Familias impulsan la inclusión en Magallanes y destacan avances en educación y autonomía de personas con síndrome de Down
Un potente llamado a fortalecer la inclusión y el apoyo a las personas con síndrome de Down realizaron representantes de organizaciones sociales en Magallanes, destacando los avances logrados en las últimas décadas, pero también las brechas que aún persisten en ámbitos como educación, autonomía e integración social. Erica Soto, madre, socia fundadora de AMADOWN y participante activa en agrupaciones de la región, relató el complejo camino que debió enfrentar al llegar a Magallanes a fines de los años 90, cuando las opciones educativas para niños con síndrome de Down eran prácticamente inexistentes. “Me costó mucho encontrar un colegio para mi hija.
Punta Arenas estaba en pañales en materia de integración, no había espacios adecuados para que los niños pudieran desarrollarse en la educación regular”, explicó. Ante esta realidad, junto a otros padres decidió organizarse para generar cambios, logrando impulsar proyectos de integración en al menos seis establecimientos municipales. Estas iniciativas permitieron abrir oportunidades para que niños con síndrome de Down pudieran acceder a la educación básica en condiciones más inclusivas.
Sin embargo, uno de los principales desafíos se presentaba al momento de avanzar hacia la enseñanza media. “Ahí era otro problema, no existían proyectos de integración, y muchos jóvenes quedaban sin opciones”, recordó. Con el paso del tiempo, la realidad ha ido cambiando.
Actualmente, existen agrupaciones como Patagonia Inclusiva y la Fundación Inclusión en Magallanes, que trabajan activamente en la capacitación y desarrollo de habilidades en jóvenes, promoviendo su autonomía y participación social. Entre las iniciativas destacadas se encuentra un taller de cocina que ya lleva más de un año en funcionamiento, donde los participantes han logrado importantes avances. “Hoy son capaces de preparar alimentos, ayudar en sus casas y desenvolverse con mayor independencia”, señalaron desde las organizaciones.
Estos espacios también han significado un cambio en la mirada de las familias. “Muchas veces como padres sobreprotegemos, pero aquí hemos aprendido a soltarlos y confiar en sus capacidades”, explicó Soto. Uno de los ejemplos de estos avances es la propia hija de la dirigenta, quien actualmente trabaja en el área de retail y ha desarrollado distintas experiencias laborales, demostrando un alto nivel de autonomía.
“Ella se moviliza, realiza sus compras y trabaja de forma independiente. Eso antes era impensado”, destacó. No obstante, las agrupaciones advierten que aún existen desafíos importantes, especialmente en materia de inclusión social y eliminación de prejuicios.
“Todavía hay personas que ven esto como una enfermedad o que no comprenden las capacidades que tienen”, indicaron. En ese contexto, recalcan la importancia del rol de las familias y de la comunidad. “Los primeros que debemos estar motivados somos los padres.
Después vienen los colegios y las instituciones, pero el impulso inicial nace en casa”, afirmaron. Asimismo, hicieron un llamado a quienes necesiten orientación o apoyo a acercarse a las organizaciones locales, donde se brinda acompañamiento tanto a familias como a personas con síndrome de Down. Finalmente, destacaron que el trabajo colaborativo entre agrupaciones, instituciones y la comunidad ha sido clave para avanzar hacia una sociedad más inclusiva, donde las personas puedan desarrollarse plenamente y con igualdad de oportunidades.
¿Te pareció importante esta noticia?
Compártela y mantén informado a Chile