URGENTE.CL
● EN VIVO
Hallazgo de fósiles y huellas de dinosaurios en Pica abre una nueva era para la paleontología de Tarapacá
URGENTE
🏛️POLÍTICA
02:38 · Chile

Hallazgo de fósiles y huellas de dinosaurios en Pica abre una nueva era para la paleontología de Tarapacá

Compartir

Descubrimiento del geólogo iquiqueño Diego Rojo El descubrimiento realizado en la zona precordillerana entre Pica y Huatacondo remece al mundo científico y proyecta a la región como un territorio clave para la investigación, la educación y el turismo patrimonial. Tras una reciente publicación en un medio de comunicación nacional, la cual da a conocer de un hallazgo de alto impacto científico y patrimonial se instaló en la región de Tarapacá en una nueva dimensión de su historia natural. En las inmediaciones de Pica, en una zona precordillerana ubicada entre esa comuna y Huatacondo, un equipo de cuatro personas liderado por el geólogo Diego Rojo identificó recientemente huellas de dinosaurios, troncos fósiles y rasgos compatibles con restos óseos, en el marco del proyecto Tarapacá Viva, iniciativa orientada a acercar a la comunidad el patrimonio paleontológico, geológico y arqueológico de la región.

El descubrimiento no solo reabre preguntas sobre la presencia de dinosaurios en el actual desierto más árido del mundo, sino que además vuelve a poner sobre la mesa una verdad incómoda y fascinante a la vez: bajo la aparente quietud mineral de Tarapacá, el territorio guarda señales de un pasado exuberante, dinámico y todavía insuficientemente explorado. Lo hallado por el equipo de Rojo corresponde, según explicó el propio investigador, a icnitas —es decir, huellas fosilizadas—, además de abundantes troncos fósiles y elementos que, en una primera observación, presentan rasgos de posibles huesos de dinosaurio. Como no se extrajo material, la identificación sigue siendo preliminar y deberá ser confirmada por estudios posteriores.

La relevancia del hallazgo radica precisamente en ese punto. En Tarapacá ya existían antecedentes generales sobre la presencia de dinosaurios gracias al registro de huellas, pero no había una confirmación amplia y documentada de restos óseos terrestres similares a los encontrados en otras zonas del norte de Chile. Esa posibilidad convierte este episodio en un potencial hito para la ciencia regional, porque abre una línea de investigación que podría completar de mejor manera el rompecabezas paleontológico del territorio.

Rojo indicó que las rocas observadas corresponden a la Formación Chacarilla, unidad geológica ya conocida en estudios paleontológicos del norte chileno. Sin embargo, la cronología mencionada en la entrevista publicada este 4 de abril de 2026 aparece todavía como una estimación preliminar y con rangos que deberán ser afinados, ya que en el mismo reporte se alude a referencias temporales que requieren una revisión especializada más precisa. Esa cautela no le resta valor al descubrimiento; por el contrario, refuerza la necesidad de que el sitio sea estudiado por más investigadores y bajo protocolos formales.

La expedición no fue del todo casual, pero tampoco fue un hallazgo plenamente anticipado. El equipo llegó al sector porque ya manejaba antecedentes sobre la existencia de icnitas y buscaba analizar una zona donde la geología sugería condiciones aptas para conservar este tipo de evidencias. A ello se sumaba el interés por una aldea ubicada en el lecho de una quebrada cercana, lo que transformó la salida en una exploración de cruce entre geología, paleontología y patrimonio cultural.

En esa combinación entre hipótesis previa y azar de terreno, surgió la observación que hoy mantiene en alerta al mundo científico local. El proyecto Tarapacá Viva, bajo cuyo marco se realizó este trabajo, busca precisamente cambiar la forma en que la comunidad mira el desierto. La iniciativa procura relevar no solo fósiles y formaciones geológicas, sino también petroglifos, geoglifos, pictografías y otros elementos patrimoniales abundantes en la región, con un objetivo claro: traducir ese conocimiento a un lenguaje accesible para escuelas, habitantes y visitantes.

En esa lógica, el hallazgo en Pica se transforma en mucho más que una noticia científica: se convierte en una oportunidad educativa y cultural para que Tarapacá fortalezca su identidad a partir de su propio territorio. Ese punto no es menor. Durante años, el patrimonio natural de Tarapacá ha sido percibido principalmente desde la costa, desde la arqueología o desde sus expresiones culturales más visibles.

Pero este descubrimiento refuerza la idea de que la región también posee un valor paleontológico de escala mayor, capaz de dialogar con circuitos científicos, museográficos y turísticos. El propio Museo Regional de Iquique se define como un centro que resguarda, conserva, estudia y difunde el acervo cultural y natural de Tarapacá, lo que abre una proyección concreta para que futuros materiales, réplicas o exhibiciones vinculadas a este hallazgo puedan, en su momento, formar parte de una estrategia regional de divulgación. La importancia de actuar con rigor también es central.

En Chile, los hallazgos paleontológicos están protegidos por la Ley de Monumentos Nacionales y por protocolos específicos del Consejo de Monumentos Nacionales (CMN). Esos lineamientos establecen que ante un hallazgo no previsto se debe notificar formalmente al CMN con registro fotográfico, ubicación y antecedentes técnicos, y que no corresponde remover materiales sin autorización. Esa fue precisamente la decisión adoptada por el equipo de Diego Rojo, que no extrajo muestras del terreno por considerar que ello habría sido ilegal y porque el acceso al lugar era complejo, además de coincidir con el cierre de la expedición y con las dificultades del invierno altiplánico.

Ese respeto por la normativa no solo protege el patrimonio: también ordena el siguiente paso. Según explicó el geólogo, lo que viene ahora es diseñar un programa de trabajo que permita definir cómo intervenir el sector, cómo recuperar y conservar adecuadamente los materiales, cómo estudiarlos y cómo difundirlos. El objetivo es que nuevas expediciones, una vez superado el invierno altiplánico, puedan levantar información más completa y activar nuevas líneas de investigación, siempre con el conocimiento y supervisión de las autoridades patrimoniales.

La proyección de este descubrimiento podría ser profunda. Si los análisis futuros confirman la presencia de restos óseos de dinosaurios en la precordillera de Tarapacá, la región no solo consolidaría un registro paleontológico más robusto, sino que además ganaría una narrativa poderosa para sus aulas, sus museos y su desarrollo turístico. En un territorio donde predominan los fósiles marinos e invertebrados, encontrar evidencia más clara de dinosaurios terrestres significaría ampliar el mapa científico del norte chileno y dotar a Tarapacá de un relato patrimonial aún más singular.

Hay, además, una dimensión simbólica imposible de ignorar. En una región acostumbrada a ser leída por su geopolítica, su minería, su frontera o su pasado salitrero, este tipo de hallazgos obliga a mirar mucho más atrás, hacia una escala temporal que desborda la historia humana. Allí donde hoy hay quebradas, roca y silencio, alguna vez hubo ecosistemas, desplazamientos animales y procesos geológicos que dejaron marcas capaces de sobrevivir millones de años.

Ese es el verdadero valor del hallazgo: no solo encontrar fósiles, sino recordarle a Tarapacá que su historia es mucho más antigua, más vasta y más viva de lo que a veces se cree. Por ahora, la ciencia habla con prudencia. No hay extracción de piezas, no hay clasificación definitiva de especie y no hay todavía una intervención oficial del sitio.

Pero sí existe algo esencial: una señal concreta de que en la precordillera tarapaqueña hay un campo de investigación abierto y promisorio. Y cuando una región descubre que bajo su suelo todavía descansan páginas enteras de su pasado profundo, lo que aparece no es solo una noticia: aparece una responsabilidad. La de proteger, estudiar y mostrar ese patrimonio con la seriedad que merece, para que el desierto no siga siendo visto como un vacío, sino como un archivo inmenso de vida antigua esperando ser leído.

¿Te pareció importante esta noticia?

Compártela y mantén informado a Chile