Frente al avance autoritario: el decálogo con que el progresismo busca rearmarse a nivel global
Frente el avance de las fuerzas se ultraderecha y las democracias desgastadas, el progresismo internacional desarrolló un decálogo que busca articular una agenda común que brinde respuestas a los actuales desafíos en materia de fortalecimiento de la democracia, justicia social, defensa de los derechos humanos, desarrollo económico enfocado en el bienestar de la ciudadanía e impulso al multilateralismo, entre otros. El «Decálogo para una agenda progresista global» fue publicado en el marco de la primera edición de la Global Progressive Mobilisation (GPM), un foro de debate que inició este viernes en Barcelona y culminará el sábado con una sesión plenaria. Este evento, al que asisten representantes de 100 partidos políticos de los cinco continentes, es organizado por la Internacional Socialista, el Partido Socialista Europeo y la Alianza Progresista y prevé la presentación de160 ponencias y según la convocatoria oficial busca pasar del diagnóstico a la acción, al “convertir la convicción en resultados”.
El foro contará con la participación de figuras clave del progresismo internacional como el anfitrión y presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, así como los mandatarios de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva; Colombia, Gustavo Petro; México, Claudia Sheinbaum, Uruguay, Yamandú Orsi; y Sudáfrica, Cyril Ramaphosa, entre otros dirigentes, académicos y líderes sindicales. Se espera que desde Chile acuda el expresidente Gabriel Boric, Ver esta publicación en Instagram Decálogo para rearmar al progresismo a nivel global La versión en castellano del «Decálogo para una agenda progresista global» fue publicada en la edición en papel de l’Endavant! e incluye una serie de propuestas para rearmar y fortalecer al progresismo frente al avance de la ultraderecha y la crisis del multilateralismo.
El texto se presenta como una estrategia para ofrecer una respuesta coordinada ante temas que deben ser defendidos ante el autoritarismo y la guerra que promueven gobiernos como el del mandatario estadounidense Donald Trump. Renovación de la democracia y justicia social «La democracia se defiende cada día o se pierde para siempre«, plantea el decálogo, señalando la necesidad de enfrentar cualquier deriva autoritaria. Sin embargo, plantea que la democracia debe renovarse contantemente y hacerse cada vez más participativa y cercana a la ciudadanía, así como «más resistente a la captura por intereses oligárquicos», teniendo en cuenta que cuando las instituciones democráticas no se cuidan terminan por erosionarse.
Asimismo, deben tener como eje central promover la justicia social para que «nadie se queda atrás, sin excepción» Según el decálogo, «garantizar derechos sociales universales —salud, educación, vivienda, pensiones dignas— fortalece tanto la cohesión social como la estabilidad democrática». Economía sostenible enfocada al desarrollo social El texto plantea que «la economía debe servir a la gente, no al revés«, por tal motivo su crecimiento no debe medirse solo por el producto Interno Bruto (PIB), sino también por el bienestar real de la ciudadanía. Teniendo en cuenta que «la riqueza que no se distribuye se convierte en poder desigual«, propone impulsar modelos que apunten a la reducción de brechas, apertura y diversidad de oportunidades, que garanticen trabajo digno y salarios justos.
Esto con el fin de plantar límites al «poder desregulado de los mercados financieros». A la par, la transición profunda hacia economías sostenibles, resulta esencial para poder afrontar las amenazas de la crisis climática. No obstante, este proceso debe producirse bajo un escenario socialmente justa, ya que la responsabilidad «no puede recaer sobre quienes menos han contribuido al problema».
«Ecología y justicia social no son objetivos contradictorios, son complementarias . El futuro será verde y justo, o no será», se lee en la propuesta. Defensa de los derechos humanos y el feminismo Bajo la premisa de que la «universalidad de los derechos no es negociable«, el decálogo indica que su protección debe «darse sin excepciones ni dobles raseros», especialmente en medio de escenarios de «conflicto armado, desplazamiento forzado o persecución política».
Asimismo, advierte que «sin igualdad real entre mujeres y hombres, sin feminismo, la democracia queda incompleta». Acceso universal a la tecnología, soberanía digital y alfabetización mediática Ante un escenario global en el que la revolución tecnológica y digital, por un lado genera oportunidades y por el otro fomenta formas de desigualdad, control y concentración de poder, la agenda progresista debe garantizar el acceso universal a la tecnología como derecho básico; regular democráticamente su desarrollo— especialmente las plataformas y los algoritmos que condicionan el espacio público y el mercado de trabajo— y preservar la soberanía digital de los Estados y los ciudadanos frente a la concentración oligopólica. Bajo esta premisa, «la tecnología debe ampliar libertades y no concentrar poder».
A la par, el decálogo propone una fuerte alfabetización mediática crítica, única manera de construir ciudadanías capaces de deliberar y analizar críticamente en contenido de los medios, para identificar la propaganda, evaluar las fuentes y no ser víctimas de la manipulación algorítmica. Tomando en cuenta que una «ciudadanía bien informada y crítica es el mejor antídoto contra el autoritarismo«, las fuerzas progresistas deben impulsar la alfabetización mediática crítica, «desde la escuela hasta el espacio público», ya que es una medida «tan urgente como la regulación de las plataformas y la defensa de los medios independientes». Unidad progresista y respuestas globales Teniendo como base que mientras » la pluralidad suma y la fragmentación resta», el decálogo propone la cooperación entre las fuerzas democráticas de izquierda y centroizquierda es vital para enfrentar un clima de tensión en el que la extrema derecha «actúa de manera coordinada a escala global».
La pluralidad ideológica, cultural y territorial debe ser vista como una fortaleza, ya que lo que puede debilitar al progresismo «no es el debate interno, sino la división estéril». «Solos somos vulnerables. Juntos, somos más fuertes», plantea el texto.
En este sentido, promover la cooperación y multilateralismo renovado es clave para ofrecer respuestas a los desafíos globales (climáticos, migratorios, sanitarios, tecnológicos), mientras que el fortalecimiento de las instituciones internacionales permite que cada vez sean más democráticas y representativas «El progreso solo avanza si caminamos juntos«, señala el decálogo.
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