Fue campeón mundial de karate: el legado deportivo de Chuck Norris, el fallecido emblemático actor norteamericano
Falleció Chuck Norris, una de las figuras emblemáticas del cine estadounidense durante el siglo pasado. También un deportista clave para las artes marciales. Antes de su debut en Hollywood (en 1972, junto a su amigo Bruce Lee en la película Way of the Dragon) el actor construyó una destacada carrera como karateca, llegando a lo más alto del circuito.
Su trayectoria comenzó fuera del circuito profesional, durante su servicio en la Fuerza Aérea de Estados Unidos en Corea del Sur, donde entró en contacto con el Tang Soo Do. Ese aprendizaje inicial definió la base técnica que luego trasladó a su carrera en su país. En la década de 1960, Norris se integró al circuito de torneos de karate.
Sus primeros resultados no fueron positivos. El punto de inflexión se produjo en 1967, cuando ganó el campeonato All-American de S. Henry Cho en el Madison Square Garden tras encadenar siete victorias consecutivas, incluyendo un triunfo sobre Joe Lewis.
Ese resultado lo posicionó en la élite. En 1968 alcanzó su primer título mundial en la categoría de peso medio. Ese mismo año sufrió la última derrota registrada de su carrera, ante Louis Delgado.
A partir de entonces inició un período de dominio sostenido. Defendió esa corona con éxito por seis años consecutivos, hasta su retiro en 1974. En 1969 sumó la denominada “Triple Corona” del karate, al liderar el número de victorias en torneos durante una temporada, y fue reconocido como “Luchador del Año” por la revista Black Belt.
Tras su retiro de la competencia, su influencia continuó en el plano técnico. Norris desarrolló el Chun Kuk Do, sistema que integró elementos de Tang Soo Do con boxeo, lucha y jiu-jitsu. Esta práctica, posteriormente denominada Sistema Chuck Norris, incorporó un enfoque estructurado que incluyó no solo técnicas de combate, sino también un código de conducta.
Ahí establece principios como respeto, disciplina, responsabilidad y mejora continua, orientados a la formación integral. La proyección internacional de Norris se amplificó a partir de su vínculo con Bruce Lee. Su participación en The Way of the Dragon (1972) expuso su capacidad a audiencias globales.
El combate final entre ambos, filmado en el Coliseo de Roma, es utilizado como referencia en el análisis de coreografías de artes marciales en cine. Aunque este episodio pertenece al ámbito cinematográfico, tuvo un efecto directo en la difusión del karate. En paralelo, mantuvo vínculos con organizaciones y estructuras formales de las artes marciales.
Fue uno de los primeros occidentales en alcanzar el octavo grado de cinturón negro en taekwondo, lo que evidenció su reconocimiento dentro de sistemas asiáticos. Este tipo de acreditaciones consolidó su posición como referente. Norris mantuvo actividad de entrenamiento durante décadas posteriores a su retiro competitivo.
Incluso en etapas avanzadas de su vida y difundió rutinas de ejercicio. Si bien su carrera en el cine y la televisión, con títulos como Missing in Action, The Delta Force y la serie Walker, Texas Ranger, amplificó su alcance público, su transición desde competidor a figura mediática no implicó el abandono del karate.
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