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“Escudo de las Américas” ¿Piedras en el zapato o bomba de racimo?
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00:46 · Chile

“Escudo de las Américas” ¿Piedras en el zapato o bomba de racimo?

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En un comunicado de prensa del 6 de marzo, los Estados Unidos indicaba que la “cumbre” convocada por el Presidente Trump en Doral, Florida, estaba dirigida a “… promover la libertad, seguridad y prosperidad en nuestra región. En esta histórica coalición, las naciones trabajarán juntas para implementar estrategias que detengan la interferencia foránea en nuestro hemisferio, las pandillas criminales y narco-terroristas, carteles, y a la masiva inmigración ilegal” (U. S.

Department of State; mi traducción). Pocas sorpresas hasta ahí, pues la prensa había anticipado lo que podría traer la cumbre. Sin embargo, el discurso, la Proclamación que firmó Trump durante el evento, y las declaraciones de Kristi Noem -Secretaria de Seguridad Nacional, y Enviada Especial al “Escudo de las Americas”- abrieron la Caja de Pandora.

La Proclamación firmada por Trump “declara” la guerra -supuestamente en coordinación con autoridades y fuerzas armadas del Hemisferio Occidental– a las “organizaciones criminales” y “terroristas” operando en la Region. Y, en su Cuarto Acápite -creo- se sale del libreto y proclama que … “Los Estados Unidos y sus aliados deberán mantener a raya las amenazas externas, incluyendo las influencias extranjeras malignas externas al Hemisferio Occidental” (Presidential Proclamation, W. H, Press, 7 de marzo).

Kristi Noem, a su vez, durante el almuerzo con los presidentes invitados, “ahonda” en las declaraciones y la “Proclamación” de Donald Trump, destacando que “… Intentamos que éste sea un grupo en el que trabajamos juntos a fin de asegurar que cada uno de nosotros defienda nuestra propia soberanía, nuestra propia seguridad y prosperidad económica … También, vamos a mantener a raya a nuestros adversarios. Esos adversarios que desean cambiar nuestras costumbres y nuestros valores … Revertiremos esas dañinas influencias extranjeras que han llegado a muchos de nuestros negocios, nuestras tecnologías y que hemos visto infiltrar diferentes áreas de nuestras costumbres … (Comunicado de Prensa, U. S.

Department of State, 7 de marzo). Los párrafos anteriores -creo- resumen los “objetivos públicos” más relevante declarados en la propuesta de Trump en su Cumbre de Florida. Y ahora, creo también, que el Presidente Kast debería transparentar la información compartida y compromisos a los que adhirió o no, durante el encuentro de Doral.

Debemos conocer en que “lío nos estamos metiendo” -mis disculpas por el “chilenismo”- aceptando la invitación, participando en una cumbre de esa naturaleza y posiblemente adhiriendo al “Escudo”. No estoy seguro si pudimos evitarlo, pero ya estamos ahí, y el “tenor” de las propuestas de las autoridades de EE. UU.

nos plantea serios desafíos a nuestra “postura” en materia de relaciones internacionales. Sabemos que Trump es impredecible y “basurea” a los que no lo siguen a siegas ¿Hemos “calibrado” correctamente nuestra eventual participación en el “Escudo de las Americas”? No lo sabemos y debemos discutirlo con total trasparencia.

El “impase” ilustra -una vez más- la ausencia de una política de Estado en materia de relaciones internacionales, políticas y económicas. Entiendo que aun adherimos al multilateralismo y que esa “postura” debería mantenerse, por lo que sumándonos al “Escudo de las Américas”, simplemente significaría renunciar a dicho “principio” y a sus instituciones ¿Dónde quedarían entonces la ONU y OEA? ¿Queremos ser parte de una “iniciativa” que literalmente le “saca el piso” a todo ello?

Igualmente, si se trata de una iniciativa dirigida a “detener” la interferencia foránea en nuestra región, “terminar” con las pandillas criminales, el narco-terrorismo, los carteles, y la inmigración irregular ¿Por qué no fueron invitados Brasil, México y Colombia? Después de todo, éstos representan una parte muy significativa del PIB y la población de Latinoamérica y, además serían actores fundamentales en la lucha contra el crimen organizado ¿Y qué hay de Canadá o Peru? Así, estamos creando divisiones, más que uniendo fuerzas para combatir los “desafíos” pendientes.

Muchos se preguntan el impacto que tendría en el comercio con China, un eventual ingreso al “Escudo de las Américas”, pues China es el “blanco” de las acusaciones de “interferencia foránea” y de “dañinas influencias” (“extranjeras”) en el “patio trasero” de los Estados Unidos. Preocupación compartida por muchos. Sin embargo, no podemos ignorar cómo llegamos a dónde estamos en nuestra relación con China: nos dejamos “engatusar” por los “ofertones” chinos y nos “encandilamos” con su enorme mercado.

Los seguimos a ciegas, y en muchas ocasiones promovimos esta relación, sin preguntarnos a dónde nos conduciría. No podemos cometer el mismo error ahora. A su vez, no podemos olvidar que los países excluidos del “Escudo” son nuestros principales socios comerciales en Latinoamérica.

Son, además, mercados nada despreciables, que ofrecen importantes oportunidades de crecimiento y desarrollo de mejor “calidad” que China, la que básicamente nos compra recursos naturales de bajo valor agregado. Ciertamente “pesa” mucho la enorme dependencia comercial que tenemos de China, pero debemos hacer algo al respecto. Sin embargo, no podemos olvidar que, con los países de América Latina, además de una relación comercial no menor, también nos une un pasado histórico común, nuevas oportunidades de trabajo en frentes diverso, y -si queremos tener alguna “voz” en el orden mundial en formación- el desafío de la unidad e integración regional.

Debemos reflexionar abierta y públicamente cómo enfrentar estos gigantescos desafíos. No será fácil seguir “navegando entre dos aguas”. Ya lo intentamos y hemos sido castigados por ambos pretendientes, pretendientes que quieren acceso a nuestras costas y a nuestros recursos naturales.

Hemos sido castigados por ambos en una u otra ocasión. Los EE. UU.

más de una vez, recientemente y China, más allá de que parece tener “plena confianza” de que nuestra amistad y cooperación no se verán afectadas, nos dio la espalda luego del golpe militar. En este marco, y más allá de declaraciones más, declaraciones menos, creo que enfrentamos una encrucijada que no será fácil sortear. Francamente no confío en ninguno de los “pretendientes”: EE.

UU. no se reencontró con Latinoamérica, simplemente intenta utilizar sus posibles aliados para “sacar con la mano del gato” a China de la Region. Tampoco puedo tener certeza de que China no nos abandone nuevamente, como en 1973.

Ahora, el desafío es la unidad regional.

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