Esposa de Fabricio pierde la paciencia y estalla por presencia de medios en colegio de sus hijas: lanzó furiosa advertencia
Hace un par de días, Fabricio Vasconcelos estuvo en el ojo del huracán por un altercado que protagonizó en el condominio donde vive junto a su esposa, Mariela Román, y sus dos hijas, en la comuna de Colina. De acuerdo a los antecedentes que se dieron a conocer, y que fueron expuestos por Cecilia Gutiérrez, el bailarín brasileño “se vio involucrado en una pelea, una pelea que terminó con una persona lesionada, con una denuncia en Carabineros y con una constatación de lesiones en una clínica del sector oriente”. “Por la naturaleza del lugar, con lomos de toro, límites de velocidad, iba más lento.
Fabricio iba entrando detrás y empezó a apurar, a tirar el auto encima, a tratar de pasar por al lado, apurando, y que esta situación había llevado como a un encontrón verbal. Pero este encontrón había escalado hasta que llegaron a los golpes”, indicó la periodista. En tanto, posteriormente fue el mismo Fabricio que se defendió y aseguró en charla con LUN que “esta persona me agredió en mi casa delante de mi hija.
Por eso hice esa declaración pública, porque es totalmente lo contrario, sale que yo hice una agresión y esto es otra cosa: yo no soy el agresor, soy la víctima”. “Una persona me golpeó dentro de mi casa, ya tenía el auto (entrado) a la mitad de la vereda de mi casa, donde a una persona no le gustó que lo adelantara a 10 metros de mi casa (... ) se bajó de su auto golpeando el mío y con garabatos.
Yo estaba con mi hija de 15 años (en el vehículo) presenciando esto sin entender nada. Bajé la ventana, me escupió, la cerré y entré en pánico. Él, viendo mi mano en la puerta, la golpeó y se cerró (apretándola).
Mientras yo me bajaba del auto, él me golpeaba a mí con mi hija (mirando) en el portón y mis perros ahí”, relató. “Cambiamos un par de golpes, me defendí como pude. Me pegó, yo a él.
Su novia salió del auto y también me comenzó a pegar. Insisto, todo a la vista de mi hija ya desde la ventana dentro de mi casa. Me alejé, logré entrar mi camioneta; el portón estaba abierto y la metí completa dentro de la parcela, y en eso él sacó un palo de su maletero y me golpeó toda la camioneta mientras yo la entraba.
Me decía que me iba a matar, que iba a matar a mis perros”, insistió el brasuca. Con todo ese contexto, este martes la esposa del bailarín, Mariela Román, estalló a través de un comunicador que compartió en las redes sociales, donde apuntó contra la prensa que llegó hasta el colegio de sus hijas para conversar con Fabricio sobre la comentada situación. “Como madre y apoderada manifiesto mi más enérgico rechazo a la presencia de medios de comunicación en las inmediaciones del establecimiento educacional de mis hijas menores de edad, medios que han intentado obtener entrevistas de un adulto que únicamente cumple su rol de padre al asistir a retirarlas de sus jornadas escolares”, expuso en un comunicado que subió a Instagram.
Y en ese mismo sentido, agregó: “considero que esta práctica vulnera la tranquilidad y seguridad del entorno escolar, exponiendo innecesariamente a los estudiantes y afectando el normal desarrollo de sus actividades educativas. El establecimiento educacional es un espacio protegido, destinado exclusivamente a la formación y bienestar de los niños, y no debe transformarse por ningún motivo en escenario de presiones mediáticas”. “Además, la presencia de periodistas en la entrada del establecimiento entorpece el libre tránsito y el derecho de otros apoderados a ejercer su rol parental sin obstáculos ni presiones externas, lo que constituye una transgresión adicional de derechos fundamentales, vulnerando la seguridad y privacidad de los estudiantes”, complementó.
Incluso, Román fue más allá y advirtió sobre la posibilidad de iniciar algún tipo de acción legal. Sin ir más lejos, hizo referencia a la normativa vigente (Ley N° 20. 370, Ley N° 19.
628 y la Convención sobre los Derechos del Niño). “Dichas conductas conllevan como consecuencias eventuales sanciones civiles, administrativas (acciones ante el Consejo Nacional de Televisión y Consejo para la Transparencia) y éticas (sanciones disciplinarias del Colegio de Periodistas de Chile... ), las cuales estoy dispuesta a adoptar de resultar necesario”, indicó.
“Cualquier acercamiento periodístico debe realizarse fuera del ámbito escolar y con las autorizaciones correspondientes, evitando así la exposición indebida de mis hijas y el entorpecimiento de otros apoderados. Exijo el debido respeto por la dignidad de las familias... y por el derecho de los menores a crecer y aprender en un entorno seguro, libre de intromisiones externas”, remató.
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