Investigación de UDLA descubre que ácido ascórbico protege a arándanos de daño por aluminio
Una investigación efectuada por la Escuela de Agronomía de la Universidad de Las Américas (UDLA) concluyó que la aplicación de ácido ascórbico -conocido como vitamina C- disminuye el daño oxidativo ocasionado por el aluminio trivalente (Al3+) en el arándano alto (Vaccinium corymbosum L. ). Este último, es un cultivo de baya de gran relevancia comercial por su alta capacidad antioxidante, propiedades nutricionales y beneficios para la salud.
En Chile, esta planta -de frutos azules, dulces y comestibles- se desarrolla en la zona sur, en suelos derivados de la ceniza volcánica, los cuales presentan alta acidez y elevada presencia de aluminio trivalente, elemento que limita el crecimiento vegetal y altera el funcionamiento de los procesos metabólicos y fisiológicos de arbustos y otras especies. María Paz Cárcamo, académica investigadora de la Escuela de Agronomía de la Facultad de Medicina Veterinaria y Agronomía de la UDLA, y quien estuvo a cargo del estudio “El ácido ascórbico mitiga el estrés por aluminio mediante un mecanismo antioxidante mejorado en el arándano”, señala que “el principal hallazgo del trabajo es que, tras aplicar una dosis de 200 mg de ácido ascórbico (ASC) en las hojas de la planta, se observa una mitigación del daño oxidativo inducido por niveles tóxicos de aluminio trivalente. El tratamiento con ácido ascórbico mejora el crecimiento y regula las respuestas fisiológicas en plantas del cultivar de arándano ‘Star’, sometidas a estrés por aluminio un factor limitante y típico que se ven enfrentados los sistemas agrícolas del sur de Chile, el cual está asociado al origen volcánico de los suelos y a las condiciones edafoclimáticas que favorece la alta disponibilidad de Al3+”.
Un segundo resultado, añadió, tiene relación con la exudación de ácidos orgánicos por la raíz, que es una de las principales estrategias de resistencia al aluminio trivalente en las plantas. A este respecto, explica que “es importante destacar la interacción entre la aplicación de ASC y la exudación de ácidos orgánicos, ya que este último, es una estrategia clave que evita o limita el ingreso del Al en la planta, mientras que, el ASC es propuesto como una solución práctica para mejorar la resiliencia de las plantas en ambientes de estrés”. Dichos hallazgos, añade Cárcamo, “proporcionan información estratégica para optimizar el uso del ASC con el fin de mejorar el desempeño de plantas cultivadas bajo condiciones de toxicidad por aluminio, uno de los desafíos agronómicos más importantes en los sistemas productivos del sur de nuestro país”.
La investigación estuvo a cargo de María Paz Cárcamo, académica investigadora de UDLA, y contó también con la colaboración de investigadores de otras casas de estudios superiores, como Ricardo Tighe, Jaime Tranamil, Rodrigo Mora, Claudio Inostroza, y Braulio Soto, todos de la Universidad Católica de Temuco; Marjorie Reyes Díaz, de la Universidad de La Frontera, y Adriano Nunes, de la Universidad Federal de Viçosa, Brasil, y fue financiada por la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID, 3220674). En la actualidad, Chile tiene un papel protagónico en la exportación global de arándanos. En la temporada 2025-2026, según datos de la industria, rompió el récord de envíos al exterior, poniendo a prueba la capacidad operativa para responder a la demanda, en particular de Estados Unidos, Países Bajos y Corea del Sur.
De ahí la relevancia de los hallazgos de la investigación UDLA para la industria nacional de esta fruta, altamente cotizada en los mercados internacionales (fruta fresca y congelada) y generadora de empleo en regiones como Maule y Los Lagos. Ácido ascórbico: un importante regulador En el estudio se explica que el ácido L-ascórbico (ascorbato, ASC) es un poderoso antioxidante que regula los niveles de especies reactivas de oxígeno (ROS) y cofactor de varias enzimas, tanto en animales como en plantas. En estas últimas cumple funciones importantes en la fotosíntesis, la división y diferenciación celular, siendo una molécula clave para el crecimiento, desarrollo y adaptación al estrés.
Ante la presencia tóxica de aluminio trivalente, las plantas responden exudando ácidos orgánicos, tales como citrato, oxalato y malato. En el caso específico del arándano alto, se sugiere que el ácido ascórbico es una molécula clave en la generación y síntesis de oxalato bajo tratamiento con Al en cultivares resistentes. Los niveles de ácido ascórbico en las plantas pueden ser afectados por factores como la luz o la temperatura, la especie, el cultivar y el tejido vegetal, se indica en la investigación, añadiéndose que su contenido puede variar entre frutos de distintas especies o variedades de una misma, influenciado por factores ambientales como las condiciones de cultivo, el momento de la cosecha y el manejo postcosecha.
“La aplicación exógena de ASC se propone como una estrategia efectiva para mitigar los efectos adversos del estrés abiótico, como la salinidad, el déficit hídrico y la sequía”, plantea la investigación. También sostiene que, aunque indagaciones recientes han demostrado el efecto beneficioso del ácido ascórbico en las plantas, todavía se ignora cómo interactúa esta molécula con el aluminio trivalente fitotóxico y su relación con los mecanismos de resistencia al Al. Por ello, destaca que “comprender cómo las especies sensibles mejoran su respuesta al estrés por Al mediante la aplicación de ASC será fundamental para diseñar estrategias de mejoramiento genético que aumenten la tolerancia al aluminio en cultivos de importancia económica como el arándano alto”.
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