Inteligencia de EE.UU. dice que régimen iraní consolida su poder y sugiere que es probable que se mantenga pese a ataques
Israel asestó este martes dos golpes contra el liderazgo iraní. El ministro de Defensa de ese país, Israel Katz, dijo que el Ejército israelí asesinó a Alí Larijani, jefe del Consejo de Seguridad Nacional de Irán y líder de facto de la República Islámica en tiempos de guerra, en un ataque nocturno contra una casa de seguridad en Teherán. Tras el asesinato del líder supremo Ali Jamenei, Larijani, de 67 años, pasó a ser considerado la figura más poderosa de Irán, ostentando la máxima autoridad en materia de seguridad nacional y política exterior.
Al mismo tiempo, las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) informaron que Gholamreza Soleimani, comandante de la Basij -la milicia de seguridad interna de Irán afiliada al Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica y fundamental para la represión de las protestas internas- murió junto con su lugarteniente, Rassem Qureshi, en un ataque en Teherán. Más tarde, el presidente de Irán, Masoud Pezeshkian, confirmó la muerte de Larijani. “(Su) martirio fue la recompensa a sus incansables esfuerzos durante todos estos años, y no cabe duda de que una severa venganza aguarda a los terroristas criminales que mancharon sus sucias manos con la sangre de los oprimidos, pero sabios y firmes mártires de la tierra santa de Irán, durante los recientes ataques terroristas”, comentó en un comunicado difundido a través de la agencia de noticias Mehr.
A su vez, la Guardia Revolucionaria iraní ratificó la muerte del jefe de la fuerza paramilitar Basij, Gholamreza Soleiman, horas después de que el Ejército israelí anunciara el asesinato de ambos en un bombardeo ejecutado el lunes contra la capital del país. Pese al impacto que estos ataques significan para el liderazgo iraní, expertos de inteligencia de Estados Unidos señalaron que es probable que la administración de la República Islámica se mantenga en el poder por ahora. Aunque se encuentra debilitado, el régimen tiene ahora un lineamiento más intransigente, y con las poderosas fuerzas de seguridad del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica ejerciendo un mayor control, indicó el diario The Washington Post.
Los informes de inteligencia estadounidenses indicaron -sostuvo Reuters- que la Guardia Revolucionaria Islámica y los líderes interinos que asumieron el poder tras la muerte de Jamenei mantienen el control del país. La Asamblea de Expertos, un grupo de clérigos chiítas de alto rango, declaró al hijo de Jamenei, Mojtaba, como el nuevo líder supremo. Sin embargo, existen reportes que estaría severamente herido.
Israel no tiene intención de permitir que quede ningún vestigio del antiguo gobierno, según una cuarta fuente familiarizada con el asunto. No está claro cómo la actual campaña militar estadounidense-israelí lograría derrocar al gobierno. Estados Unidos e Israel han debilitado considerablemente la capacidad misilística y la Armada de Irán, asesinaron a Alí Jamenei, y eliminaron a decenas de altos mandos militares y de inteligencia.
Sin embargo, el costo de la guerra sigue aumentando: al menos 12 mil millones de dólares hasta la fecha y 13 soldados estadounidenses muertos. El férreo control de Irán sobre el estrecho de Ormuz ha reducido drásticamente el tráfico marítimo, provocando una histórica interrupción en el suministro de petróleo. Funcionarios y analistas occidentales que estudian Irán afirman ver pocas perspectivas a corto plazo de un cambio de régimen que ponga fin a la república islámica de 47 años o del surgimiento de un gobierno más democrático.
Este último objetivo es citado por el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, y en ocasiones por el presidente Donald Trump, que ha dicho que sabrá que la guerra ha terminado “cuando lo sienta en mis huesos”. Según dos personas familiarizadas con las evaluaciones, que hablaron bajo condición de anonimato con The Washington Post, “los informes de inteligencia estadounidenses emitidos desde el inicio de la guerra predicen que el régimen iraní permanecerá intacto e incluso podría fortalecerse, al creer que se enfrentó a Trump y sobrevivió. Mientras tanto, los aliados árabes de Estados Unidos en el Golfo Pérsico están indignados y alarmados por ser blanco de los ataques de represalia con misiles balísticos y drones iraníes”.
Un funcionario europeo afirmó al diario estadounidense que el escenario más probable tras la guerra es un “régimen residual de la Guardia Revolucionaria Islámica” en Teherán que conservará cierta capacidad nuclear y de misiles, así como el apoyo de grupos regionales afines, aunque el régimen estará “lo suficientemente debilitado como para que estemos en una mejor situación que antes”. Trump ha estado recibiendo informes muy preocupantes sobre la inteligencia estadounidense, según una de las dos personas familiarizadas con las evaluaciones que hablaron con The Washington Post. Además, se le informó sobre la probabilidad de un fortalecimiento de la Guardia Revolucionaria Islámica antes de que diera luz verde al lanzamiento conjunto de la guerra con Israel, añadió esta persona.
Según Trita Parsi, cofundador del centro de estudios de política exterior Quincy Institute for Responsible Statecraft, la Casa Blanca está buscando de hecho la “implosión del régimen”, impulsada por lo que él describió como la “ilusión” del presidente de que la presión militar sostenida creará de alguna manera un vacío de poder que el público iraní llenará dócilmente, indicó al diario The Independent. Parsi señaló que la misión encaja perfectamente con el antiguo deseo de Israel de sacar a Irán “del tablero geopolítico”, pero dijo que la administración Trump ha tenido dificultades para articular una justificación legítima para tal empresa. En medio de este contexto, los gobernantes de Irán han desatado una nueva represión contra la disidencia interna, arrestando a personas sospechosas de colaborar con entidades extranjeras y amenazando de muerte a los posibles manifestantes para contener el riesgo de un levantamiento.
Así lo han dado a conocer iraníes que conversaron con el diario The Wall Street Journal, quienes afirman que las fuerzas de seguridad están utilizando el miedo para mantener un control férreo sobre las calles. Según los residentes, hombres armados recorren las calles en motocicletas blandiendo sus armas para intimidar a la población, sobre todo de noche, cuando los habitantes de la ciudad rara vez salen de sus casas. Estos hombres, que suelen ir de civil y con el rostro cubierto, también han establecido una red de controles de seguridad en ciudades como Teherán, donde detienen y registran autos de forma rutinaria.
Al menos 500 personas han sido arrestadas desde el comienzo de la guerra, enfrentando acusaciones que incluyen compartir información con medios internacionales o con fuerzas enemigas con el propósito de ayudarles a identificar objetivos, dijo el domingo Ahmad-Reza Radan, comandante de la policía iraní, en la televisión estatal. Muchos fueron detenidos por tomar fotos o videos de lugares bombardeados. Otros fueron acusados de ser monárquicos, en referencia a los partidarios de Reza Pahlavi, el hijo exiliado del último sha de Irán y el líder opositor más destacado en el extranjero.
Los medios estatales informaron que 11 presuntos monárquicos se resistieron a la policía y murieron. “El sistema está dejando muy claro que no se tolerará ningún tipo de disidencia ni movilización popular”, dijo a The Wall Street Journal, Sanam Vakil, directora del programa para Medio Oriente y Norte de África de Chatham House. “Irán se enfrenta a una crisis existencial, y creo que es evidente que utilizarán todos los medios a su alcance para sofocar la amenaza interna”.
El diario indicó que “la represión refleja la presión de la campaña aérea conjunta estadounidense-israelí, que ha atacado repetidamente a las fuerzas de seguridad internas de Irán desde el inicio de la guerra. Los ataques tienen como objetivo crear las condiciones para un levantamiento que podría derrocar al gobierno”. “Si bien el gobierno ha obligado a los manifestantes aterrorizados a esconderse y no enfrenta ningún desafío interno abierto a su poder, está mostrando signos de estrés bajo el bombardeo”, añadió.
Los aliados de Estados Unidos en el Golfo afirman estar furiosos con la administración Trump, mientras el conflicto se intensifica por tercera semana consecutiva. “Empezaron esta guerra por Israel y luego nos dejaron solos para que enfrentáramos los ataques”, declaró un alto funcionario árabe del Golfo en conversación con The Washington Post. Añadió que, en el período previo al conflicto, funcionarios de la administración Trump aseguraron a sus aliados que cualquier confrontación militar sería rápida, pero ahora es evidente que Irán pretende prolongar el conflicto para perjudicar a sus vecinos.
“No tenemos planes para una guerra prolongada. Necesitamos terminarla cuanto antes”, dijo el funcionario. A medida que el conflicto se ha extendido, el ritmo de las represalias iraníes ha disminuido, pero Irán ha ampliado progresivamente sus objetivos en la región.
Los aliados de Estados Unidos en el Golfo han desplegado helicópteros de ataque y aviones de guerra para derribar drones iraníes que atacan su territorio, pero no han emprendido acciones ofensivas contra territorio iraní, por temor a que tal medida incite al régimen de Teherán a atacar más infraestructura civil del Golfo. El lunes, Trump expresó su sorpresa ante la magnitud de la represalia iraní. “Atacaron a Qatar, Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Bahrein y Kuwait”, dijo.
“Nadie se lo esperaba. Nos quedamos impactados... Contraatacaron”.
El control que ejerce Irán sobre el estrecho de Ormuz se perfila como el factor decisivo en la guerra, generando inquietud en los mercados energéticos mundiales ante la posibilidad de que permanezca cerrado al tráfico marítimo principal durante un período prolongado. La comunidad de inteligencia informó a la Casa Blanca que Irán podría intentar cerrar la vía marítima, según una fuente cercana a la investigación. “Esta guerra ahora gira en torno al estatus del Estrecho de Ormuz.
Punto final”, publicó Gregory Brew, analista de Irán del Grupo Eurasia, en X. Según declaró Brew en una entrevista, Irán está aprovechando un enorme suministro de drones relativamente baratos, así como una menguante reserva de misiles, para ejercer control sobre quién puede transitar por el estrecho. La estrategia de Irán consiste en mantenerse firme, utilizar su influencia sobre el estrecho para obligar a Estados Unidos a reducir la tensión y esperar que Trump no tenga ganas de una larga lucha.
Por otro lado, el máximo responsable estadounidense de la lucha antiterrorista, Joe Kent, anunció el martes su dimisión debido a su preocupación por la guerra en Irán, lo que supone la primera dimisión significativa de la administración Trump a raíz de dicho conflicto. “No puedo, en conciencia, apoyar la guerra en curso en Irán”, dijo el director del Centro Nacional Antiterrorista, en una publicación en redes sociales en X, donde compartió una captura de pantalla de su carta de renuncia dirigida al presidente Trump. “Irán no representaba ninguna amenaza inminente para nuestra nación, y es evidente que iniciamos esta guerra debido a la presión de Israel y su poderoso lobby estadounidense”, escribió.
La Casa Blanca tildó de “falsas” y “absurdas” las motivaciones que llevaron a presentar su dimisión al hasta ahora director del Centro Nacional de Contraterrorismo. “Esta carta contiene muchas afirmaciones falsas”, manifestó la portavoz presidencial, Karoline Leavitt, en un extenso mensaje en redes sociales. Kent era considerado un aliado de la directora de Inteligencia Nacional, Tulsi Gabbard, bajo cuyas órdenes trabajaba.
La oficina de Gabbard no respondió de inmediato a la solicitud de comentarios. En su carta, Kent afirmó que apoyaba las políticas exteriores que Trump defendió durante sus campañas en los últimos tres ciclos presidenciales, pero que el presidente se había desviado de su objetivo de evitar “guerras interminables”.
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