tu propia vida con su oficio de escritora Es que no puedo separarlo porque primero que nada, mi vida está completamente dedicada a la escritura y además todo lo que me pasa, lo que oigo y lo que veo es el alimento de la escritura, además de la memoria, las experiencias que he vivido. En este libro, el tono es más bien de acercamiento y de fomentar el goce de la escritura, ¿cree que es importante bajar del pedestal a la literatura?

¡Exacto Pablo, exacto! (ríe) Eso era justo lo que quería decirle a la gente, si esto no tiene ningún misterio, esto es vida y además vamos a hacerlo con placer, sin miedo. Cuando leí otros libros sobre esto de algunos escritores -que no los leí completos, los pasé rapidito- yo misma después de todos estos años de escritura no entendía lo que estaban hablando.

Había una manera tan académica de destrozar un párrafo completamente. Una parte muy llamativa es cuando dice que las ideas vienen “de la barriga” y que antes de empezar a escribir a veces usted tiene una idea vaga de lo que quiere. ¿Cree entonces que simplemente hay que lanzarse?

Depende. Hay gente que necesita un bosquejo detallado. Por ejemplo, Ken Follett, su bosquejo tiene cincuenta páginas, entonces él no empieza a escribir hasta que no está totalmente seguro de lo que va a poner.

Fíjate que cuando yo empecé a escribir, se escribía a máquina, ni siquiera en máquina eléctrica, eran unos armatostes y tenías una sola copia, porque la copia a carbón era un asco. Entonces tenías que pensar muy bien lo que ibas a escribir antes de empezar a tipear, porque no había posibilidad como ahora de mover los párrafos. Cortar y pegar era cortar con tijera y pegar con scotch.

Entonces, había que pensarlo, había que estructurarlo en la cabeza. ¿Y La casa de los espíritus? La casa de los espíritus la escribí en un impulso, así como a borbotones, sin ningún proyecto de nada, pero cada frase había que pensarla porque no la podía reescribir.

Entonces después de eso, cuando ya empecé a trabajar con una computadora, lo hago por instinto nomás. Pero la mayor parte de la gente necesita un esquema. En este libro destaca mucho al Boom Latinoamericano y los considera unos maestros, ¿cree que el Boom sigue vigente?

El Boom tuvo una época, fueron 20 años maravillosos entre los 60 y los 80, entonces hay que verlo en su contexto, y en su contexto fue extraordinario porque entre otras cosas colocó la literatura Latinoamericana en el mundo. ¡Antes nadie nos leía! hasta que sucede este fenómeno extraordinario que se traduce a todos los idiomas y afecta a la literatura para siempre.

Yo no te digo que hay que seguir los pasos de los autores del Boom, pero hay que reconocerles su mérito, sin ninguna duda. ¿Cómo le impactó la muerte de Mario Vargas Llosa? Me impactó, fíjate, porque no la esperaba, para empezar.

Y además, no estoy segura, pero me parece que no murió contento, porque se había terminado su amor con la Isabel Preysler, estaba de vuelta en su familia. No sé, me da la impresión de que sus últimos años no fueron buenos. ¿Pudo conocerlo o compartir con él?

Muy poco. O sea, estuve con él algunas veces. Siempre me trató con mucho respeto y cariño.

Pero no fui amiga de él, para nada. Mira, esa generación de los del Boom eran un poco mayores que yo y además eran todos hombres. Yo nunca tuve ninguna amistad.

Eran un club cerrado, y las mujeres no participaban en ese club para nada. Y después cuando se dijo que La casa de los espíritus era parte del Boom, eso duró como una semana. Después dijeron: “No, ella no es parte del Boom”.

¿Cree que se cometió una injusticia con las mujeres de esa misma generación que no tuvieron el mismo reconocimiento? ¡Con las mujeres en general! Las pintoras, las escritoras, las escultoras, las científicas, ¡todas!

O sea, han tenido que hacer tres veces más esfuerzos que cualquier hombre para tener la mitad de reconocimiento. Eso me lo dijo Carmen Balcells con la primera novela. Y ha sido así, sin ninguna duda.

¿Coincide con Vargas Llosa cuando decía que un escritor no elige los temas sino que estos lo eligen a uno? Sí. Yo creo que hay temas que están tan fuertes en el aire que uno se agarra de ellos.

Por ejemplo, hubo un momento entre los del Boom que publicaron novelas sobre la dictadura: La fiesta del Chivo, El otoño del patriarca y después hubo un uruguayo, porque era la dictadura en América Latina. Entonces estaba tan fuerte que no es que ellos se pusieran de acuerdo para escribir sobre eso, sino que el tema los agarró nomás. Pero otras veces depende del momento personal en que uno está.

Por ejemplo, si has pasado por un trauma, por una muerte, por un divorcio, tú eliges escribir sobre eso para exorcizarlo, para resolverlo. En el caso mío, como yo más que nada escribo ficción, hay ciertos temas que me importan mucho y los abordo sin darme cuenta: la inmigración, el desplazamiento, la injusticia con la mujer, la violencia, la muerte, el exilio, son temas que se presentan porque me importan, porque son mi propia vida y porque tengo una fundación que trabaja con eso. ¿Cree que hoy se valora más a las autoras mujeres?

Claro que sí. De partida, la mitad de la ficción que se publica en el mundo está escrita por mujeres y más mujeres que hombres leen ficción. Entonces, por supuesto desde el punto de vista comercial, hay un boom de la literatura femenina.

De todas maneras nos cuesta mucho, y cuando se habla de literatura femenina generalmente se supone que son libros románticos o sentimentales que leen las mujeres. Y no tienen la misma crítica, ni el mismo peso en las universidades para ser estudiadas. O sea, hay una discriminación, pero mucho menos que antes.

Cambiando de tema, ¿tiene alguna expectativa u opinión sobre el gobierno de José Antonio Kast? (al momento de esta entrevista aún no asumía) Mira, no conozco al señor Kast y me llegan toda clase de cosas. Algunas catastróficas y otros que dicen que no, que en Chile el péndulo siempre va y viene de un extremo a otro y queda en el medio.

El mundo está yendo hacia la extrema derecha y creo que Trump es un pésimo referente, pésimo. Y hay una cosa muy carismática en Trump, que es casi religiosa. Y la gente que lo apoya, lo apoya a ciegas, no ven más allá.

Y eso pasa con este tipo de líderes, pero yo no sé qué tipo de líder va a ser Kast. Démosle una chance. ¿Cómo ha sido vivir en Estados Unidos con Trump?

¡Pésimo! , ¡angustioso! Muy angustioso, porque hay una maniobras de distracción constante.

Entonces todos los días pasa algo que te distrae de lo que pasó el día anterior. Declaran la guerra en Irán y se olvidan de los archivos de Jeffrey Epstein. Los del ICE matan a dos ciudadanos americanos a balazos en la calle, y entonces inmediatamente hay una maniobra de distracción para que nadie se acuerde de eso, y como la capacidad de atención de la gente es mínima el país va dando tumbos de un lado a otro.

Yo lo encuentro peligrosísimo. En otro ámbito, ¿qué expectativas tiene con la nueva versión de La casa de los espíritus en formato serie? Tengo una inmensa curiosidad, un gran respeto por la gente que lo ha hecho, porque lo han hecho realmente a conciencia.

A mí me gustó la película del 93. En ese tiempo, para que una película internacional tuviera éxito tenía que ser en inglés, tenía que tener estrellas de Hollywood. Entonces, en dos horas no puedes meter ese libro tan largo, recortaron toda una generación, fue en inglés, con actores gringos que no se parecían para nada a los personajes que uno tenía en la mente y además completamente filmado en Europa.

Entonces de chileno o de latinoamericano no tenía nada. Pero esta serie ha sido filmada en Chile, en español, con directores y actores hispanos. Tiene otro cariz, porque ahora se puede hacer eso, ahora la gente está acostumbrada a leer subtítulos.

Antes no. Entiendo que le dio libertad a los showrunners para el proceso creativo Yo no sé nada del cine. ¿Cómo me voy a ir a meter a decirle al director lo que yo quiero?

Si me preguntan, eso es distinto, pero si no me preguntan ¿para qué me voy a meter? Claro. Esta vez la historia se va a contar en formato serie y no una sola película Sí, eso le da aire y espacio a la historia.

¿Viste la serie Cien años de soledad? , ¡A mí me encantó! Yo encontré que fue fantástica.

Sin embargo, no ha tenido mucho éxito porque aparentemente empieza de una manera muy lenta. No sé lo que pasó, pero es extraordinario lo que hicieron. Yo pienso que esto que están haciendo con La casa de los espíritus puede ser fantástico.

He visto muy poquito y sin la edición. ¿Le impresiona de que La Casa de los Espíritus que salió en 1982 aún sigue generando tanto interés que le hacen una serie? Bueno, ya la consideran un clásico porque se sigue imprimiendo en todos los idiomas todos los años, y se estudia, se han hecho tantas cosas: se ha hecho ballet, se ha hecho teatro, cine, ahora la miniserie.

Entonces como que se escapó de mis manos. Yo nunca la he vuelto a leer. ¿En serio?

, ¿pero eso le pasa con todas las novelas o solo con esa? No leo ninguna, no me da la paciencia para leer algo tan largo (ríe). Solamente la tengo que leer cuando me llega la traducción del inglés, pero leerla en otro idioma es otro libro.

Es otra voz. Pero volver a leerla en castellano, no.

¿Te pareció importante esta noticia?

Compártela y mantén informado a Chile