Ipom de marzo: economistas prevén tono de cautela del BC ante incertidumbre externa y un alza en las proyecciones de inflación
El escenario económico que deberá analizar el Banco Central (BC) en el Informe de Política Monetaria (Ipom) que publicará el miércoles 25 de marzo estará condicionado por la incertidumbre que está provocando a nivel internacional la guerra entre Estados Unidos con Irán. Y si bien las expectativas para la economía chilena se mantienen al alza considerando la llegada de un nuevo gobierno, ese factor externo puede terminar afectado las perspectivas para la actividad local. Para el Producto Interno Bruto (PIB), en diciembre el ente rector proyectó un rango entre 2% y 3%.
Para algunos economistas ese rango se debería mantener, aunque otros miran con más cautela y consideran que es probable que lo reduzca levemente a un rango entre 1,75% y 2,75%. “Indudablemente. El escenario es mucho más complejo e incierto y las perspectivas de un conflicto de baja intensidad por muchos meses es bastante probable.
El costo de la energía se mantendría elevado con efectos negativos en la inflación y el crecimiento, aunque el rango del BC sigue siendo válido”, afirma el economista de Gemines, Alejandro Fernández. Pese a ello, considera que todavía es razonable mantener el rango entre 2% y 3%. Alejandro Weber, decano de la Facultad de Economía y Negocios de la Universidad San Sebastián, plantea que “no creo que veamos demasiadas novedades en este Ipom.
Las dos grandes piezas de información adicionales son la guerra EEUU - Irán, y el mayor deterioro de las cuentas fiscales. La guerra en medio oriente sería considerada un riesgo que empujará los precios al alza, por el mayor precio del dólar y de los combustibles, empujando un sesgo alza de la inflación”. Así espera que la proyección de crecimiento se mantenga con un punto medio de 2,5%.
Juan Ortiz, economista del Observatorio del Contexto Económico y Social de la Universidad Diego Portales (OCEC-UDP) tiene una mirada más pesimista para el PIB 2026. “El escenario actual parte de tres factores a considerar. Un cierre de 2025 más débil de lo esperado, un inicio de año con un Imacec en enero por debajo de las expectativas y un escenario externo altamente volátil debido al conflicto en oriente medio.
En este sentido esperamos un ajuste en el margen en cuanto al rango de estimación de crecimiento de la economía de 1,75% a 2,75%”. Misma visión tiene Pavel Castillo, economista y gerente de Intelligence de Corpa, quien dice que “la visión es ser cauto. En la guerra de Ucrania se esperó que fuera breve y sigue hasta hoy.
La guerra con Irán también se espera que sea breve, pero es mejor ser cautos”. Por lo mismo espera que el BC fije un rango entre 1,75% a 2,75%. Ya en la parte pesimista se ubica Carlos García, académico de la Facultad de Economía y Negocios de la Universidad Alberto Hurtado.
“El impacto en el rango dependerá de la duración del conflicto en el Medio Oriente. Si la guerra se prolonga más de tres meses y la infraestructura petrolera sufre daños significativos, con un precio del petróleo muy por encima de los 100 dólares por barril, el rango podría disminuir entre un 0% y un 1%”. En cuanto a las variables de demanda, en diciembre el BC estableció un crecimiento de 3% para la demanda interna.
Esa variable estará liderada por la inversión con una expansión de 4,9% y de 2,7% para el consumo total. El consumo privado, en tanto, se prevé un 2,5%. “Frente las variables que conforman en el PIB por el lado del gasto, esperamos un alza más acotada de las exportaciones.
Mientras que el consumo debería ajustarse marginalmente a la baja, producto de un mercado laboral que permanece débil y un previsible repunte acotado de la inflación. En tanto, se espera que la inversión mantenga las perspectivas de crecimiento apoyado en el impulso de la inversión del sector minero, principalmente”, argumenta Ortiz. Weber, en tanto, ve que “en la proyección de demanda no debiera haber cambios relevantes, manteniendo el 3% del último Ipom de diciembre”.
Asimismo, dice que “es posible que la inversión muestre un sesgo positivo en el margen por el shock de confianza en la gestión económica de la nueva administración”. Otro punto de vista entrega Fernández, quien asevera que “puede haber ajustes dependiendo de qué sucedió en el cuarto trimestre con la demanda interna. Si la baja es por inventarios, los ajustes serían menores, pero si el consumo o la inversión tuvieron un bajón importante, podría justificar un ajuste en estas proyecciones para el año”.
La inflación está hoy en 2,4% y la proyección que dejó el Banco Central en diciembre es de 3,2%. Pese a ello, el alza del precio del petróleo que se traspasa directamente a Chile a través de los combustibles, y por ello, los expertos ven que el BC deberá ajustar al alza sus proyecciones para la inflación o al menos centrar los riesgos al alza. Por lo mismo, la visión mayoritaria es que el ente rector mantenga la Tasa de Política Monetaria (TPM) en 4,5% a la espera de cómo decanta el conflicto bélico.
En ese contexto, Castillo, sostiene que “el costo de la energía más alto y el alza del tipo de cambio derivado de una guerra más prolongada de lo que se espera, puede desencadenar en un aumento de la inflación esperada, pero por ahora, mantenemos la expectativa de 3%”. Por ello, afirma que el BC “Debería enviar un mensaje de cautela y que se está haciendo un seguimiento a los posibles problemas derivados de la guerra y de la incertidumbre generada. En ese sentido, lo más probable es que mantenga la tasa actual de 4,5%”.
Misma mirada entrega Fernández, quien sostiene quien asevera que “el mensaje debe ser necesariamente de cautela. Que la tasa de interés no baja mientras no se aclare el panorama. Esto significa que se mantiene en marzo y abril.
Puede mantenerse en 4,5% hasta fin de año”. Sobre la inflación menciona que “en principio la meta no está en peligro, pero va a depender de cuanto dure el periodo de precios altos de la energía”. Para Ortiz, “es esperable un leve ajuste al alza para la inflación producto del shock asociado al IPC energético.
Ahora el riesgo dependerá de la dinámica del conflicto armado, el cual aún es acotado, pero en la medida que este se mantenga por varios meses más, aumentaría la incidencia del shock externo y un tipo de cambio más depreciado, en medio de la volatilidad del mercado externo”. En ese escenario, el economista plantea que “es esperable que la TPM se ubique a fin de año en torno al nivel de TPM neutral de 4,25%. El tono en cuanto a la trayectoria de la TPM debería seguir siendo una dinámica hacia su nivel neutral.
Aunque debería darse una señal de cautela respeto a los efectos del volátil del sector externo y sus efectos en los mercados financieros internacionales y el sector real”. Y para Weber, “el Banco Central seguramente señalará qué seguirá monitoreando los riesgos macroeconómicos, como el conflicto en medio oriente, para determinar la prudencia de un eventual próximo recorte de tasas”.
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