Guardia Revolucionaria toma el control tras crisis en Irán
A dos meses del inicio del conflicto con Estados Unidos e Israel, el escenario político en Irán parece haber experimentado un giro profundo. Lo que en un comienzo se planteaba como un eventual cambio de régimen impulsado por ambos países, hoy se traduciría en una transformación interna del poder, aunque no necesariamente en los términos esperados por dichos países. Durante décadas, la estructura política iraní estuvo dominada por la autoridad religiosa, encabezada por los ayatolás, cuya influencia superaba incluso a la del presidente y el parlamento.
Sin embargo, ese esquema habría comenzado a modificarse tras la muerte del líder supremo Alí Jamenei y el debilitado ascenso de su hijo, Mojtaba Jamenei, quien permanece gravemente herido y alejado de la vida pública. En este nuevo contexto, diversos informes apuntan a que la Guardia Revolucionaria Islámica ha pasado a concentrar el poder efectivo. Según un reporte de Reuters, las principales decisiones políticas, sociales y estratégicas estarían siendo tomadas por altos mandos militares, en coordinación con el Consejo Supremo de Seguridad Nacional y asesores cercanos al liderazgo.
De acuerdo a analistas, la presión del conflicto ha reducido el círculo de toma de decisiones, fortaleciendo a sectores de línea dura vinculados al aparato militar. En la práctica, Mojtaba Jamenei cumpliría un rol más bien formal, limitándose a validar resoluciones ya adoptadas por esta estructura. Este desplazamiento del poder desde lo religioso hacia lo político-militar marcaría un cambio significativo en la configuración del Estado iraní, a casi cinco décadas de la caída del Sha.
Figuras como el ministro de Asuntos Exteriores, Abbas Araqchi, y el presidente del Parlamento, Mohammed Baqer Qalibaf, han ganado visibilidad, aunque distintas fuentes coinciden en que la última palabra recaería en el comandante de la Guardia Revolucionaria, Ahmad Vahidi. El investigador iraní Arash Azizi sostiene que, pese a su rol secundario, Mojtaba Jamenei mantiene una relación fluida con los mandos militares, lo que facilitaría esta nueva dinámica de poder. En ese sentido, los acuerdos relevantes seguirían pasando por su figura, pero sin contradecir a quienes lideran el esfuerzo bélico.
“Se ha pasado del poder religioso al poder duro”, resume el análisis, evidenciando una transición desde la influencia del clero hacia el predominio de la estructura militar en la conducción del país. En paralelo, y en medio de este reordenamiento interno, Irán habría presentado en las últimas horas una propuesta para poner fin al conflicto. Entre sus principales puntos se incluye la reapertura del estrecho de Ormuz, el desbloqueo de puertos y la postergación del debate sobre su programa nuclear.
La iniciativa fue canalizada a través de Pakistán hacia Estados Unidos, que actualmente se encuentra evaluando sus alcances, en un escenario donde las decisiones clave parecen estar cada vez más en manos de la cúpula militar iraní.
¿Te pareció importante esta noticia?
Compártela y mantén informado a Chile