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Germán Carrasco ha vuelto a la Montaña
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17:34 · Chile

Germán Carrasco ha vuelto a la Montaña

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Por Italo Berríos “Llevántate Germán:Tenemos que volver a la montaña” Quien dice esto es el Poeta Juan Carreño frente a un largo ataúd barnizado, color café. En su interior yace el Poeta Germán Carrasco. Alrededor su familia, sus amigos, y también varios de sus enemigos.

El músico Chinoy canta suavemente, en un tono apenas por encima del silencio. Resulta conmovedor y es difícil no llorar. Es todo un pequeño caos.

Estamos en la comuna de Independencia, es febrero de 2026 y todos estos fotogramas dispersos, al juntarlos nos confirman una sola cosa: Germán Carrasco ha muerto. Nadie puede creerlo y a juzgar por su aspecto, su semblante, él tampoco se esperaba este uppercut de la muerte. Se fue muy pronto, tenía 55 años.

Era fuerte, le gustaba el box, las artes marciales, el yoga. El mejor de su generación repetían sus amigos, enemigos y críticos literarios. En el patio interior de la funeraria el escritor Oscar Barrientos, los poetas Sebastián Diez y Juan Carreño saludan al presidente Gabriel Boric quien acudió a despedirlo.

Sigue llegando gente; alumnos de sus talleres, escritores y entre ellos el Poeta Francisco Ide quien llora desconsoladamente. Todo pasa muy rápido. Yo acabo de llegar luego de una noche entera viajando, un largo y pesaroso trayecto hasta la muerte de un amigo.

Germán visitó por primera vez Chiloé, el año 2022 invitado por la Librería El Gran Pez para presentar su libro PUMAS EN LA ALAMEDA. Recuerdo que lo invité al café más pituco de Ancud, quizás en el afán provinciano y torpe que siempre busca entregar una experiencia pulcra, aséptica a la visita. Sentí que no le gustó la extrema blancura del lugar.

Al final, terminaron atendiéndonos pésimo y decidimos largarnos de ahí. Terminamos en el muelle Pudeto degustando mariscos crudos en potes plásticos. Ahí su cara cambió y empezó a disfrutar como niño el juego de descubrir gemas en lo diminuto de las experiencias.

Me preguntó por el nombre de las aves, de los ríos, de las mareas. Le interesaba mucho aprender sobre la naturaleza, las yerbas medicinales y el conocimiento de los locales. Cada pote de piures, de erizos y alemejas, le inyectaba una dosis de euforia.

Para él era todo nuevo. Agradecía lo auténtico y no perdonaba las impostaciones. Lo llevé a conocer los sitios históricos y los barrios de la ciudad.

Cada tema de conversación por más pedestre que fuera lo vinculaba a algún verso o autor, a la escena de una película o la letra de una canción. Era un tipo que vivía desde la Poesía y desde ese lugar intentaba comprender el mundo. Poseedor de una altísima cultura, un extraño refinamiento y a la vez ciertos vicios lumpenescos que lo transformaban, como diría más tarde Zurita parafraseando a Parra: “Una mezcla de ángel y demonio”.

Las veces que vino a Chiloé fue feliz. De eso estoy seguro. Siempre me lo hacía saber y nos poníamos a armar viajes que por un motivo y otro no se concretaban.

Yo sentí siempre que me tenía cariño y, sin entender por qué, cierto respeto. Conmigo adoptaba una actitud paternalista, me aconsejaba. Pese a la distancia conversábamos con mucha frecuencia acerca de libros y sobre todo de cine que era una religión para él.

En mi memoria tengo un largo listado de películas que me recomendó y que me he propuesto ver en su memoria. Vuelvo a febrero, Independencia, Santiago. El féretro va camino al cementerio.

Vamos en una van con Oscar Barrientos, Mauricio Redolés y otra gente que no conozco. El sol es enorme y abruma. Imposible no pensar en su primer gran libro LA INSIDIA DEL SOL SOBRE LAS COSAS que le valió el aplauso de la crítica y el respeto de sus pares.

En su última despedida suenan canciones de David Bowie. Hay rostros famosos que acuden a despedirlo. Sopla un aire tibio que choca con los cerros y se devuelve aún más caliente hacia nosotros.

Leemos sus poemas frente a su cuerpo vacío. Alguien pone comida para gatos sobre su tumba. Juan Carreño besa el cristal de la urna y le dice nuevamente que es hora de despertar.

Germán ha vuelto finalmente a la Montaña. Nota de la editora: El miércoles 11 de marzo, en La Casona de la Universidad de Los Lagos de Ancud, nos juntamos a leer, celebrar y recordar a Germán Carrasco varios escritores: Sergio Muñoz, que viajó desde Dalcahue; Cristian Cruz, Begoña Barrios; Ricardo Tamayo; Tamara Padrón y Dante Sepúlveda desde San Martín de Los Andes; Rosabetty Muñoz; Italo Berríos y el músico Horacio Durán. Agradecemos de manera especial a Marianne Fuentealba y Pablo Mellado quienes registraron el homenaje en fotografía e imágenes audiovisuales.

Héctor Figueroa mirando a las estrellas Trabajo como una persona sola Como el chino y el pobre que soy Como si quisiera surgir. Compro CD’s de Jazz, la revista madrileña Co & Co, Libros de Anagrama, Visor e Hiperión. Leo a poetas tan mal editados como mal nacidos Que van al grano como las prostitutas al dinero: Versos corto punzantes que empiezan generalmente con Para que se sienta el martillazo Y camuflar la prosa pura.

Mi casa es una taberna que recibe a toda clase de amigos: Hijos de puta que consumen mi tiempo, mis libros Y el trago que le da sentido A mi vida sin sentido de cartero. A veces viene la mujer araña A encamarse conmigo durante días de ausencia laboral. Me hace café, me da comida, Limpia el baño de quinta de recreo Y me deja vacío Fumando, mirando las estrellas.

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