Francisco Martínez, candidato a rector de la Universidad de Chile: “Por supuesto que el FES es mejor que el CAE, que generó una situación de deuda en las familias”
La Universidad de Chile ya oficializó el calendario para la elección del rector o rectora que tomará las riendas de la casa de estudios por los próximos 4 años. El 12 de mayo será la primera vuelta, y desde ya hay algunos candidatos sondeados. De los nombres casi confirmados destaca la prorrectora de la universidad, Alejandra Mizala, que se posiciona como una carta de continuidad de la actual directora, Rosa Devés; el decano de la Facultad de Derecho, Pablo Ruiz-Tagle; y en una tercera vía, se postula el decano de la Faculta de Ciencias Físicas y Matemáticas, Francisco Martínez.
Este último, corriendo en una vereda menos mediática, asegura que no es ni continuación, ni oposición. Tiene, a grandes rasgos, una visión positiva del trabajo de Rosa Devés. “Ha sido una rectoría que ha logrado sus propósitos, en ese sentido me parece que cumple con lo que prometió”.
Sin embargo, dice que la universidad debe actualizarse a los nuevos tiempos. “Tenemos que ajustar nuestras capacidades, nuestras formas de operar, de generar conocimiento y también de transmitirlo a estudiantes, adaptado a esa nueva realidad. Y eso requiere cambios institucionales, no solamente decirlo, hay que concebir un proceso de cambio institucional”, postula.
Pese a que afirma, el estudiante ha cambiado mucho con los años, tras más de tres décadas ligada a la Universidad de Chilel, declara que “me acomoda mucho el perfil de nuestros estudiantes. Son esencialmente muy libres, con una libertad intelectual muy amplia. Además muy enfocados en la sociedad, más que en ellos mismos”.
Aumentar la matrícula, potenciar el postgrado y la investigación: Las propuestas de Francisco Martínez como candidato a la rectoría —¿Había pensado postular como rector antes, teniendo casi 40 años de académico en la universidad? —Sí, en alguna oportunidad pensé y estuve en unas primeras discusiones, pero en esa ocasión había candidatos suficientemente interesantes y alineados con mi pensamiento que cumplían la tarea. —¿Y ahora no está ese candidato?
—Yo creo que no hay esa misma visión. —¿Cuál es esa visión? —Es evidente que el mundo está cambiando, la tecnología nos está transformando todos los días.
Eso significa que las sociedades se aceleran, todas las decisiones se aceleran. (…) También internamente la universidad siente esa presión de que tenemos que cambiar, tenemos que ser más eficientes, tenemos que lograr ajustarnos más a los cambios. Eso requiere una transformación, una transformación profunda, y hay que pensarla bien.
—Y desde la rectoría de la la Universidad de Chile, ¿Cómo se puede materializar esta idea? —Hemos identificado cuatro ejes, todos organizados en el concepto de crecer como universidad no es un fin en sí mismo, al contrario, es un camino para poder realmente hacer las transformaciones. El primero, la matrícula.
Nuestra matrícula es del orden del 5% de la población, no alcanza el 6% de los profesionales, y por lo tanto es un tamaño pequeño. En total, las universidades estatales son el 15%. Y eso significa que nuestra sociedad no recibe el impulso del desarrollo desde la perspectiva pública, que debería tener.
Otro eje es desarrollar una escuela de educación continua del más alto nivel internacional. La Universidad de Chile tiene que concebir, en nuestra propuesta, que la educación continua, la educación para los profesionales, tiene que ser parte de sus funciones fundamentales. El tercer eje es mejorar las condiciones para la investigación.
La investigación ha estado muy complicada porque los recursos de investigación estatales han estado estancados, en el 0,4% del PIB, desde hace muchos años. Pero las universidades, los investigadores siguen creciendo, y las demandas siguen creciendo. Por lo tanto hay una presión bien grande en la sociedad, en el mundo académico.
El último eje es de la gestión. Tenemos una gestión que es muy burocratizada, producto de que somos una institución estatal. Nuestra misión va a ser generar un proceso de desburocratización, transformación tecnológica en los procesos para poder hacerlo más eficiente, y también simplificar los procesos.
—¿Cree que a nivel general la universidad está preparada para aumentar las matrículas? —En primer lugar hay que decir que hay dos maneras de crecer en matrícula. Una es aumentar con las carreras que tenemos.
Para eso hay que hacer un estudio caso a caso, por la pertinencia que puede tener el crecer en esas carreras. La segunda manera es generar nuevas carreras, y nosotros proponemos generarlas desde la multidisciplina. Las nuevas necesidades de la sociedad en general, y sobre eso mirar hacia adentro y construir los núcleos multidisciplinarios que se requiere organizar, para que con las capacidades que tenemos, construir esas nuevas carreras.
“Cuando aparecen tomas, he pedido que la universidad convoque para definir una forma de reaccionar” Un conflicto que afectó a la Universidad de Chile en el último tiempo, luego de años de movimientos estudiantiles que implicaron paralizaciones en la malla académica, fueron las tomas en la Casa Central de la casa de estudios, por causas principalmente asociadas al conflicto en Palestina. Estas manifestaciones obligaron a la rectora Rosa Devés a dormir en su oficina en más de una ocasión. En un escenario que asumió un gobierno de derecha dura como el de José Antonio Kast, es de esperar que a lo largo de los próximos cuatro años surjan manifestaciones políticas en la universidad, como ha ocurrido antes.
Ante esto, Martínez afirma que hay diferentes formas de enfrentar el fenómeno de las tomas. “La adhesión a las tomas ya es bastante menor, ha ido decayendo. Eso está correlacionado con una menor capacidad de organización de los estudiantes.
Pero eso no es un problema de nuestros estudiantes, es un problema de la sociedad en general. Esa dificultad de vincularse con la política, con los partidos políticos, con las estructuras políticas”, comenta. Y agrega: “Valoro muchísimo el diálogo con los estudiantes, permanente.
(…) Ahora, cuando aparecen estas situaciones de tomas, yo he pedido que la universidad convoque para definir una forma de reaccionar a eso. Porque es muy difícil para una rectoría, incluso para un decano, enfrentarlo con una autoridad total. (…) Llega un momento en que tienes que enfrentar personas, que son tus estudiantes.
Esa relación es muy compleja. Esa relación es muy fina, muy querida, muy valorada. Y por lo tanto, se pone en jaque esa confianza y esa relación.
Y es un valor que uno no puede descuidar. La relación entre profesores, estudiantes y funcionarios”. En esa línea, asegura, es necesario replantear los mecanismos para enfrentar las tomas previo a que se ejecuten.
Ante las palabras de Pablo Ruiz-Tagle a The Clinic, que mencionó que las tomas son “pequeños golpes de Estado”, prefirió no emitir declaraciones, aunque se desmarcó del tono de sus símil de Derecho. El respaldo del candidato a rector de la Universidad de Chile al FES Un tema que toca directamente al decano Martínez es el acceso a la universidad. Como jefe de la División de Educación Superior del Ministerio de Educación durante el segundo gobierno de Michelle Bachelet, estuvo a cargo de tramitar la reforma que abrió las puertas a la gratuidad.
Ante los cuestionamientos que han presentado autoridades del nuevo Gobierno a la gratuidad, Martínez plantea “lo que no deberíamos dejar de preocuparnos es que los estudiantes puedan tener acceso a la educación superior de muy buena calidad. Y eso es una primicia que nosotros vamos a tratar de defender y colaborar en que eso se logre”. Un mecanismo de financiamiento que ve de cerca es el propuesto por el gobierno del expresidente Boric, el FES.
“Hay varios métodos. ¿Cómo nosotros pensamos que debería ser? Un método en el cual tenga solidaridad.
Es decir, que las cargas sean, ojalá, igualmente repartidas. El FES tiene esa componente. Tiene una componente de solidaridad.
Podemos discutir si es que las aranceles están bien calculadas, etc. Pero tiene una componente esencial que es solidaridad”. —¿Debería mantenerse la discusión de este proyecto?
—Mi análisis del FES es que es una buena política. La discusión se ha centrado en si es que genera desfinanciamiento para las universidades, o si el Estado tiene financiamiento para hacerlo. Pero como política, como mecanismo, ha sido bien evaluado internacionalmente.
Y yo particularmente que lo he seguido de cerca, me parece que sí cumple con elementos muy fundamentales. Logra financiar la educación en el largo plazo, no depende de situaciones coyunturales, porque básicamente lo que haces es retribuir parte de los ingresos a la educación y está diseñado para que sea suficiente. —O sea, ¿es mejor el FES que lo que tenemos con el CAE?
—Por supuesto que sí. El CAE generó una situación de deuda y de inestabilidad de las familias que finalmente generó un conflicto, y eso se ve. En muchas partes existen sistemas de crédito, pero las tasas bancarias generaron dificultades.
De hecho, los bancos ya ni siquiera querían participar. Y por lo tanto esa relación con la banca generó dificultades que no fueron previstas y generó una deuda para el Estado finalmente. No lo decimos pero en el fondo lo estamos financiando con impuestos.
Y el FES es una manera de ayudar al Estado en términos de, o aumentar los recursos del Estado vía impuestos para poder hacerse cargo finalmente del problema, o genera un mecanismo en el que los profesionales pueden contribuir.
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