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“Ese sería el fin del podcast”: Tomás va a Morir estrenó su novena temporada y revelan qué los mantiene juntos
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07:24 · Chile

“Ese sería el fin del podcast”: Tomás va a Morir estrenó su novena temporada y revelan qué los mantiene juntos

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El nuevo ciclo de Tomás Va a Morir llegó a las plataformas. El programa de Edo Caroe, Tomás Leiva y Alejandro de la Cruz estrenó su novena temporada, y prometen risas, nuevas historias y dinámicas inéditas. Con más de 7 millones de reproducciones en promedio mensual, y más de 230 millones de reproducciones acumuladas solo en Spotify, el espacio se ha posicionado como uno de los podcast y videopodcast más escuchados del país, formando una audiencia fiel que semana a semana se entera de todos las aventuras del grupo de amigos.

En conversación con La Cuarta, los integrantes de Tomás Va a Morir adelantaron que esta nueva entrega contempla 38 capítulos que se estrenarán semanalmente. Cada domingo a las 10 de la mañana se sube un episodio en las distintas plataformas, como Spotify, Apple Podcast y los canales de YouTube de Tomás va a morir y Estudios Neverland. “Ya partió el primer capítulo con dos secciones nuevas, pero esperamos que la gente sepa perdonar: históricamente hemos demostrado que somos incapaces de sostener secciones durante todo un año.

Así que cualquier sección que aparezca puede desaparecer y ser reemplazada por otra nueva… o por ninguna. Pero estamos en ese intento”, adelanta Tomás. El proyecto comenzó en 2020, y desde entonces no han parado.

Ahora Edo, Tomás y Buffy se alistan para otro año más compartiendo sus reflexiones y bromas en el espacio web, eso sí, confiesan que nunca pensaron que este show se prolongaría durante tanto tiempo. “Nunca esperamos mucho de nosotros mismos en ese tiempo. No porque no tuviéramos fe en nuestras capacidades, sino porque empezamos con esto para divertirnos, para pasar el rato; era algo que nos hacía bien: conversar y reírnos.

Entonces no había mucha planificación a futuro con el podcast, ni grandes expectativas, la verdad. Todo se fue dando de forma paulatina y siempre fue mejor de lo que esperábamos”, señaló Edo. Por su parte, Buffy señala que el éxito que han conseguido con su programa “se basa en que nos conocemos hace muchos, muchos años y, por lo tanto, tenemos historias muy entretenidas que contar.

Número dos, tenemos una relación muy cercana y bien única, en el sentido de que las salidas de tono, los cambios de volumen y los gritos son parte de nuestra dinámica y funcionan muy bien. Y, por último, el tercer pilar es que nuestras personalidades son radicalmente diferentes; eso nos da mucha perspectiva para hablar de todos los temas, aportar desde distintos puntos de vista y hacer que todo sea bien entretenido, sobre todo considerando que somos tres amigos conversando”. “Yo creo que igual, de repente, es un poco engañoso eso de decir queremos volver al principio, considerando que hay cosas de ese inicio que hoy ya no se sostienen.

Por ejemplo, antes era solo audio, entonces había secciones que funcionaban porque la gente solo nos escuchaba. La llegada del video también, de alguna manera, hizo imposible hacer otro tipo de cosas. Entonces, creo que tiene más que ver con el espíritu de lo que decía”, añadió Leiva.

¿Qué esperan de este nuevo ciclo de Tomás va a Morir? —Edo: Esperamos que sea un ciclo bien exitoso y que nos haga reír mucho, principalmente a nosotros. Una vez que nos reímos en el set, quiere decir que la gente también se va a reír.

Mientras la conversación entre nosotros esté bien, el resto viene por añadidura, así que eso esperamos: reírnos mucho. —Tomás: yo personalmente me sumo a esas palabras. —Edo: Deja de copiar cada hueá que yo digo, hay un mar de hueá para decir todavía.

—Buffy: Aunque el podcast es super libre y nos da mucho espacio… —Tomás: Oye, yo estaba respondiendo enano cu… —Buffy: Ya se acabó tu tiempo. Nos da mucho espacio para la improvisación. Lo que queremos ahora es un poco volver a los orígenes del podcast, es decir, concentrarnos en que sea una conversación de nosotros pasándolo bien y riéndonos harto.

—Tomás: Yo, al revés, espero que sea un capítulo donde hablemos solamente del resto: que sea pura política y que conversemos harto de la guerra actual. Eso quiero. ¿Han pensado en cuánto tiempo más les gustaría seguir con Tomás va a Morir?

—Tomás: Yo pienso que hasta viejito. Me gustaría. Yo siempre he dicho que este proyecto, a mi juicio, desde mi trinchera, lo cerraría cuando vea que alguna de mis contrapartes ya no está disfrutando lo que hace.

Si siento que Eduardo está haciendo el podcast obligado, solo por mantener una marca —o lo mismo Buffy—, para mí ese sería el fin del podcast. Y, gracias a Dios, siempre hemos estado muy lejos de eso. Ojalá se mantenga así, insisto, hasta que seamos viejitos.

—Buffy: Mientras esto de ser amigos que conversan siga funcionando, yo creo que Tomás va a morir va a poder seguir existiendo. Eso no quita que, eventualmente, puedan aparecer pormenores que nos obliguen, por ejemplo, a hacer una pausa. Todas esas cosas pueden pasar —un problema de salud, algún proyecto, temas familiares, qué sé yo—, uno nunca sabe.

Pero más allá de toda esa especulación, yo creo que Tomás va a Morir todavía tiene para dar todavía. —Edo: Mientras funcione para nosotros, está bien. Incluso puede no funcionar para la gente; si funciona para nosotros, va a seguir.

El exitoso programa de estos tres amigos ha formado una audiencia fiel que semana a semana sintoniza su podcast y los sigue en sus distintos proyectos. Sin embargo, como es propio de las redes sociales, su exposición ha acarreado toda clase de comentarios, y aunque la gran mayoría son en apoyo, no desconocen que les afectan las críticas. Buffy reconoce que suele estar pendiente de lo que se dice sobre él en la web.

“Tengo el mal hábito de leer los comentarios y sí me afecta. Creo que el mundo de las redes sociales es realmente nocivo. También, por temas profesionales, no es algo que podamos dejar de lado tan fácilmente.

Pero bueno, cada uno tiene su manera; a mí me hace un poquitín de daño”. “Han puesto triste a mi Buffy varias veces. En mi caso, yo creo que soy el más soñador.

Creo que, hoy por hoy, las redes sociales son una autopista por la que circulan personas prácticamente, o casi exclusivamente, odiosas. Pero también tengo la sensación de que es porque, por alguna convención social, la gente que podría hacer de las redes un lugar mejor no se manifiesta tanto; es más bien silenciosa. Yo creo que, si avergonzáramos un poquito más ciertas actitudes negativas, podríamos llegar a tener un espacio no tan nefasto”, señala por su parte Tomás Leiva.

Al vivir en carne propia la exposición y estrés al que se somete con sus compañeros, Eduardo reconoce su desencanto con los medios y las redes sociales, calificando como “cloacas” las cajas de comentarios. “Para mí, las redes son una cloaca, y a una cloaca uno no va a meter las narices ni a ver qué pasa: nada. Están ahí, sabemos cómo funcionan; operan con emociones inmediatas, y ustedes también participan de ese circo como medio: se cuelgan de noticias falsas, muchas veces las promueven, han puesto titulares míos solo para generar algún tipo de animadversión.

Entonces, así funciona. En sus propias cuentas empujan eso y después hacen este tipo de preguntas, como “¿qué les parece el hate? ”.

Es bien ridículo. Por lo mismo, intento no participar de eso y, la verdad, mi vida es mucho mejor así”, comenta el humorista, sin embargo aquí está, promocionando su nueva temporada con el Diario Pop. Eso sí, reconocen que no todo es tan malo, y aunque en momentos se ahogan en un vaso de agua, saben que su público es fiel.

“Los auditores que nos siguen son, en general, muy, muy buena onda. A diferencia de otras personas, donde más de la mitad de quienes los siguen es casi para odiarlos”, señaló Alejandro. “Igual siento que hay gente que es inteligente en ese sentido, que tiene cuero de chancho y logra capitalizar el hate.

Yo no podría; no está en mi ADN. Pero encuentro que quienes saben hacerlo lo vuelven rentable, igual. Y nosotros, gracias a Dios, creo que tenemos una comunidad que es casi pura gente buena onda”, indicó Tomás.

Más allá de los comentarios, ellos consideran que lo más difícil del programa es lograr que sus tiempos calcen, ya que todos tienen otras ocupaciones además del podcast. “Eso es lo más difícil de todo. Yo creo que, si había una valla para poder desarrollar nuestra vida profesional, es el tiempo.

Igual nosotros somos medianamente… no sé si la palabra es ‘ambiciosos’, pero nos gusta hacer muchas cosas, y los tiempos realmente son complicados de coordinar”, señaló Buffy. La amistad que se tienen los integrantes de Tomás va a Morir ha sido la piedra angular del podcast, ya que pese a las peleas que se puedan dar en las grabaciones, una vez que se apagan los micrófonos, vuelven a ser tan hermanables como siempre. “Al final, cada uno sabe que todos le tenemos mucho amor al proyecto.

Entonces, cualquier roce que tengamos, siento que el proyecto prima; el cariño es mayor. Nunca ha pasado algo al punto de que se vaya todo a la chucha, como que nunca hemos estado en ese mood. Yo creo que es porque nos conocemos hace tanto tiempo”, cerró Leiva.

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