Hace unos años sacó carnet de indigente: cómo Eduardo Cruz-Johnson nunca se recuperó de su despido de 24 Horas y TVN
“Todo se derrumba. No sabía qué hacer. Yo decía ‘¿hacia dónde voy?
¿A quién llamo? ¿A quién le pido un abrazo? ’.
No tenía quién me diera un abrazo”, confesaba Eduardo Cruz-Johnson hace tres años. Uno de los más emblemáticos lectores de noticias de Chile llevaba dos décadas batallando contra una espiral de problemas; crisis, depresión y alcoholismo; y acontecimientos en todo ámbito que comenzaron tras despedido de TVN en 2004. El rostro de 68 años falleció víctima de una hipoglucemia.
En 2024 afrontó otra ola de graves pruebas de salud, cuando tuvo un accidente, se sometió a una cirugía a la clavícula, padecía diabetes y se infectó un pie. Cruz-Johnson trabajó 24 años en TVN, donde se hizo conocido leyendo noticias. Lo echaron.
Posteriormente se separó de la madre de sus hijos y tuvo problemas económicos de carácter grave. Estuvo detenido por algunos días debido a un tema de cheques. Intentó salir a flote.
El rostro siempre bronceado -le hicieron decenas de bromas y le preguntaron en muchas entrevistas por ello- trató con diversos emprendimientos y participó en variados espacios televisivos, incluso realities como 49 ó 20. Pero no consiguió despegar. En 2023 relató: “Ahora siento nostalgia (tras su despedida de TVN).
En ese momento sentí mucha tristeza, pena, pero tenía que dar el paso, porque iba a ser así en algún momento. “Todo se desmorona. Todo se derrumba, porque perdí lo más querido que tenía en mi vida, que era mi mujer, mi familia.
Toqué fondo. “Como estuve siempre en una burbuja, llegó un momento en que no sabía qué hacer. No sabía qué hacer en la calle.
Yo decía ‘¿estas micros se pagan? ¿Cómo se pagan? ¿Dónde se compra?
¿Hacia dónde voy? ¿A quién llamo? ¿A quién le pido un abrazo?
’. No tenía quién me diera un abrazo. “Sacar un carnet de indigente -él lo tuvo- no significa que tú eres demasiado pobre.
Significa que no tienes trabajo, que no tienes recursos para poder costear la salud. Y como yo tengo tres hijos. debía tener, de alguna forma, una base para que ellos se pudieran sustentar”.
En cuanto a su salud, el primer gran deterioro vino en 2017, cuando sufrió un infarto. Años después recordó: “En un momento de mi vida decidí independizarme y tener una empresa propia. La tuve.
Era de venta de artículos de mercandishing, artículos publicitarios, impresión digital. Y me llama una empresa internacional y me dicen ‘necesitamos hacer dos mil muebles’. ‘Sí.
Yo se los puedo hacer’. Perfecto. Llego al taller a preparar al personal.
“Me llaman de nuevo y me dicen ‘son cuatro mil’. “Bueno. Ok.
Van a ser cuatro mil’. Me vuelven a llamar al tercer día y me dicen ‘van a ser doce mil’. ‘Ok.
Vamos’, le dije yo. “Empiezo a fabricar esos muebles. Como los maestros míos no cumplían, los llamaba enardecidamente porque teníamos que cumplir las entregas parciales, etc.
Y me pongo a gritar y a gritar y los trataba mal, y de eso me arrepiento muchísimo. Pero esto era cosa de lunes, martes, miércoles, jueves, viernes, sábado, etc. “Hasta que hubo un día en junio que era feriado que yo me recuesto en mi dormitorio.
Mi hijo Ignacio, que es kinesiólogo, me iba a ver cada dos o tres días para saber cómo estaba su padre. “En un momento llega y me encuentra tendido en la cama y me dice ‘papá, ¿qué te pasa? ”.
‘No sé’. ‘¡Pero papá, levanta las manos! ’.
‘No puedo’. ‘Levanta los pies’. ‘No puedo’.
‘Papá’, me dice. Saca de su maletín algo y me dice ‘vamos a la clínica urgente’. “Me monta al hombro, a sus espaldas, me lleva en el auto.
‘Papá, no te vayas todavía... ’ “El, con códigos que yo no entiendo, llamaba a la doctora jefa de la clínica, de urgencia. Y me estaban esperando no en la clínica, me estaban esperando en la calle.
Todo un equipo. Lo único que recuerdo era de Ignacio diciendo ‘¡papá, por favor no nos dejes ahora! ’.
“Me tienden la cama y lo único que veo es una cosa azul que se viene a la cara. Y no supe más de mí durante una semana. No sé si fueron tres o cinco días de coma inducido.
“Estaba con un 80% de perder la vida y un 20% de sobrevirvir. Fue un infarto al miocardio y me hicieron una cirugía. Después: ‘Papá, estuviste a punto de morir...
De ahora en adelante vive, aprovecha la vida’, que no le hecho muy bien. De testarudo, de trabajador. Sigo trabajando fuerte, sigo levantándome, sigo siendo indisclipnado con mis medicamentos y mi alimentación...
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