Frutas, verduras y pan más caros: el impacto directo del alza de combustibles
El aumento en el precio de los combustibles en Chile comienza a reflejarse con mayor claridad en la economía cotidiana, anticipando un escenario de alzas en diversos productos y servicios, principalmente en frutas, verduras y alimentos de consumo diario. Aunque el fenómeno ya se percibe de forma incipiente en algunos rubros, especialistas coinciden en que el impacto más evidente se concretará a partir de la próxima semana, una vez finalizado el periodo de Semana Santa, que suele distorsionar los valores por factores estacionales asociados a una mayor demanda. Sergio Zúñiga, doctor en Economía Financiera, explica que el efecto del alza es transversal y se expande a toda la cadena de consumo.
“Cuando suben los combustibles, el impacto va más allá de quienes tienen vehículo, porque casi todo lo que consumimos depende del transporte”, señala. En esa línea, advierte que el encarecimiento se reflejará directamente en el precio del pan, las verduras, la mercadería en general y también en servicios asociados a la logística. El economista añade que este fenómeno también presiona la inflación, la que podría acercarse al 4% anual, considerando que meses atrás se encontraba en torno al 2,4%.
Este escenario implica una pérdida progresiva del poder adquisitivo, especialmente en hogares con ingresos fijos, endeudamiento o menor capacidad de adaptación frente a variaciones de precios. Una visión similar plantea Jonathan Hermosilla, vicedecano de la Facultad de Economía de la Universidad Central, quien sostiene que el alza del combustible se traspasa de manera directa al costo del transporte. “Ese costo necesariamente se trasladará al precio final de los bienes y servicios cuando lleguen al consumidor”, afirma, enfatizando que este proceso no es inmediato, pero sí inevitable en el corto plazo.
El impacto más inmediatoUno de los sectores más sensibles es el de frutas, verduras y hortalizas, debido a su alta dependencia del transporte terrestre y su carácter perecible. Así lo advierte Francisco Javier Rojas, dirigente de ferias libres en la Región de Coquimbo, quien anticipa un aumento significativo en los costos de traslado en las próximas semanas. “El costo del flete de la fruta podría subir entre un 44% y hasta un 60%”, señala, explicando que gran parte de estos productos proviene desde la zona central y sur del país, lo que incrementa considerablemente los costos logísticos y los tiempos de traslado.
Rojas agrega que el impacto real aún no se refleja completamente en los precios actuales, debido a factores coyunturales. “Los precios reales los vamos a ver recién la próxima semana, después de Semana Santa, porque ahora el mercado está distorsionado”, indica. Durante este periodo, además, se generan alzas propias de la temporada en productos como limones, tomates, lechugas y paltas, impulsadas por el aumento en la demanda.
Sin embargo, una vez superado este efecto estacional, el alza estructural asociada al combustible comenzará a evidenciarse de manera más sostenida. Presión al bolsillo y efecto en cadenaOtros productos de consumo masivo también han comenzado a evidenciar incrementos relevantes. Es el caso de las papas, cuyo saco pasó de $8.
500 a $12. 000, registrando un alza cercana al 29%, con proyecciones de seguir subiendo en los próximos meses. Las legumbres, en tanto, han experimentado incrementos cercanos al 35%, impulsados por ajustes en los precios de importación y la reacción inmediata del mercado ante el anuncio del alza de combustibles.
A este escenario se suma el efecto acumulado de otros factores, como la prolongada sequía que afecta a la región, el valor del dólar cercano a los 900 pesos y el encarecimiento del petróleo a nivel internacional, configurando un escenario inflacionario complejo y persistente. En el comercio y el turismo, el impacto también es directo. Desde la Cámara de Comercio de Guanaqueros advierten que los costos operacionales han aumentado significativamente, obligando a ajustar precios en rubros como gastronomía, alojamiento y servicios asociados.
Este escenario representa un desafío especialmente para pequeños y medianos emprendedores, que dependen del traslado de insumos desde otras ciudades y que cuentan con menor margen para absorber estos costos sin traspasarlos al consumidor final. De esta forma, expertos coinciden en que el país enfrenta una presión sostenida en el costo de la vida, donde el alza de los combustibles actúa como un factor clave que impacta transversalmente a los hogares, desde la compra diaria hasta los servicios básicos. “El costo del flete de la fruta podría subir entre un 44% y hasta un 60%”, Francisco Javier Rojas, dirigente de ferias libres.
DATO: Cerca del 70% de las frutas y verduras que se consumen en la Región de Coquimbo provienen de otras zonas del país, lo que aumenta su sensibilidad frente al alza en los costos de transporte.
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