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Historiador Bernardo Subercaseaux presenta nuevo libro sobre “La Araucana”
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00:30 · Chile

Historiador Bernardo Subercaseaux presenta nuevo libro sobre “La Araucana”

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El nuevo libro de Bernardo Subercaseaux, “La Araucana: recepción y resignificación”, publicado por Editorial Universitaria, propone una mirada poco habitual sobre el célebre poema épico de Alonso de Ercilla. Profesor Titular ad honorem de la Universidad de Chile y uno de los más reconocidos ensayistas e historiadores culturales del país, Subercaseaux ha sido docente en universidades de Chile, Estados Unidos, Cuba y Colombia, y es autor de más de una veintena de libros sobre historia intelectual, literatura y cultura chilena y latinoamericana. En lugar de centrarse únicamente en sus fuentes clásicas o en las circunstancias de su escritura en el siglo XVI, el autor reconstruye cinco siglos de lecturas, apropiaciones y reinterpretaciones que transformaron ese texto en uno de los mitos fundacionales de la cultura chilena.

El libro examina cómo La Araucana —escrita cuando Chile aún no existía como nación— fue leída de maneras muy distintas en cada época: como crónica histórica, como epopeya imperial, como exaltación del heroísmo indígena o como símbolo de identidad nacional. Desde los debates de la Independencia hasta su presencia en los textos escolares, pasando por su influencia en escritores como Pablo Neruda, el poema ha acompañado y reflejado las transformaciones políticas, culturales e intelectuales del país. El libro será presentado este jueves a las 12:45 horas en la Sala Ercilla de la Biblioteca Nacional (Av.

Alameda Libertador Bernardo O’Higgins 651, Metro Santa Lucía). En esta entrevista, Subercaseaux explica por qué el recorrido de La Araucana constituye un caso prácticamente único en la historia cultural de Occidente y cómo las lecturas sucesivas de una obra pueden cambiar radicalmente su significado a lo largo del tiempo. – Usted plantea que el recorrido de “La Araucana” de Alonso de Ercilla constituye un caso único en la historia cultural de Occidente: un poema escrito en el siglo XVI que termina convirtiéndose en mito fundacional de una nación que aún no existía.

¿Qué explica ese proceso de “chilenización” del poema? – Se trata de un proceso largo y complejo que parte a fines del siglo XVIII con la obra del Abate Molina, que se continua con los precursores (Francisco de Miranda y Simón Bolívar) y con los líderes de la Independencia nacional (OHiggins, Carrera y Pinto, entre otros), que inscriben discursivamente su lucha en la tradición libertaria e indómita del pueblo araucano, glorificado por Ercilla. Y así suma y sigue, hasta el día de hoy, en un itinerario con distintos contextos y alternativas que analizamos en detalle en el libro.

– Su investigación no se centra tanto en las influencias clásicas del poema, sino en sus lecturas a lo largo del tiempo. ¿Qué cambia cuando se estudia una obra desde la historia de su recepción y no solo desde su origen? – El estudio desde su origen da lugar a una crítica erudita que supone que Ercilla habría elaborado artísticamente su experiencia en la Conquista, con los ojos de la tradición épica: Homero, Virgilio, Lucano y Ariosto.

Valorando esos estudios, nos interesa lo que ocurre con su recepción y resignificaciones. Que se la haya leído como un mito fundacional de la nación y su literatura (Andrés Bello), que se la considere como invención de Chile (Bilbao, Neruda y Zurita), que el senador Piñera en un discurso frente a la embajada de Gran Bretaña proteste por la prisión de Pinochet en Londres y termine no con la Canción Nacional, sino recitando una estrofa de Ercilla (“Chile fértil provincia y señalada/ de la Región Antártica famosa/ de remotas naciones respetadas/ por fuerte principal y poderosa”). O que un locutor en la TV, en un partido de tenis entre Marcelo Ríos y André Agassi, cuando falta solo un set pronostiqué que para ganar Marcelo Ríos necesita la fuerza de un Caupolicán y la astucia de un Lautaro.

En definitiva, que en su contenido y como obra se la haya chilenizado. Puede que algunos ni siquiera la hayan leído, pero en su imaginario, como ocurre con los mitos, ella está presente. – En el libro usted insiste en que el sentido de una obra no es fijo, sino que depende del contexto histórico y del “enrejado interpretativo” desde el cual se lee.

¿Cómo ha cambiado la lectura de La Araucana desde el siglo XVI hasta hoy? – Basta proyectar mi propio caso como lector, cuando en secundaria tuve que leer “La Araucana” me pareció soporífera, me saltaba trozos completos, luego al estudiarla en la Universidad me fue interesando y finalmente, me entusiasmó, cuando me correspondió enseñarla. El texto era el mismo, el que había cambiado era yo.

Ocurre otro tanto con los distintos contextos socio históricos que habitamos desde el siglo XVIII hasta hoy día, itinerario en que también emergen distintos enrejados interpretativos. – Usted plantea que no es lo mismo leer el poema en el Chile de 1810, después de la Guerra del Pacífico o en el Chile globalizado actual. ¿Qué aspectos del texto se volvieron más relevantes en cada uno de esos momentos?

– En los años previos a la Independencia hubo un rescate discursivo de la tradición libertaria de los araucanos como un pueblo indómito y libertario (que proviene de Ercilla y la glorificación idealizada de sus héroes) lo que tiene un trasfondo histórico: los imperios Azteca e Inca se desplomaron como un castillo de naipes, lo que no ocurrió en Arauco. En 1810 el primer escudo nacional es una síntesis de motivos neoclásicos y araucanos, el primer diario oficial del gobierno fue El Araucano, los primeros buques de la escuadra nacional tenían nombres de los héroes de La Araucana, una de las agrupaciones importantes en la lucha contra la Colonización española fue la Logia Lautaro. Sería largo revisar los aspectos relevantes en el contexto de la Guerra del Pacífico y actualmente, en la globalización, en que ha emergido una alabanza y un enojo con La Araucana.

También un debate historiográfico sobre su significación vis a vis el conflicto entre el Estado y el mundo mapuche. – Su libro muestra cómo La Araucana contribuyó a la construcción de una tradición araucanista y a la idealización del heroísmo indígena durante la formación de la república. ¿Por qué ese imaginario resultó funcional para las élites criollas durante la Independencia?

– Ya lo dice Simón Bolívar en “La carta de Jamaica” (1815), en que revisando los distintos territorios de América dice que Chile se encuentra en una situación privilegiada para lograr la Independencia de España (a la que califica de madrastra), gracias a la lucha y tradición libertaria de los habitantes de Arauco, no podrá ser –dice- subyugada. Fue efectivamente un imaginario, debido a que históricamente los araucanos-mapuche y sus líderes estuvieron en los años de la Independencia tanto con los realistas como con los independentistas. – En ese proceso aparecen figuras clave del pensamiento político chileno como José Miguel Carrera, Bernardo O’Higgins o Camilo Henríquez.

¿Qué papel jugó el poema en la construcción simbólica de la nueva nación? – Francisco Antonio Pinto, militar y político liberal, uno de los firmantes del Acta de la Independencia de 1818, recuerda en sus Memorias la impresión que le causó La Araucana: “nos reuníamos –dice- en corrillo para saborear su lectura. No era porque gustáramos de la belleza de su poesía que no estábamos en estado de saber apreciar, sino de las heroicas hazañas de los araucanos y españoles que las considerábamos como propias, por ser compatriotas de los primeros y descendientes de los segundos.

Esta obra fue la que comenzó a despertar en nuestros corazones amor patrio, sentimientos guerreros, sed de gloria y un vago conato por la Independencia”. – Usted analiza también la recepción del poema entre viajeros, naturalistas y científicos del siglo XIX. ¿Qué buscaban ellos en La Araucana: historia, literatura o una clave para entender el carácter chileno?

– Claudio Gay e Ignacio Domeyko la leyeron como un relato histórico y como una guía de viaje en sus recorridos por la zona, otros viajeros, a lo largo del siglo XIX, la leyeron comparando a los araucano mapuche descritos por Ercilla con los que encontraron en su recorrido, que no siempre cumplían con esos parámetros. Los araucanistas como Ricardo Latcham, Tomás Guevara y LuisThayer Ojeda, en sus trabajos antropológicos de entre siglos, la utilizaron para referirse a la sicología y a la idiosincrasia de los habitantes de Arauco, y en el caso de Nicolás Palacios, autor de Raza Chilena (1904), al carácter chileno. – En el siglo XX el poema reaparece en el pensamiento y la poesía de autores como Pablo Neruda.

¿Cómo dialoga la obra de Neruda con el imaginario de La Araucana? – La obra de Ercilla tuvo una importancia fundamental como insumo en Canto General (1950) como lo analizo en detalle en mi libro. Neruda vibró biográficamente con el territorio y con sus héroes, la consideró un antecedente poético y político de una utopía: la transformación social e histórica de Chile y América, llego a llamar a su autor “compañero Ercilla”, que en la época era casi como decirle “camarada”.

– A lo largo de los siglos “La Araucana” ha sido reescrita y resignificada por distintos autores, desde Fernando Alegría o Isidora Aguirre hasta escritores contemporáneos como Nona Fernández y Elvira Hernández. ¿Por qué cree que este poema sigue siendo un texto con el que la literatura chilena siente la necesidad de dialogar o incluso discutir? – Hay una razón literaria y una histórica.

Tempranamente fue valorada y canonizada como una obra señera, como ocurre cuando el cura y el barbero la rescatan de la biblioteca de Don Quijote. Los clásicos literarios, como dice Ítalo Calvino, son obras que no paran de decir. La segunda razón se debe a que tematiza un conflicto entre un pueblo originario y la Conquista, conflicto que se prolonga con el Estado hasta el día de hoy, y que involucra cuestiones de nuestra identidad como sociedad y como nación.

– Usted dedica un capítulo a la presencia del poema en los textos escolares desde el siglo XIX hasta hoy. ¿Qué papel ha tenido la escuela en consolidar “La Araucana” como un mito cultural chileno? – En los libros de textos de historia de Chile o de educación cívica desde fines del siglo XIX hasta mediados del siglo XX, fue leída y citada como una fuente histórica desde por lo menos cuatro perspectivas que analizamos en detalle en el libro.

Más que como un mito, la consolidó como un relato testimonial de valor histórico, en una época en que las crónicas sobre la Conquista todavía no habían sido publicadas. En el curriculum actual del Mineduc “La Araucana” es lectura en la asignatura de Lengua y Literatura para segundo y tercero medio. Hay sí en las nuevas generaciones un marcado desinterés por su lectura.

Conozco el caso de un colegio de Ñuñoa en que su lectura era obligatoria, los alumnos hicieron una huelga y ganaron, consiguiendo que se les eximiera de leerla.

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