¿Ignorancia o extremismo ideológico? La guerra del Gobierno de Kast contra los humedales choca con la ciencia, los tratados y la seguridad de las familias
La guerra del Gobierno de Kast a los humedales, mientras la ciencia resalta su importancia y advierte riesgos Un gobierno que declaró la guerra a los ecosistemas La posición del gobierno de José Antonio Kast contra los humedales no responde a errores aislados, sino a una línea ideológica explícita. Previo a su asunción, en Bruselas, en un encuentro global de ultraderecha, el Presidente calificó al “ambientalismo extremo” como uno de los “ismos” que amenazan la democracia, junto al feminismo y el indigenismo, consigna Radio Diario Uchile. Allí sostuvo que estas corrientes “priorizan la naturaleza por sobre la centralidad de la persona”.
Esta declaración no es retórica: es el marco conceptual que legitima desregular la protección de ecosistemas como los humedales, a pesar de que Chile es firmante de la Convención Ramsar desde 1981. “Chao guías ambientales”: el presidente y su cruzada contra la permisología En septiembre de 2025, durante el Encuentro Empresarial del Sur (EESUR-2025) en Valdivia, el entonces candidato Kast lanzó su consigna más cruda: “Chao guías ambientales”. Según consignó la cobertura del evento, Kast ridiculizó la protección de especies al decir que un burócrata “si le gusta una cosa tira la guía para proteger a las arañitas.
Si le gustan los pajaritos tira la guía para proteger a los pajaritos” (EESUR-2025, 12/15/2025). Este lenguaje degrada la conservación a un capricho burocrático, evidenciando un profundo desprecio sobre el rol de los humedales como reguladores hídricos. Poduje, el ministro que responsabiliza a la ley El 28 de abril de 2026, el ministro de Vivienda, Iván Poduje, protagonizó un nuevo episodio al responsabilizar a la Ley de Humedales Urbanos (N° 21.
202) por retrasos en proyectos habitacionales en Valdivia. “¿Y ocho años le parece algo decente, por esta locura que hizo este senador? ”, cuestionó en alusión a Alfonso de Urresti (PS.
Aunque luego ofreció disculpas formales por las formas, mantuvo el fondo: “La ley tiene problemas”, dijo, y anunció que buscaría “resolver esos problemas para entregar casas”. Horas después, desde Rancagua, el presidente Kast respaldó a su ministro: “El sueño de la vivienda propia se fue alejando. Tenemos que recuperarlo, y por eso el ministro ha planteado cosas que a veces parecen disruptivas”.
Kast agregó que hay “terrenos que objetivamente no son humedales” y sentenció: “Partamos siempre desde la persona”. El mandatario omitió que Valdivia fue declarada “Ciudad Humedal” en 2025 por el Comité Permanente de la Convención Ramsar, un hito que obliga a proteger estos ecosistemas. Kast: Entre pirigüines y campos humedos En su reciente paso por Coyhaique, Kast realizó comentarios que encendieron las alarmas.
La pregunta que flota en el aire es si sus dichos responden a falta de educación e ignorancia sobre estos ecosistemas o si se trató, lisa y llanamente, de una provocación con ironía. El presidente lanzó: “Un agricultor en Atacama hace un tranque, llega el agua y llega una colonia de pirigüines, o de ranitas (…) y después tenemos que cuidar la vida de esos pirigüines en ese tranque, que no era humedal”. Y añadió, con un tono que muchos calificaron de burlón: “Mi padre tenía un campo en Puerto Varas, todo el campo podría ser declarado humedal porque todo el campo es húmedo”.
Ciencias y la oportunidad de hacer las cosas bien El exministro de Medio Ambiente, Marcelo Mena, fue contundente al analizar el caso Valdivia. “Está claro que la conversación no está basada en antecedentes reales”, afirmó a Radio Diario Universidad de Chile (28-04-2026). Mena recordó que los humedales en cuestión están protegidos desde 2021, por lo que “no calza” que la ley sea la causa de ocho años de retraso.
Además, advirtió: “La construcción de viviendas o infraestructura encima de estos humedales urbanos ha traído consigo mayores inundaciones y eso está documentado”. Una publicación en El Desconcierto del 29 de abril de 2026, documentó que el Plan Regulador Comunal de Valdivia, vigente desde 1988, considera los humedales como “áreas de inundación natural”. La científica Olga Barbosa simuló cinco escenarios para 2080 y concluyó que “a mayor pérdida de humedales, aumentan el volumen de las inundaciones y el tiempo que el agua permanece en el territorio”.
Evelyn Habit, académica de la Universidad de Concepción, ejemplificó: “Las inundaciones en Concepción responden a que la ciudad fue construida en zona de humedales”. El caso Paicaví: el seremi del MMA celebra mientras la comunidad alerta A inicios de abril de 2026, el Servicio de Evaluación Ambiental (SEA) del Biobío aprobó el proyecto “Condominio Fuentes de Aníbal Pinto”, que implica 19 edificios sobre el Humedal Paicaví en Concepción. La decisión ignoró observaciones.
Paradójicamente, el seremi de Medio Ambiente de la región, Mario Delannays Araya –funcionario del gobierno de Kast– salió a celebrar la aprobación (Contexto ciudadano, abril 2026). Organizaciones ambientales denunciaron “impactos acumulativos y pérdida de biodiversidad”. ¿Falta de educación o desborde neoliberal?
El presidente Kast es abogado y en Chile aplica la Convención Ramsar: Chile fue electo en 2025 al Comité Permanente de ese tratado. Sin embargo, sus dichos, los de Poduje y la actuación de Delannays revelan un patrón: priorizar el negocio inmobiliario por sobre la ciencia y la seguridad ciudadana. Como sentenció Patricio Herman, presidente de la Fundación Defendamos la Ciudad, “A Poduje le encanta pelear con todos”, consigna Radio Universidad de Chile.
No es ignorancia. Es un desborde neoliberal hiperideologizado que, disfrazado de “solución habitacional”, siembra futuras catástrofes. Humedales: Ecosistemas esenciales para la biodiversidad Estos ecosistemas no solo son refugios de biodiversidad, sino que también proveen servicios esenciales para la supervivencia humana y de toda vida en el planeta.
Regulan el agua, previenen inundaciones, purifican el aire y el agua, y son fundamentales para actividades económicas como la pesca y el turismo. Más de mil millones de personas en el mundo dependen directamente de ellos para su subsistencia. Aun así, su relevancia sigue siendo subestimada, y su destrucción avanza a un ritmo alarmante.
En los últimos 50 años, el planeta ha perdido el 35% de sus humedales. Esta degradación se debe, en gran parte, a actividades humanas como la agricultura intensiva, la urbanización descontrolada, la contaminación y la sobreexplotación de recursos. A esto se suma el cambio climático, que altera los ciclos naturales del agua y acelera la pérdida de estos ecosistemas.
Uno de los mayores desafíos es la falta de educación y conciencia sobre el valor de los humedales. Históricamente, han sido vistos como terrenos baldíos, improductivos y prescindibles. Esta percepción errónea ha llevado a su drenaje y conversión en tierras agrícolas o zonas de construcción.
Sin embargo, los humedales no son solo agua y barro: son fuentes de vida, empleo y servicios ecosistémicos que sostienen a comunidades enteras. Cabe destacar que a nivel global, está la Convención Ramsar, este es un acuerdo internacional firmado en la localidad iraní de Ramsar en 1971 que promueve la conservación y el uso racional de los humedales. Chile adhirió a dicho tratado en 1981.
El país cuenta con 16 humedales designados como Sitios Ramsar de Importancia Internacional, que abarcan más de 361,000 hectáreas. Entre ellos destacan el humedal de Monkul en la Araucanía y el humedal del río Limarí, incorporados en 2020. Además, Chile alberga humedales altoandinos, como bofedales y vegas, y costeros, como estuarios y marismas.
Sin embargo, estos ecosistemas enfrentan graves amenazas debido a actividades extractivistas, proyectos inmobiliarios y decisiones judiciales que los desafectan de áreas protegidas. Aunque Chile ha dado pasos importantes, como la Ley de Protección de Humedales Urbanos, aún queda mucho por hacer. Los humedales rurales siguen siendo víctimas de intervenciones industriales extractivistas e inmobiliarias, mientras que los urbanos enfrentan presiones constantes por el crecimiento de las ciudades.
La falta de datos precisos sobre su extensión y estado de conservación dificulta aún más su protección. El desconocimiento sobre los humedales no es casual. Su complejidad ecológica y su diversidad de formas —como las turberas en Chiloé y Patagonia— hacen que sean difíciles de estudiar y categorizar.
Además, su importancia no siempre es evidente a simple vista. Por ejemplo, un humedal puede parecer un simple pantano, pero en realidad es un filtro natural que purifica el agua y almacena carbono, ayudando a mitigar el cambio climático. En el año 2017, el Ministerio del Medio Ambiente compartía las siguientes cifras: Una superficie de 1.
460. 400 hectáreas, totalizan los cerca de 18 mil humedales que tiene el país. Según un catastro del Ministerio del Medio Ambiente, se concentran principalmente en las regiones de Aysén (444.
200 ha), Magallanes (288. 600 ha) y Los Ríos (129. 300 ha).
-29. 500 ha de humedales se concentran en la isla de Chiloé. -6.
600 ha de estos ecosistemas hay en Valparaíso, la región con menor superficie y más presión inmobiliaria costera. – 1,93% de la superficie nacional está concentrada en humedales.
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