Impactos de la guerra
La guerra en Medio Oriente se ha prolongado por casi un mes y medio, marcando un escenario de incertidumbre y alta volatilidad. Los mercados financieros han acusado recibo, dando cuenta de ajustes relevantes en las tasas de interés, apreciación del dólar global y caídas, aunque acotadas, en las bolsas. ¿Qué se lee de estos movimientos?
Como bien lo hemos comenzado a sentir en Chile, se advierten presiones inflacionarias en el corto plazo, derivadas del alza en el precio de los combustibles. El precio del petróleo acumula un alza de casi 60% en solo un mes por las limitaciones que se advierten en su oferta. Reconociendo que los impactos económicos son aún inciertos, los bancos centrales en el mundo han optado por la cautela, sin ajustar mayormente su visión respecto a las tasas de interés.
Clave en la magnitud de los efectos económicos es el tiempo que se extienda el conflicto, por lo que la visión hacia lo que viene puede ir cambiando. Si bien la dependencia del mundo respecto del petróleo se ha reducido en los últimos años, de la mano de las energías verdes, la electromovilidad y una mayor eficiencia en el uso de combustibles, los impactos de un alza abrupta en su precio son todavía muy relevantes. Sobre la base de un estudio del FMI publicado hace unos años, al que se le aplicaron ajustes, se estima que si el precio del petróleo baja en las próximas semanas en torno a US$ 80 por barril habrá de todas formas un impacto sobre la inflación y crecimiento globales, que llegaría a 0,6% y -0,2%, respectivamente, respecto de las proyecciones anteriores a la guerra.
Bajo un escenario más negativo, en que el precio se instala en torno a US$ 120 por barril, algo por sobre los registros actuales, el impacto sobre la inflación global es de 2% y -1% sobre crecimiento mundial. Eso nos deja en una suerte de recesión global. De cualquier manera, como escenario más probable, sigue viéndose la guerra como un fenómeno transitorio que se prolongará aún por algunas semanas, con efectos importantes en la inflación de este año, pero más bien acotados en crecimiento.
“La compleja coyuntura que enfrentamos refleja la urgencia de ordenar las cuentas públicas y volver a construir un mecanismo de absorción de shocks externos más robusto, a través de la reconstitución del fondo soberano”. Del lado de nuestra economía, el crecimiento del año estará por debajo de lo proyectado hace unos meses. Se reconocen las consecuencias sobre la demanda interna de la alta incertidumbre global, pero más significativamente por el ajuste en el gasto público por US$ 3.
800 millones anunciado por el Gobierno, equivalente a algo más de 1% del PIB. La inflación se ubicaría por sobre 4% durante algunos meses, advirtiendo el impacto en el precio de las gasolinas y algunos efectos de segunda vuelta sobre otros precios de la canasta del IPC. Pero las holguras de capacidad de la economía que se observan tras un débil comienzo de año en materia de crecimiento permitirán que en 2027 la inflación retorne relativamente rápido a 3%.
La compleja coyuntura que enfrentamos refleja la urgencia de ordenar las cuentas públicas y volver a construir un mecanismo de absorción de shocks externos más robusto, a través de la reconstitución del fondo soberano. Eso requiere cumplir con rigurosidad el compromiso que se establece con la regla fiscal, algo que lamentablemente ha estado ausente en las políticas públicas de los últimos años.
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