Fines de semana largos y turismo: una radiografía de Semana Santa
Cada año, más allá de las contingencias nacionales e internacionales, como el alza de los combustibles que hoy domina la agenda, se repite un ejercicio habitual: revisar los feriados y los llamados “fines de semana largos”. El primero y más clásico del año es Semana Santa, que en 2026 se extenderá entre el viernes 3 y el domingo 5 de abril. Aunque aún no existen proyecciones oficiales para este período, los antecedentes muestran una tendencia clara al alza en los viajes durante estas fechas, especialmente en el escenario post pandemia.
En 2025, la Subsecretaría de Turismo proyectó hasta 1,4 millones de viajes con pernoctación para Semana Santa, cerca de 300 mil más que en 2024, cuando se estimaron 1. 132. 888.
Esta cifra ya superaba a la de 2023 (1. 041. 513), siendo además un 4,2% mayor que en 2022 y un 19,7% superior a los niveles de 2019.
Las proyecciones de 2025, elaboradas a partir de reservas previas, también permitieron identificar tendencias territoriales. Valparaíso, O’Higgins y Maule aparecieron como los destinos más elegidos, mientras que las principales regiones emisoras fueron la Metropolitana, Biobío y Valparaíso, concentrando la Metropolitana más del 40 % de las salidas. Para 2026, algunos estudios anticipan un cambio en las preferencias.
Un informe de Cocha indica que, para este fin de semana, un 88% de los viajes intermediados y por vía aérea se orienta a destinos internacionales, como Mendoza, Lima, San Andrés o Florianópolis, mientras que un 12% corresponde a localidades nacionales, destacando Pucón, San Pedro de Atacama, La Serena y Valparaíso. Este comportamiento se acompaña de una planificación anticipada, donde se observan reservas realizadas hasta con 45 días de antelación. Se trata de un viajero más informado, que logra incluso mitigar el impacto del aumento de precios, estimado en un promedio de 7,5% para este año.
Esta mayor capacidad de planificación debiese reflejarse también en una mejor preparación de los destinos, incorporando los fines de semana largos en sus planificaciones anuales y desarrollando campañas con anticipación. Los datos muestran que el crecimiento de la demanda de viajes, tanto en Chile como en el extranjero, puede convertirse en una herramienta clave para la desestacionalización del turismo, junto con la generación de ingresos y la creación de empleo, más allá de la temporada estival. Todo esto se enmarca en un contexto de nuevos desafíos, entre ellos el impacto que tendrá, o no, la histórica alza de los combustibles en este inicio del año laboral 2026.
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