Hitomi Tomi: Una experiencia asiática que es mucho más que sushi
Al pensar en comida asiática, pareciera que la oferta de hoy se dividiera entre el sushi, el ramen y el imponderable chino de la esquina. Los sabores coreanos han ido apareciendo tímidamente gracias al boom del k-pop, pero casi siempre representados por un solo embajador culinario. Pero lo cierto es que Asia tiene muchos más sabores que ofrecer, pero por sobre todo una forma distinta de disfrutar una salida con amigos.
Desde Japón llega así el concepto de Izakaya, que son lugares pensados para compartir, conversar y beber con pequeños y deliciosos platos que forman un viaje en sí mismo. Y este es precisamente el espíritu de Hitomi Tomi, un restaurante bar ubicado en Tobalaba 947, Providencia, a pasos del metro Cristóbal Colón y en un sitio ya reconocido por sus lugares pensados precisamente para ir al after de la oficina, juntarse con amigos o tener una buena cita. Abierto desde el mes de octubre del 2025, el lugar si bien incluye dentro de su carta al sushi y el ramen porque hay veces que la gente manda, su verdadera gracia está en el resto de su creativa carta basada principalmente en productos del mar, salsas exóticas y una coctelería refrescante.
La curiosidad fue más fuerte así que fuimos a probar algunos de sus platos estrellas y así ayudar a hacerte una idea sobre cómo puede lucir una linda velada llena de sabores asiáticos que quizás no te has atrevido a probar. El menú comenzó fuerte y con lo que rápidamente se convertiría en mi favorito: los Ostiones Batayaki ($8. 900).
Vienen 5 unidades y se sirven directamente desde la concha y su principal gracia está en la forma en la que están preparados, ya que se trata de una técnica nikkei en donde el ostión es gratinado en una mantequilla con ajo y luego condimentado con ciboulette y katsobushi (hojuelas de atún deshidratado). El sabor es intenso y conquista desde el primer bocado y, al ser cinco unidades, genera esa tensión por ver cuál de los 2 se come el último. Finalmente negociamos y yo me quedé con el que sobraba y para el próximo plato impar, el sobrante iría para el resto.
Luego llegaría un clásico de la comida japonesa: tres unidades de Nigiri Shinsen ($7. 900) que se prepara con pescado fresco del día. A nosotros nos tocó de palometa, un pescado que hasta ese entonces nunca había escuchado pero que aprendí que suele usarse mucho para preparar ceviches.
Dos cosas me llamaron la atención del nigiri: lo primero es lo confortante que es ver esta presentación de sushi en un mundo donde pareciera que el roll es lo único que manda y lo segundo es el wasabi que se usa, que se nota que viene directo del rábano y no es el sucedáneo de sabor demasiado artificial y con consistencia de pasta al cual nos han acostumbrado. Aplausos por aquello. Continuamos con el pescado del día, pero ahora en otra presentación: un Tataki Shinsen ($12.
990) que consiste en 6 piezas bien contundentes de la misma palometa, pero con un sellado preciso, sal de mar y una salsa de wasabi, ponzu y aceite trufado. Al costado cebollín, algas y encurtidos para acompañar estos bocados. Si alguna vez has comido sashimi, ya sabes más o menos de qué se trata: el pescado es fresco pero lo que más le da sabor y personalidad es la salsa que lo acompaña, la cual recomiendo pasar por cada lado del pescado antes de probar un bocado.
Como buen pescado principalmente sin cocer, es una comida fresca y sin que se interponga a los sabores que estás bebiendo. Hablando de bebidas, Hitomi Tomi destaca también por su coctelería de autor donde abundan los sabores cítricos, las notas florales y colores vibrantes para todo tipo de público: hay desde una versión propia del pisco sour llamada Dento hasta el Hinode Collins, con yuzu y Asahi. Sin embargo esa noche no pudimos beber alcohol, pero probamos dos mocktails de la casa, en base a té negro y mango o bien piña, y lo cierto es que estaban increíbles.
Da gusto cuando la preparación sin alcohol no es simplemente “los ingredientes que sobran pero con soda en vez de alcohol”, así que un abstemio no tiene que conformarse con un juguito o una limonada. Hitomi Tomi también tiene en su carta opciones más tradicionales como Gyozas de Cerdo ($9. 900) y Rolls de Sushi ($9.
480 el Spicy Kani Roll), los cuales son una opción segura para los que tienen gustos a estas alturas más tradicionales. De ambos me gustaron más las gyozas y el sushi cumplía pero no me dejó con ningún recuerdo. Cosa muy distinta fue el postre de la velada, algo que si no me lo hubiesen ofrecido, jamás me habría atrevido a probar: un helado de Wasabi ($6.
900). Sí, tal cual. La pastita verde que todos dejan fuera acá se transforma en un postre totalmente improbable, ayudado por trozos de fruta, limón y menta.
Claramente no es un helado dulce, es más bien un postre ácido, ligero y con un picor que se siente en boca, similar al jengibre pero incluso menos agresivo. Salí muy sorprendido. En síntesis, Hitomi Tomi es un espacio ideal para los que quieren algo distinto a lo tradicional, pero también buscan un ambiente relajado, bien cuidado, con opción de terraza pero también interna, cocina a la vista y disfrutar de platos y conversaciones que estén totalmente a la altura de lo que uno necesita después del trabajo.
Hitomi Tomi está ubicado en Avenida Tobalaba 947 y su horario de atención es de martes a sábado entre las 18:00 y las 00:00.
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