Infecciones respiratorias y audición: especialistas llaman a prevenir antes del invierno
Ante el aumento de infecciones respiratorias como la influenza y el virus sincicial, especialistas llaman a no esperar al invierno para tomar medidas de cuidado, ya que estas enfermedades no solo afectan la nariz y la garganta, sino que también pueden impactar directamente la audición. El frío, el viento y los cambios de temperatura generan un estrés constante en el organismo, especialmente en los oídos. Por eso, la prevención temprana se vuelve fundamental: basta un descuido para que un resfriado evolucione en complicaciones auditivas que podrían evitarse con cuidados oportunos.
Según explica la fonoaudióloga de GAES, Gloria Sanguinetti, muchas personas no relacionan los resfriados con problemas auditivos, pero esta conexión es más común de lo que se cree. Durante una infección respiratoria, la trompa de Eustaquio puede bloquearse por acumulación de mucosidad, generando sensación de oído tapado, disminución de la audición e incluso infecciones como la otitis media. Este escenario refuerza la importancia de actuar antes de que aparezcan los síntomas más intensos.
La prevención no solo reduce el riesgo de infecciones, sino que también evita consecuencias a largo plazo en la audición. Grupos como niños y adultos mayores requieren especial atención. De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, un alto porcentaje de niños tendrá al menos un episodio de otitis en la infancia, lo que puede afectar el desarrollo del lenguaje si no se trata a tiempo.
En adultos mayores, un sistema inmune más vulnerable aumenta el riesgo de complicaciones. Los síntomas como dolor de oído, secreción, congestión, fiebre o dificultad para dormir no deben minimizarse. Ignorarlos o postergar su tratamiento puede derivar en problemas auditivos persistentes.
Prevención: el cuidado empieza antes del invierno Adoptar hábitos preventivos de forma anticipada puede marcar una gran diferencia. Algunas medidas clave incluyen: Mantener una buena higiene nasal: usar solución salina ayuda a evitar la congestión y reduce la presión en el oído. Hidratarse constantemente: favorece el funcionamiento de las mucosas y la eliminación de infecciones.
Evitar cambios bruscos de temperatura: proteger los oídos del frío disminuye el riesgo de inflamación. Consultar de forma oportuna: ante molestias persistentes, acudir a un especialista permite prevenir complicaciones mayores. Fortalecer el sistema inmunológico: una alimentación equilibrada y buen descanso son fundamentales.
Finalmente, los especialistas coinciden en que los chequeos preventivos no deberían postergarse hasta el invierno, sino integrarse como parte de una rutina de cuidado durante todo el año. La prevención auditiva también debe ser parte del cuidado invernal Aunque muchas veces las infecciones respiratorias se asocian únicamente a síntomas como congestión, fiebre o dolor de garganta, especialistas advierten que sus efectos pueden extenderse también a la salud auditiva. La acumulación de mucosidad y la inflamación generada por virus como la influenza o el sincicial pueden bloquear la trompa de Eustaquio y provocar molestias que van desde sensación de oído tapado hasta infecciones más complejas, especialmente cuando no se tratan oportunamente.
Por ello, los expertos insisten en que la prevención debe comenzar antes de la llegada del invierno y no una vez instalados los cuadros respiratorios más severos. Mantener una buena higiene nasal, evitar cambios bruscos de temperatura, proteger los oídos del frío y fortalecer el sistema inmunológico son medidas simples que pueden marcar una diferencia importante, sobre todo en niños, adultos mayores y personas con enfermedades respiratorias previas.
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