“He visto cómo la tecnología se va integrando al proceso para entregar más seguridad”
Raúl Martínez llegó a la División El Teniente hace 15 años con una meta clara: ser parte de Codelco. Aunque es mecánico de profesión, la vida lo llevó a la operación y mantención de vías del Ferrocarril de acarreo Teniente 6 en la Mina Esmeralda. Hoy lidera una cuadrilla de seis trabajadores y ha sido testigo en primera línea de la modernización de una labor que, en sus inicios, exigía un gran esfuerzo físico.
Para él, la tecnología ha sido un gran avance, pero la verdadera clave del éxito y del futuro de la minería radica en algo mucho más humano: el respaldo mutuo y el cuidado intransable por la vida de cada trabajador. ¿De qué se trata el trabajo que realizas a diario en la mina? Mi labor abarca desde la operación misma y el trabajo propio de la Mantención Vía del ferrocarril, hasta liderar y supervisar a las cuadrillas propias y colaboradoras.
Específicamente, trabajamos en el Ferrocarril del Acarreo Teniente 6, en la mina Esmeralda. Son cerca de 12 kilómetros de vía operando con trenes, y también tenemos un sector de panel que trabaja con camiones. ¿Cómo recuerdas tu llegada a la División hace 15 años?
Entré a los 30 años, que creo que era la edad justa en ese tiempo. Yo soy mecánico de profesión y me postulé para ese cargo, pero mi perfil calzaba mejor para el área de operaciones. Me llamaron unos meses antes de lo que correspondía y acepté de inmediato; mi objetivo era estar en Codelco.
Llegué directo a Mantención Vía, un área que en ese tiempo mucha gente no quería por lo «bruto» que era. Hablar de enrieladura era hablar de un trabajo físico muy pesado. ¡Has sido testigo de una gran transformación en este tiempo entonces!
Exacto, ya llevo 15 años viendo la evolución del proceso del ferrocarril. Cuando llegué, todo se hacía a pulso; había que mover los durmientes a pura fuerza entre dos «viejos». Ahora ya nos apoyamos con equipos como minicargadores y manipuladores telescópicos.
He visto ese crecimiento, cómo la tecnología se va integrando al proceso para entregar más seguridad y mejorar el trabajo. Desde esa experiencia, ¿qué es lo clave para prevenir accidentes en una labor tan dinámica? Lo clave para prevenir accidentes en la mina es tener la convicción y el respaldo de la supervisión para detener un trabajo.
Nuestra área no es rutinaria, todos los días nos exponemos a trabajos y procedimientos diferentes. Por eso, cuando no están las condiciones, uno tiene que detener la tarea y sentirse respaldado. Si un trabajador te dice que no se puede hacer, es por algo; hay que escucharlo, detenerse y buscar otras alternativas o apoyos.
Somos un equipo de seis personas, y al ser pocos es más fácil llegar a un consenso y hacer una buena planificación. ¿Qué valor le das a que otros líderes vayan a terreno a ver el trabajo? Es muy valioso.
Las inspecciones cruzadas son súper buenas porque a veces uno se encierra en su propio ambiente. Que venga un «ojo» de otra área y te haga una observación, por más pequeña que sea, es fundamental y uno tiene que tomarla en cuenta. ¿Cuál es tu compromiso personal con El Teniente para enfrentar los desafíos de este año?
La idea, que ya todos tenemos internalizada, es lograr que El Teniente vuelva a tomar esa imagen de excelencia que tenía antes de los lamentables accidentes que tuvimos. Queremos seguir siendo una empresa reconocida por hacer las cosas bien. Mi forma de apoyar es asegurar que la producción vaya siempre de la mano con la seguridad.
Como sabemos en la mina: no sacamos nada con producir, si vamos a tener accidentes.
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