Hungría inicia jornada de elecciones que podrían sacar del poder a Orbán, sacudir a Rusia y a derecha europea
Los húngaros votan este domingo en unas elecciones que podrían poner fin a los 16 años de mandato del primer ministro Viktor Orbán, sacudir a Rusia y provocar conmoción en la derecha de todo Occidente, incluyendo Estados Unidos. Orbán, un nacionalista euroescéptico, ha creado un modelo que el movimiento MAGA de Donald Trump y sus admiradores en Europa consideran como referencia. Sin embargo, muchos ciudadanos húngaros están cada vez más cansados del primer ministro -actualmente de 62 años-, luego de tres años de estancamiento económico y un aumento vertiginoso del costo de la vida, así como por los informes que indican que los oligarcas cercanos al gobierno están amasando cada vez más riqueza.
Las encuestas de opinión han señalado que el partido Fidesz del actual primer ministro está entre siete y nueve puntos porcentuales por detrás de la emergente agrupación de centroderecha Tisza de Peter Magyar, con un apoyo de entre el 38% y el 41%. Los encuestadores pronosticaron una participación récord de más del 70%. Magyar, tras emitir su voto en Budapest, afirmó que los húngaros harían historia al elegir "entre Oriente y Occidente", e instó a los votantes a denunciar cualquier irregularidad que pudieran encontrar.
"El fraude electoral es un delito muy grave", añadió. En esa línea, Magyar expresó su confianza en el resultado diciendo que la única incógnita era si Tisza obtendría una mayoría simple o una mayoría de dos tercios en el parlamento de 199 escaños, lo que le permitiría enmendar la constitución de Hungría. Orbán, que emitió su voto en el mismo distrito de Budapest, declaró a periodistas que había ido "a ganar".
"En Hungría existe una constitución y debe cumplirse. La decisión del pueblo debe respetarse", declaró el veterano líder, que arrasó en las últimas cuatro elecciones. Hace cuatro años, la Oficina de Instituciones Democráticas y Derechos Humanos de la OSCE afirmó que la votación se había llevado a cabo de forma profesional, pero que la desigualdad de condiciones podría haber influido en el resultado.
Orbán ha presentado las elecciones como una situación de "guerra o paz". Durante la campaña, el gobierno empapeló el país con carteles que advertían que Magyar arrastraría a Hungría a la guerra de Rusia contra Ucrania, algo que él niega rotundamente. Bajo ese contexto, los comicios están siendo seguidos de cerca en Bruselas, y muchos miembros de la UE critican a Orbán, amigo del Presidente ruso Vladimir Putin y estrecho aliado de Trump, por lo que consideran una erosión del sistema democrático, la libertad de prensa y los derechos de las minorías en Hungría.
Una derrota de Orbán privaría a Rusia de su aliado más cercano en la UE, mientras que para Ucrania podría significar la liberación de un préstamo de la Unión Europea de 90. 000 millones de euros (US$ 105. 000 millones), vital para su esfuerzo bélico, que el líder húngaro ha estado bloqueando.
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